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lunes, 30 de abril de 2012

HISTORIA DE LAS TAPAS Y SU DECÁLOGO.

Estas “tapas” se suelen consumir en los aperitivos y, como


su nombre indica, sirven para abrir el apetito antes de la

comida principal del mediodía (almuerzo) o de la cena.

Aunque su definición es clara, su origen no lo es tanto, ya que

existen diversas versiones entre las que podemos destacar

una del siglo XIII, cuando el rey español Alfonso X el Sabio,

debido a su enfermedad y por prescripción médica, se vio

obligado a tomar pequeños sorbos de vino y, para evitar los

efectos del alcohol, tomaba pequeños bocados entre horas,

acompañando a la bebida. Una vez repuesto, el rey dispuso

que en los mesones de Castilla no se despachara vino si no

era acompañado de algo de comida.

Otra versión recoge que el Rey Alfonso XIII en el siglo XIX

estaba realizando una visita oficial a la provincia de Cádiz

y al pasar por el Ventorrillo del Chato (establecimiento que

aún hoy existe) se paró para descansar un rato, pidió una

copa de vino de Jerez y en ese momento una corriente

de aire entró en la Venta. Para que el vino no se llenara de

arena de la playa, el camarero tuvo la feliz idea de colocar

una lonchita de jamón en el catavinos real. El Rey preguntó

por qué ponían esa loncha de jamón sobre la copa, y el

camarero, disculpándose, le dijo que colocó así la “tapa”

para evitar que el vino se estropease con la arena. Al Rey

le gustó la idea, se comió la tapa, se bebió el vino, y pidió

que le sirvieran otro, pero con “otra tapa igual”.

Hoy en día, las tapas se han convertido en toda una especialidad

gastronómica que forma parte de la cultura

española y se ha hecho popular en todo el mundo. Estos

deliciosos bocaditos de algo salado se sirven como acompañamiento

de una bebida y abarcan no sólo embutidos o

aceitunas, sino que se han diversificado mediante recetas

tradicionales servidas en pequeñas raciones (bacalao al

pil-pil, paella, callos a la madrileña…) que bien, tomando

una cantidad suficiente, pueden sustituir a una comida o

cena. Su función de acompañamiento de la bebida se ha

hecho tan indispensable que “tomada sola” pierde una

gran parte de sus atractivos.

Las tapas son un símbolo de la comida como elemento de

relación social: contribuyen a la sensación de compartir y

estimular la charla y el intercambio de opiniones y, además,

son una estupenda muestra de la riqueza de la cocina

de nuestro país.

Tanto dentro como fuera de España, la palabra “tapa” ha

adquirido la categoría de calidad y placer gastronómico.

Según la Real Academia Española, se define “tapa” como:

“pequeña porción de algún alimento que se sirve como

acompañamiento de una bebida”.

IMÁGENES DEL VENTORRILLO EL CHATO DE CÁDIZ:


https://www.google.es/search?tbm=isch&hl=es&source=hp&biw=1272&bih=535&q=ventorrillo+el+chato+cadiz&gbv=2&oq=VENTORRILLO+EL&aq=2S&aqi=g1g-S3&aql=&gs_nf=1&gs_l=img.1.2.0j0i24l3.1406.7093.0.10547.14.14.0.4.4.0.312.1423.0j8j0j1.9.0.ND1WjuQApAE

DECÁLOGO

1. Las tapas son el gran elemento de proyección de la gastronomía


española en el mundo.

2. En nuestro concepto tradicional de la tapa conviven las

tapas propiamente dichas, procedentes del sur, con los

pinchos tradicionales del norte y ambos tienden a intercambiarse.

3. Las tapas en sentido genérico han comenzado a triunfar

en todo el planeta, como hicieron anteriormente la pizza

italiana o el sushi japonés.

4. El éxito de la tapa y de nuestra alta cocina en miniatura

en el mundo significa el triunfo universal de nuestros cocineros.

5. La cultura de la tapa ayuda también a abrir nuestros

productos a los grandes mercados internacionales.

6. La popularización de la tapa supone la superación de la

rigidez de la alta cocina. Y permite comer de pie, en la

barra, en taburetes o en sillas y mesas.

7. La tapa abre el escenario de libertad tanto para cocineros

como para comensales.

8. Comer de tapas permite disfrutar de varios sabores diferentes

y combinarlos con distintos vinos o cervezas.

Tomar pocas o muchas pequeñas raciones.

9. A través de las tapas, el comensal no sólo disfruta con

todos los sentidos, sino que se sorprende y se emociona

igual que con otras manifestaciones artísticas.

10. El concepto de tapa va más allá de la mera cocina, para

erigirse en una verdadera forma de vida, de fiesta, de

alegría y de libertad.

jueves, 26 de abril de 2012

Lago As Pontes. Ferrol. Coruña. Galicia.

 Recibido de mi primo :
FELIPE de Arnaiz Fernández

Xa está devolvendo auga o rio Eume, está cheo desde o 18/04/2012 as 11,45horas.

¡¡¡Graciñas, primo!!!
 
 

viernes, 20 de abril de 2012

Pollo casero de Cristina.Lugo-Galicia.

Adobo de sal y ajo

Rebozado en harina

Freir y retirar

Rehogar cebolla y ajo

Se añade el refrito al pollo, lo cual junto con el resto de ingredientes
se echa en la olla exprés,  que se cierra y se pone a fuego máximo,
y cuando la olla coja la presión-marca segunda o pite- 
se deja un cuarto de hora a fuego lento.

