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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Poema de la Mar. TOMÁS MORALES y Los Hombres de la Mar.


  Trinidad 
 6 de diciembre de 2010 
 Encontré este poema de la mar. Creo que gustará.

                         LOS PUERTOS, LOS MARES   Y  LOS HOMBRES DE LA MAR

 La mar es como un viejo camarada de infancia

a quien estoy unido con un salvaje amor;

 yo respiré, de niño, su salobre fragancia

 y aun llevo en mis oídos su bárbaro fragor.

 Yo amo mi puerto, en donde cien raros pabellones

 desdoblan en el aire sus insignias navieras,

 y se juntan las parlas de todas las naciones

 con la policromía de todas las banderas.

 El puerto adonde arriban cual monstruos jadeantes,

 desde los mas lejanos confines de la tierra,

 las pacíficas moles de los buques mercantes

 y las férreas corazas de los navíos de guerra.

 Yo amo estos barcos sucios de grasientos paveses,

 de tiznadas cubiertas y herrumbrosos metales,

 a cuyo bordo vienen marinos genoveses

 de morenos semblantes y ojos meridionales.

 Y esos pobres pataches, tristes, desmantelados,

de podridas maderas y agrietado pañol;

 mas viejos que estos lobos que en un huacal sentados

 al soco de los fardos, están tomando el sol.

 Y en tanto humean sus pipas, contemplan viajeras

 naves, que hunden sus torsos de hierro en la bahía,

 y relatan antiguas andanzas marineras

 en las que acaso fueran los héroes un día:

 Gavieros atrevidos y patrones expertos

 que en la noche sondaron los mas distantes lares,

 que se han tambaleado sobre todos los puertos

 y han escuchado el viento sobre todos los mares...

 Y oyeron de las olas los rudos alborotos

 golpear la cubierta con recia algarabía,

 entre los crujimientos de los mástiles rotos

 y las imprecaciones de la marinería.

 Y luego,cuando el barco navegaba inseguro,

y era la noche negra como un ceñudo arcano,

 miraron, en el fondo del horizonte oscuro,

 aparecer la luna como un fanal lejano...

 ¡Oh gigante epopeya! ¡Gloriosos navegantes

 que a la sombra vencisteis y a la borrasca fiera,

 gentes de recios músculos, corazones gigantes;

 yo quisiera que mi alma como las vuestras fuera!

 Y quisiera ir a bordo de esos grandes navíos,

de costados enormes y estupendo avanzar,

  que dejan en las nubes sus penachos sombríos

 y una estela solemne sobre el azul del mar.

 Y el timonel seria de esa griega corbeta

 que hincha sus velas grises en el ambiente azul;

 o el capitan noruego del bergantin-goleta

 que zarpo esta mañana con rumbo a Liverpool...

 ¡Hombres del mar, yo os amo! Y, con el alma entera,

 del muelle os gritaria al veros embarcar:

¡Dejadme ir con vosotros de grumete siquiera,

 yo cual vosotros quiero ser un Lobo de Mar.

 Tomas Morales

Y  LOS HOMBRES DE LA MAR

 

 

 

 

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