Preparar su presentación

Una bandeja (de sopera) de porcelana portuguesa

Presentarla para servirlo, ver arriba y abajo


En la olla (abajo) antes de cocinar-paso 4º-


Paso a paso:


1º.-Dos kilos de muslitos de pollo-en ésta se hizo con cuartos troceados- limpios y adobados con sal al gusto, 5 dientes de ajo troceados finos, o un poco de pimienta-puede ser dulce-.

2º.-Rebozar en harina y dorarlo en la sarten con aceite, se retira y en ese aceite....

3º.-Se refrien 2 cebollas y 4 dientes de ajo cortaditos en trocitos y cuando esté un poco la cebolla se añade al pollo, lo cual con el resto de ingredientes:  medio vaso de vino blanco de cocina , medio vaso de agua, un chorro de vermut negro-o cerveza como en éste caso-, un pimiento rojo cortado en juliana gruesa, zanahorias pequeñitas enteras o grandes raspadas, en trozos alargados o cortadas por la mitad, según tamaño, y un poquito de curry especiado en polvo......

4º.-Se vuelca todo en una olla exprés-rápida o no- cocinar durante un cuarto de hora, desde su toma de presión- que pite-, a fuego lento-fuerza 2-.

5º.- Se sirve en una fuente y aaaaa comerrrrrr !!!!

                                                                    DELICIOSO.

                          ¡¡¡¡Gracias Cristina por éste bocado tan rico, de Lugo tenías que ser!!!!
                                                                          ..........
( Las fotos han sido tomadas con un móvil sin flash y de tan sólo 1,3 megapíxeles , por lo tanto mejorables )



                             

jueves, 19 de abril de 2012

LARPEIRA DE FERROL.



Ingredientes:


Almíbar:

50 g de anís

50 g de agua

50 g de azúcar

Crema pastelera:

400 g de leche

2 huevos

50 g de azúcar

20 g de maizena

1 pellizco de sal

Masa:

50 g de anís

200 g de leche

100 g de aceite

40 g de levadura prensada

50 g de azúcar

2 huevos

1 cucharita de sal

700 g aproximadamente de harina tamizada




Modo de hacerlo


Almíbar

Poner a hervir los ingredientes durante cuatro minutos y dejarlo enfriar.

Crema pastelera

Poner a hervir en un cazo el azúcar junto con la leche apartando un vasito de la misma.En un bol mezclar el vaso de leche junto con los huevos, la maizena y un pellizco de sal. Mezclar bien para que no tenga grumos. Cuando hierva la leche azucarada, echarle la mezcla y revolver constantemente hasta que empiece a hervir. Dejar hervir unos minutos hasta que espese. Dejar enfriar y meterlo en una manga pastelera.

Masa:

Templar la leche y desleir en ella la levadura.

Mezclar muy bien el anís, el aceite y el azúcar y mezclar con la leche y los huevos batidos. Añadir sobre esto la mitad de la harina con la sal. Mezclar muy bien. Añadir el resto de la harina.

Amasar muy bien hasta que no se pegue en los dedos. Dejar reposar quince minutos.

Poner sobre la bandeja forrada con papel especial de horno y hacer una bola aplastándola hasta darle forma. Pintar con huevo batido. Darle unos cortes bien profundos haciendo cuadrados. En un plato poner azúcar y humedecerlo un poquito para ir repartiéndolo todo sobre la masa y sobre ésta trocitos de mantequilla.

Dejarla reposar hasta que dobla su volumen. En ese momento ponerle la crema pastelera rellenando todos los cortes que habíamos efectuado.

Meter al horno ya calentado a 200º con un recipiente con agua dentro para que haya humedad. Dejarlo durante unos 25 minutos. Cuando ya esté hecho bañarlo con el almibar.

Con Thermomix:


Almíbar:

Todo en el vaso 4 minutos, 100º. velocidad 4

Crema pastelera:

Todo en el vaso 7 minutos, 90º velocidad 4.

Masa

Echar en el vaso la leche, anís, aceite, azúcar dos minutos 40º velocidad 2.

Añadir levadura más huevos 10 segundos, velocidad 6.

Añadir la harina con la sal. Amasar 20 segundos vel. 6. y a continuación 3 minutos velocidad espiga. Dejar reposar 10 minutos en el vaso. A continuación seguir las explicaciones manuales.


domingo, 15 de abril de 2012

The Chocolate Soldier.Ópera 1955.TV production. The Hero.



Act I, Chap 4 - My Hero.


Opera legend and film star Risë Stevens leads a magnificent cast in this 1955 television production, produced and directed by Max Liebman. Based on George Bernard Shaw's "Arms and the Man," The Chocolate Soldier is one of the most popular operettas of all time; on Broadway alone, it received seven productions over a period of 40 years. Stevens is partnered by the delightful musical comedy star Eddie Albert, and the cast also features the beloved baritone Earl Wrightson and the popular character actor Akim Tamiroff. Interestingly, Risë Stevens made her Hollywood debut in a 1941 film version of The Chocolate Soldier that employed much of Straus' score, but followed a completely different storyline. Liebman's television production restores the original plot and characters, and faithfully conveys the romance and good humor of the Viennese operetta tradition.

sábado, 14 de abril de 2012

Alubias. Dos recetas. Ensalada de Alubias y Alubias gratinadas.


 Dos recetas : Ensalada de Alubias.
                        Alubias gratinadas.

-Ensalada de Alubias (sin foto)
Un bote de alubias enjuagadas para limpiar de sal y aditivos, se le añaden taquitos de chopped de pavo, aceitunas negras sin hueso cortaditas en finas rodajitas, pepinillos en vinagre de un bote cortaditos tambien, huevo duro, uno o dos, en rodajas delgadas y finalmente se aliña a gusto con aceite de oliva y vinagre de Modena y al refrigerador a enfriar para las calores.

-Alubias gratinadas (foto)
Un bote de alubias blancas grandes, unas rodajas de mortadela italiana cortadas en trocitos, una lata de pimientos morrones picaditos, una lata de mejillones, y queso fundido rallado cubriéndolo a gusto. Se pone al grill unos minutos hasta gratinarlos, previamente calentadas las alubias, en el mismo microondas.

Fernando de Arnáiz Núñez
  


 

MARINELAND. PARQUE DE ANIMALES EN ANTIBES, FRANCIA.


Es un parque de animales situado en Antibes (Francia). Es uno de los parques marinos más grandes del mundo, y el único que tiene orcas. Cuenta con varias exhibiciones:

- El espectáculo de las orcas.

- El de los delfines.

- El de los leones marinos.

- El túnel de los tiburones.

- La galería acuario tropical.

- La piscina de contacto.

- La playa con pingüinos, pelícanos y flamencos.


                                  

MANATÍES


BAILE

MARINELAND:
                         http://www.youtube.com/watch_popup?v=701cT-gGRCI&vq=medium

URTAS AL HORNO.

Otro clásico , antes de Navidad con besugo, éste con dos URTAS al horno...


En este caso una Urta de unos 2 kilos y 1/4 y otra de 1kilo y 1/2, no la hubo una grande.

En unas fuentes de duralex con fondo impregnado de aceite y cubierto de rodajitas muy finas de patatas.. más aceite, y los pescados limpios cortadas sus aletas y cola....damos unos cortes en su lomo y unos gajos de limón rellenándoles, con un poco de pan rallado y tomatito en suaves y finas lonchitas... de nuevo otro poco de aceite y sal, y al horno (pescado rehogado) enteros empleando la bóveda-solera , nivel 1, horno precalentado, a 210-220ºC a hora por cada kilo y cuarto.

¡¡¡Y a olvidarnos de la URTA a la Roteña, ese guiso tan conocido por estas tierras Gaditanas !!!



...ja,ja,ja....hay que variar o...morir ...de aburrimiento gastronómico !!

viernes, 13 de abril de 2012

Procesion Magna de Cadiz 2012. Semana Santa.



Con motivo del Bicentenario de 1812 se ha celebrado en Cádiz una procesión Magna durante la Semana Santa de 2012.

VER/CLICK: http://www.cadizbook.es/category/tags-noticias/procesi%C3%B3n-magna

Y la Voz Cofrade de Cádiz nos cuenta...
Llegó el día. Tras muchos dimes y diretes, tras muchos acuerdos y muchas dudas. Después de ríos de tinta e ilusiones hoy se ha celebra la Procesión Magna con motivo del Bicentenario.Miles de personas han esperado impaciente la salida de las distintas cofradías gaditanas de Catedral. El cortejo ha salido del Templo a partir de las 15:30 horas y recorre toda la Carrera Oficial hasta San Antonio. Una cita doblemente histórica, tanto por el motivo por el que se celebra como por el propio evento. Desde 1982 no se celebra una Magna en Cádiz. La cita cuenta con 22 pasos que serán portados por más de 1.600 cargadores.


La procesión ha comenzado a las 15.30 horas desde la Catedral. El primer templo diocesano es el punto de partida del cortejo en el que irán lo pasos uno detrás de otro, ordenados en escenas de la Pasión hasta que el cortejo lo cierre la procesión del Santo Entierro. El tiempo de paso de la procesión es de unas 3 horas y recorrerá como recorrido conjunto toda la Carrera Oficial, incluyendo la plaza de San Antonio. En todo este recorrido se han dispuesto 8.000 sillas ya vendidas para ver una procesión que estará abierta por una banda y cerrada por otra. La última en llegar a San Antonio ha sido la Virgen de la Soledad a las 21.30 horas ya que el cortejo iba con una hora de retraso aproximadamente.

«Ha sido un trabajo laborioso de planificación para poder llevar esta Magna al Sábado Santo», ha explicado el presidente de Hermandades y Cofradías de Cádiz , Martín José García «puesto que hemos tenido que salvar varios obstáculo, desde la participación de cada hermandad, al recorrido o la financiación».

Cada uno de los pasos ha estado acompañado de un pequeño cortejo formado por una docena de personas, entre penitentes y acólitos, y de dos bandas de música que interpretarán las marchas procesionales.

Una de esta bandas ha sido la de Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana, dirigida por Carlos Javier Carvajal, que acompaña al paso del Santo Entierro e interpreta 16 marchas fúnebres escogidas para la ocasión, la mayoría con más de un siglo de antigüedad.

Antes de ese momento, se ha llevado a cabo una exposición previa en el interior de la Catedral.

Para la cita, cada cofradía ha intentado aportar un carácter especial a su salida. De ahí que las cofradías hayan hecho importantes esfuerzos para realizar destacados estrenos. Destaca así el tallado completo del canasto del palio de Jesús Caído, el estucado de la Oración en el Huerto, la restauración del paso de Afligidos o la restauración de la Urna del Santo Entierro. Además, distintos pasos mostrarán detalles especiales para la cita. Así, el Señor de la Oración en el Huerto estrenará una túnica bordada sobre tisú plata; Luz y Aguas sacará en el misterio a la titular mariana de la Luz que procesiona en el palio y al San Juan que sale en su propio paso. El Nazareno del Amor también estrenará una túnica beige y Sentencia aportará la participación de una escuadra de romanos de Mérida. Todo lo necesario para que sea una cita para el recuerdo



Bacalao en salsa de tomate, las tres "B", bueno ,bonito y barato, además de sencillo.



Bacalao en Salsa de Tomate, un primer plato para hoy sencillo y barato, bueno y rápido.


Una cajita de bacalao en porciones de 400 gm de Pescanova, un tomate grande maduro, unos 30 gm de cebolla, 4 o 5 dientes de ajo pelados (cortándo los gajos al medio los pelo mejor) y aceite, sal y perejil, y un chorrito de vino rosado de valdepeñas variedad tempranillo- o lo que tengais a mano-.

Rápido:

Todo a la Termomix, excepto el pescado , vino y perejil.....y al terminar de batir/licuar poner en una sartén con un poquito más de aceite poner encima el bacalao-si es necesario por grosor cortar al medio a lo largo- echarle el perejil y estofar- o como se llame- a fuego lento y voltear o empapar si lo deseais aunque no es necesario.

Al poco, listo ya!

Lento/ tradicional:

Preparar un rustrido de ajo , echar salsa de tomate de tarro o natural, remover y luego poner encima el bacalao....tapar si teneis prisa dejandolo respirar...

jueves, 12 de abril de 2012

Ruta de la Construcción Naval - Ferrol. Navantia ( Ex-Izar, Ex-Bazán).



Este video que comparto contigo y que grabé con el iPhone el pasado Domingo 8 de Abril de 2012, representa solo un 5% de lo que dio de si la magnífica ruta organizada por el interior del Astillero Navantia y el Arsenal de Ferrol, dentro de la denominada Ruta de la Construcción Naval. Lo que el video refleja, es una parte mínima de lo mucho que la ciudad de Ferrol tiene que mostrar tanto a los Ferrolanos, como a todos aquellos que decidan visitarnos. Debido a las restricciones de seguridad fue imposible tener más imágenes (teóricamente estaba prohibido sacar fotos o filmar, pero no pude resistir la tentación), pero os puedo asegurar que en todos los sentidos la visita mereció la pena. La recomiendo para todos aquellos que necesitan tener argumentos para valorar mucho más esta ciudad que tanto le ha dado a Galicia y al Estado y a la que ahora parece que todo el mundo quiere dar la espalda.

Suena a alegato, pero es que estoy emocionado y orgulloso de esta otra perspectiva de la ciudad que nos ofrece la ruta. Me siento muy orgulloso de ser de donde soy y por eso me decido a compartir este video contigo. Te recomiendo verlo configurándolo a pantalla completa y en calidad HD. Disfrútalo, son solo 4 minutos.


Espero que te guste. Lo cierto es que, en este caso la realidad es mucho mejor que lo que estas imágenes puedan transmitir. Aquí, más que nunca, la realidad supera cualquier ficción.

Gracias por tu atención.
ISIDORO VALERIO

( Compartido de China Loira del grupo Ferrolanos por el Mundo, es texto literal de su autor).

EXISTE EN EL PATIO DE HERRERÍAS DEL ARSENAL JUNTO AL MUSEO NAVAL DE FERROL ,EL MUSEO DE LA CONSTRUCCIÓN NAVAL, QUE VISITÉ, UNA MARAVILLA, UN LUJO DE ARQUEOLOGÍA PATRIMONIAL INDUSTRIAL NAVAL.

miércoles, 11 de abril de 2012

Receta ferrolana. Bolla de yogur.



BOLLA DE YOGOURT (mi humilde aportación de casa a la reunión del Casino).



Las Cocinas de Ferrol



Un yogourt marca Larsa.

El vasito del yogourt-vacío- lleno de aceite de girasol.

Dos vasitos del ídem lleno de azúcar.

 Tres ídem de harina.

Tres huevos enteros.

Un sobre de levadura Royal.

Un pellizco-medida ferrolana- de sal.

Otro pellizco de mantequilla/tulipan.

Ralladura de limón/naranja.

Un chorro de anís/coñac.

( limón con anís / naranja con coñac ).

Medio limón/naranja exprimido.

Se bate todo junto.

Se unta un molde.

Se precalienta el horno.

Unos 35 minutos en total, los primeros 10 a 170ºC y el resto bajarlo un poco a unos 160ºC ( Ver instrucciones vuestros hornos).

..........

El que tomamos era de limón y anís.

..........

Lunes de Pascua en Ferrol. Romería de Chamorro. La Virgen del Nordés.



La romería de Chamorro, en honor a Nuestra Señora del Nordés, conocida popularmente como la Virgen de Chamorro, paraliza toda la actividad y son miles los ferrolanos que cada año ascienden a pie por la falda del monte hasta llegar a la ermita. Allí, después de asistir a alguna de las misas, que comienzan a primeras horas de la mañana, se celebra la función solemne con procesión, en la que muchos fieles acompañan a la bendita imagen por un pequeño tramo de la carretera. Los fieles ofrecen exvotos y velas de cera a la Virgen, y realizan una jornada campestre, que en la mayor parte de los casos se prolonga hasta bien entrada la tarde, acompañados del sonar de la música tradicional.




Durante la jornada la policía municipal controla la subida de vehículos desde la carretera general Ferrol-Cobas, prohibiendo la circulación salvo para los que lleven enfermos o personas de edad. Se dispuso asimismo un servicio de microbuses.También se contó con zonas de aparcamientos en las inmediaciones de la subida a la ermita.



La devoción a Nuestra Señora del Nordés viene de antiguo, ya era una tradición en pleno Siglo de Oro.

miércoles, 4 de abril de 2012

La Rosa de Pasión. G.A. Bécquer.... los pistilos como viacrucis de Jesús en Cristo.






La Rosa de Pasión


Gustavo Adolfo Bécquer  ( Rimas y Leyendas, cuento completo. IR AL APARTADO II  directamente si no deseais leerlo entero....es la parte de la historia sobre lo acontecido en noche de Viernes Santo en Toledo )

Una tarde de verano y en un jardín de Toledo me refirió esta singular historia una muchacha muy buena y muy bonita.

Mientras me explicaba el misterio de su forma especial besaba las hojas y los pistilos que iba arrancando uno a uno de la flor que da su nombre a esta leyenda.

Si yo la pudiera referir con el suave encanto y la tierna sencillez que tenía en su boca os conmovería, como a mí me conmovió, la historia de la infeliz Sara.

Ya que esto no es posible, ahí va lo que de esa tradición se me acuerda en este instante.

- I -
En una de las callejas más obscuras y tortuosas de la ciudad imperial, empotrada y casi escondida entre la alta torre morisca de una antigua parroquia muzárabe y los sombríos y blasonados muros de una casa solariega, tenía, hace muchos años, su habitación, raquítica, tenebrosa y miserable como su dueño, un judío llamado Daniel Leví.

Era este judío rencoroso y vengativo, como todos los de su raza; pero más que ninguno, engañador e hipócrita.

Dueño, según los rumores del vulgo, de una inmensa fortuna, veíasele, no obstante, todo el día acurrucado en el sombrío portal de su vivienda componiendo y aderezando cadenillas de metal, cintos viejos y guarniciones rotas, con las que traía un gran tráfico entre los truhanes del Zocodover, las revendedoras del Postigo y los escuderos pobres.

Aborrecedor implacable de los cristianos y de cuanto a ellos pudiera pertenecer, jamás pasó junto a un caballero principal o un canónigo de la Primada sin quitarse una y hasta diez veces el mugriento bonetillo que cubría su cabeza, calva y amarillenta, ni acogió en su tenducho a uno de sus habituales parroquianos sin agobiarle a fuerza de humildes salutaciones acompañadas de aduladoras sonrisas.

La sonrisa de Daniel había llegado a hacerse proverbial en toda Toledo, y su mansedumbre, a prueba de las jugarretas más pesadas y las burlas y rechiflas de sus vecinos, no conocía límites.

Inútilmente los muchachos, para desesperarle, tiraban piedras a su tugurio; en vano los pajecillos, y hasta los hombres de armas del próximo palacio, pretendían aburrirle con los nombres más injuriosos, o las viejas devotas de la feligresía se santiguaban al pasar por el dintel de su puerta como si viesen al mismo Lucifer en persona. Daniel sonreía eternamente, con una sonrisa extraña e indescriptible. Sus labios, delgados y hundidos, se dilataban a la sombra de su nariz desmesurada y curva como el pico de un aguilucho, y aunque de sus ojos pequeños, verdes, redondos y casi ocultos entre las espesas cejas brotaba una chispa de mal reprimida cólera, seguía impasible golpeando con su martillito de hierro el yunque donde aderezaba las mil baratijas mohosas y, al parecer, sin aplicación alguna de que se componía su tráfico.

Sobre la puerta de la casucha del judío, y dentro de un marco de azulejos de vivos colores, se abría un ajimez árabe, resto de las antiguas construcciones de los moros toledanos. Alrededor de las caladas franjas del ajimez y enredándose por la columnilla de mármol que lo partía en dos huecos iguales subía desde el interior de la vivienda una de esas plantas trepadoras que se mecen verdes y llenas de savia y lozanía sobre los ennegrecidos muros de los edificios ruinosos.

En la parte de la casa que recibía una dudosa luz por los estrechos vanos de aquel ajimez, único abierto en el musgoso y agrietado paredón de la calleja, habitaba Sara, la hija predilecta de Daniel.

Cuando los vecinos del barrio pasaban por delante de la tienda del judío y veían por casualidad a Sara tras de las celosías de su ajimez morisco y a Daniel acurrucado junto a su yunque exclamaban en alta voz, admirados de las perfecciones de la hebrea:

-¡Parece mentira que tan ruin tronco haya dado de sí tan hermoso vástago!

Porque, en efecto, Sara era un prodigio de belleza. Tenía los ojos grandes y rodeados de un sombrío cerco de pestañas negras, en cuyo fondo brillaba el punto de luz de su ardiente pupila como una estrella en el cielo de una noche oscura. Sus labios, encendidos y rojos, parecían recortados hábilmente de un paño de púrpura por las invisibles manos de una hada. Su tez era blanca, pálida y transparente como el alabastro de la estatua de un sepulcro. Contaba apenas dieciséis años, y ya se veía grabada en su rostro esa dulce tristeza de las inteligencias precoces, y ya hinchaban su seno y se escapaban de su boca esos suspiros que anuncian el vago despertar del deseo.

Los judíos más poderosos de la ciudad, prendados de su maravillosa hermosura, la habían solicitado para esposa; pero la hebrea, insensible a los homenajes de sus adoradores y a los consejos de su padre, que la instaba para que eligiese un compañero antes de quedar sola en el mundo, se mantenía encerrada en un profundo silencio, sin dar más razón de su extraña conducta que el capricho de permanecer libre. Al fin, un día, cansado de sufrir los desdenes de Sara, y sospechando que su eterna tristeza era indicio cierto de que su corazón abrigaba algún secreto importante, uno de sus adoradores se acercó a Daniel y le dijo:

-¿Sabes, Daniel, que entre nuestros hermanos se murmura de tu hija?

El judío levantó un instante los ojos de su yunque, suspendió su continuo martilleo y, sin mostrar la menor emoción, preguntó a su interpelante:

-¿Y qué dicen de ella?

-Dicen -prosiguió su interlocutor-, dicen..., qué sé yo..., muchas cosas... Entre otras, que tu hija está enamorada de un cristiano...

Al llegar a este punto, el desdeñado amante de Sara se detuvo para ver el efecto que sus palabras hacían en Daniel.

Daniel levantó de nuevo sus ojos, le miró un rato fijamente, sin decir palabra, y bajando otra vez la vista para seguir su interrumpida tarea, exclamó:

-¿Y quien dice que eso no es una calumnia?

-Quien los ha visto conversar más de una vez en esta misma calle, mientras tú asistes al oculto sanedrín de nuestros rabinos -insistió el joven hebreo, admirado de que sus sospechas, primero, y después sus afirmaciones no hiciesen mella en el ánimo de Daniel.

Éste, sin abandonar su ocupación, fija la mirada en el yunque, sobre el que, después de dejar a un lado el martillo, se ocupaba en bruñir el broche de metal de una guarnición con una pequeña lima, comenzó a hablar en voz baja y entrecortada, como si maquinalmente fuesen repitiendo sus labios las ideas que cruzaban por su mente.

-¡Je!, ¡je!, ¡je! -decía, riéndose de una manera extraña y diabólica-. ¿Con que a mi Sara, al orgullo de la tribu, el báculo en que se apoya mi vejez, piensa arrebatármela un perro cristiano?... ¿Y vosotros creéis que lo hará? ¡Je!, ¡je! -continuaba, siempre hablando para sí y siempre riéndose, mientras la lima chirriaba cada vez con más fuerza, mordiendo el metal con sus dientes de acero-. ¡Je!, ¡Je! ¡Pobre Daniel!, dirán los míos, ¡ya chochea! ¿Para qué quiere ese viejo moribundo y decrépito esa hija tan hermosa y tan joven, si no sabe guardarla de los codiciosos ojos de nuestros enemigos?... ¡Je!, ¡je!, ¡je! ¿Crees tú, por ventura, que Daniel duerme? ¿Crees tú, por ventura, que si mi hija tiene un amante..., que bien puede ser, y ese amante es cristiano y procura seducirla y la seduce, que todo es posible, y proyecta huir con ella, que también es fácil, y huye mañana, por ejemplo, lo cual cabe dentro de lo humano, crees tú que Daniel se dejará así arrebatar su tesoro?, ¿crees tú que no sabrá vengarse?

-Pero -exclamó, interrumpiéndole, el joven-, ¿sabéis, acaso...?

-Sé -dijo Daniel, levantándose y dándole un golpecito en la espalda-, sé más que tú, que nada sabes, ni nada sabrías si no hubiese llegado la hora de decirlo todo... Adiós; avisa a nuestros hermanos para que cuanto antes se reúnan. Esta noche, dentro de una o dos horas, yo estaré con ellos. ¡Adiós!

Y esto diciendo, Daniel empujó suavemente a su interlocutor hacia la calle, recogió sus trebejos muy despacio y comenzó a cerrar con dobles cerrojos y aldabas la puerta de la tiendecilla.

El ruido que produjo la puerta al encajarse, rechinando sobre sus premiosos goznes, impidió al que se alejaba oír el rumor de las celosías del ajimez, que en aquel punto cayeron de golpe, como si la judía acabara de retirarse de su alféizar.

                             ¡¡¡¡¡VER AQUÍ EL APARTADO II!!!!!
- II -

Era noche de Viernes Santo; los habitantes de Toledo, después de haber asistido a las tinieblas en su magnífica catedral, acababan de entregarse al sueño o referían al amor de la lumbre consejas parecidas a la del Cristo de la Luz, que robado por unos judíos, dejó un rastro de sangre por el cual se descubrió el crimen; o la historia del Santo Niño de la Guarda, en quien los implacables enemigos de nuestra fe renovaron la cruel pasión de Jesús. Reinaba en la ciudad un silencio profundo, interrumpido a intervalos, ya por las lejanas voces de los guardias nocturnos que en aquella época velaban en derredor del alcázar, ya por los gemidos del viento, que hacía girar las veletas de las torres o zumbaba entre las torcidas revueltas de las calles, cuando el dueño de un barquichuelo que se mecía amarrado a un poste cerca de los molinos, que parecen como incrustados al pie de las rocas que baña el Tajo y sobre las que se asienta la ciudad, vio aproximarse a la orilla, bajando trabajosamente por uno de los estrechos senderos que desde lo alto de los muros conducen al río, a una persona a quien, al parecer, aguardaba con impaciencia.

-¡Ella es! -murmuró entre dientes el barquero-. ¡No parece sino que esta noche anda revuelta toda esa endiablada raza de judíos!... ¿Dónde diantres se tendrán dada cita con Satanás, qué todos acuden a mi barca, teniendo tan cerca el puente?... No, no irán a nada bueno cuando así evitan toparse de manos a boca con los hombres de armas de San Servando... Pero, en fin, ello es que me dan buenos dineros a ganar, y a su alma su palma, que yo en nada entro ni salgo.

Esto diciendo el buen hombre, sentándose en su barca aparejó los remos, y cuando Sara, que no era otra la persona a quien al parecer había aguardado hasta entonces, hubo saltado al barquichuelo, soltó la amarra que lo sujetaba y comenzó a bogar en dirección a la orilla opuesta.

-¿Cuántos han pasado esta noche? -preguntó Sara al barquero apenas se hubieron alejado de los molinos, y como refiriéndose a algo de que ya habían tratado anteriormente.

-Ni los he podido contar -respondió el interpelado-; ¡un enjambre!... Parece que esta noche será la última que se reúnen.

-¿Y sabes de qué tratan y con qué objeto abandonan la ciudad a estas horas?

-Lo ignoro...; pero ello es que aguardan a alguien que debe llegar esta noche... Yo no sé para qué le aguardarán, aunque presumo que para nada bueno.

Después de este breve diálogo, Sara se mantuvo algunos instantes sumida en un profundo silencio y como tratando de coordinar sus ideas.

«No hay duda -pensaba entre sí-; mi padre ha sorprendido nuestro amor y prepara alguna venganza horrible. Es preciso que yo sepa adónde van, qué hacen, qué intentan. Un momento de vacilación podría perderle».

Cuando Sara se puso un instante de pie y, como para alejar las horribles dudas que la preocupaban, se pasó la mano por la frente, que la angustia había cubierto de un sudor glacial, la barca tocaba a la orilla opuesta.

-Buen hombre -exclamó la hermosa hebrea, arrojando algunas monedas a su conductor y señalando un camino estrecho y tortuoso que subía serpenteando por entre las rocas-, ¿es ése el camino que siguen?

-Ése es, y cuando llegan a la Cabeza del Moro desaparecen por la izquierda. Después, el diablo y ellos sabrán adónde se dirigen -respondió el barquero.

Sara se alejó en la dirección que éste le había indicado. Durante algunos minutos se le vio aparecer y desaparecer alternativamente entre aquel oscuro laberinto de rocas cortadas a pico; después, y cuando hubo llegado a la cima llamada la Cabeza del Moro, su negra silueta se dibujó un instante sobre el fondo azul del cielo y, por último, desapareció entre las sombras de la noche.

- III -
Siguiendo el camino donde hoy se encuentra la pintoresca ermita de la Virgen del Valle, y como a dos tiros de ballesta del picacho que el vulgo conoce en Toledo por la Cabeza del Moro, existían aún en aquella época los ruinosos restos de una iglesia bizantina, anterior a la conquista de los árabes.

En el atrio, que dibujaban algunos pedruscos diseminados por el suelo, crecían zarzales y hierbas parásitas, entre los que yacían medio ocultos, ya el destrozado capitel de una columna, ya un sillar groseramente esculpido con hojas entrelazadas, endriagos horribles o grotescos e informes figuras humanas. Del templo sólo quedaban en pie los muros laterales y algunos arcos rotos y cubiertos de yedra.

Sara, a quien parecía guiar un sobrenatural presentimiento, al llegar al punto que le había señalado su conductor, vaciló algunos instantes, indecisa acerca del camino que debía seguir; pero, por último, se dirigió con paso firme y resuelto hacia las abandonadas ruinas de la iglesia.

En efecto, su instinto no la había engañado. Daniel, que ya no sonreía; Daniel, que no era ya el viejo débil y humilde, sino que, antes bien, despidiendo cólera de sus pequeños y redondos ojos, parecía animado del espíritu de la venganza, rodeado de una multitud ávida, como él, de saciar su sed de odio en uno de los enemigos de su religión, estaba allí, y parecía multiplicarse dando órdenes a los unos, animando en el trabajo a los otros, disponiendo, en fin, con una horrible solicitud los aprestos necesarios para la consumación de la espantosa obra que había estado meditando días y días mientras golpeaba impasible el yunque en su covacha de Toledo.

Sara, que a favor de la oscuridad había logrado llegar hasta el atrio de la iglesia, tuvo que hacer un esfuerzo para no arrojar un grito de horror al penetrar en su interior con la mirada. Al rojizo resplandor de una fogata, que proyectaba la forma de aquel círculo infernal en los muros del templo, había creído ver que algunos hacían esfuerzos por levantar en alto una pesada cruz, mientras otros tejían una corona con las ramas de los zarzales o aplastaban sobre una piedra las puntas de los enormes clavos de hierro. Una idea espantosa cruzó por su mente: recordó que a los de su raza los habían acusado más de una vez de misteriosos crímenes; recordó vagamente la aterradora historia del Niño Crucificado, que ella hasta entonces había creído una grosera calumnia inventada por el vulgo para apostrofar y zaherir a los hebreos.

Pero ya no le cabía duda alguna; allí, delante de sus ojos, estaban aquellos horribles instrumentos de martirio, y los feroces verdugos sólo aguardaban la víctima.

Sara, llena de una santa indignación, rebosando en generosa ira y animada de esa fe inquebrantable en el verdadero Dios que su amante le había revelado, no pudo contenerse a la vista de aquel espectáculo, y, rompiendo por entre la maleza que la ocultaba, presentose de improviso en el dintel del templo.

Al verla aparecer, los judíos arrojaron un grito de sorpresa, y Daniel, dando un paso hacia su hija en ademán amenazante, le preguntó con voz ronca:

-¿Qué buscas aquí, desdichada?

-Vengo a arrojar sobre vuestras frentes -dijo Sara con voz firme y resuelta- todo el baldón de vuestra infame obra, y vengo a deciros que en vano esperáis la víctima para el sacrificio, si ya no es que intentáis cebar en mí vuestra sed de sangre; porque el cristiano a quien aguardáis no vendrá, porque yo le he prevenido de vuestras asechanzas.

-¡Sara! -exclamó el judío rugiendo de cólera-. Sara, eso no es verdad; tú no puedes habernos hecho traición hasta el punto de revelar nuestros misteriosos ritos; y si es verdad que los has revelado, tú no eres mi hija...

-No, ya no lo soy; he encontrado otro padre, un padre todo amor para los suyos, un padre a quien vosotros enclavasteis en una afrentosa cruz, y que murió en ella por redimirnos, abriéndonos para una eternidad las puertas del cielo. No; ya no soy vuestra hija, porque soy cristiana y me avergüenzo de mi origen.

Al oír estas palabras, pronunciadas con esa enérgica entereza que sólo pone el cielo en boca de los mártires, Daniel, ciego de furor, se arrojó sobre la hermosa hebrea, y derribándola en tierra y asiéndola por los cabellos, la arrastró, como poseído de un espíritu infernal, hasta el pie de la cruz, que parecía abrir sus descarnados brazos para recibirla, exclamando al dirigirse a los que le rodeaban:

-Ahí os la entrego; haced vosotros justicia de esa infame, que ha vendido su honra, su religión y a sus hermanos.

- IV -
Al día siguiente, cuando las campanas de la catedral atronaban los aires tocando a gloria, y los honrados vecinos de Toledo se entretenían en tirar ballestazos a los judas de paja, ni más ni menos que como todavía lo hacen en algunas de nuestras poblaciones, Daniel abrió la puerta de su tenducho, como tenía de costumbre, y con su eterna sonrisa en los labios comenzó a saludar a los que pasaban, sin dejar por eso de golpear en el yunque con su martillito de hierro; pero las celosías del morisco ajimez de Sara no volvieron a abrirse, ni nadie vio más a la hermosa hebrea recostada en su alféizar de azulejos de colores...

Cuentan que, algunos años después, un pastor trajo al arzobispo una flor hasta entonces nunca vista, en la cual se veían figurados todos los atributos del martirio del Salvador; flor extraña y misteriosa que había crecido y enredado sus tallos por entre los ruinosos muros de la derruida iglesia.

Cavando en aquel lugar y tratando de inquirir el origen de aquella maravilla, añaden que se halló el esqueleto de una mujer, y enterrados con él otros tantos atributos divinos como la flor tenía.

El cadáver, aunque nunca se pudo averiguar de quién era, se conservó por largos años con veneración especial en la ermita de San Pedro el Verde, y la flor, que hoy se ha hecho bastante común, se llama Rosa de Pasión.

FIN

PD. El autor es familiar de mis antepasados de su época los Arnáiz Bécquer sevillanos.






La Sed de Cristo. Cuento completo de Emilia Pardo Bazán.

Monumento en La Coruña

Sello conmemorativo

Biografía de Cristina


                                                                 LA SED DE CRISTO
Cuento de "Emilia Pardo Bazán" (Muy a propósito en estas fechas de la Semana de la Pasión)

Cuando desde la altura de su patíbulo, abriendo las desecadas fauces, exhaló Cristo la más angustiosa de las Siete Palabras, María Magdalena, que estaba como idiota de dolor, estrechamente abrazaba al tronco de la cruz, se estremeció y, recobrando energía y actividad, a impulsos de una compasión que la penetraba toda, se lanzó en busca de agua que aplacase la sed del moribundo Maestro.

No muy lejos del Calvario, sabía Magdalena que manaba, entre peñascos, purísimo y cristalino manantial. Pidió prestada una taza de arcilla a un hombre del pueblo de Jerusalén, de los que en tropel rodeaban la cruz, y se encaminó hacia la escondida fuente. Poco tardó en encontrarla, sintiendo profundo regocijo al pensar que aquella linfa fresquísima calmaría, siquiera momentáneamente, los sufrimientos del mártir. Surtía el chorro, más claro que cristal, de una grieta tapizada de musgo y finos helechos, y el rumor de su corriente lisonjeaba el oído y el corazón. Al recoger en el cuenco de barro el agua, Magdalena notó que estaba fría, helada casi, y de nuevo se alegró, pensando lo refrigerante que sería para Jesús el sorbo. Con su taza rebosante corrió al lugar del suplicio, y a fuerza de ruegos logró que le permitiesen los sayones amontonar unas piedras y encaramarse hasta acercar el agua a los labios cárdenos del crucificado. Y cuando esperaba verle paladear el agua consoladora, he aquí que Jesús la rechaza, moviendo la cabeza y repitiendo en un soplo imperceptible: «Sed tengo».

Con la penetración del amor -porque en verdad os digo que no hay nada que ilumine el entendimiento de la mujer como amar mucho y de veras-, Magdalena adivinó que Cristo deseaba otra bebida más exquisita y rara que el agua natural, y era necesario traérsela a cualquier precio. Mientras se precipitaba hacia Jerusalén, iba recordando que el despensero y mayordomo del tetrarca Herodes la había obsequiado antaño con un falerno añejísimo, ardiente como fuego y dulce como miel, del cual una sola gota es capaz de reanimar un yerto cadáver. Suplicante y presurosa rogó la arrepentida a su antiguo galán, y como accediese a sus ruegos, volvió al Calvario radiante, escondiendo bajo su manto el ánfora de inestimable valor, y apoyó el pico en la boca de Jesús. Un movimiento más acentuado de repugnancia y un débil gemido donde casi expiraba inarticulado el lastimoso «Sed tengo», revelaron a la Magdalena que tampoco esta vez poseía el medio de calmar las torturas de la santa víctima.

En su desconsuelo y en su enojo contra sí misma por no haber acertado, reverdeció más y más en la Magdalena la memoria de su escandalosa juventud. Bien presente tenía que un patricio romano, epicúreo fastuoso, lector de Horacio y algo poeta, que por la hermosa hierosolimitana hizo mil locuras, solía hablar de los banquetes del Olimpo pagano y de la misteriosa virtud e incomparable esencia del néctar de los dioses, que infunde la felicidad e inyecta vida a oleadas en las venas exhaustas y en el cuerpo expirante. Y como si algún maléfico poder oculto -tal vez el de Satanás, empeñado hasta la última hora en tentar al Redentor para probar su divinidad- fuese cómplice del insensato anhelo de la pecadora, he aquí que se sintió arrollada y transportada con velocidad increíble en alas del viento, que la depositó suavemente sobre la cumbre de una montaña deliciosa, poblada de olivos, laureles, naranjos cuajados de azahar, que alternaban con boscajes de mirtos y rosales en flor, de embriagador perfume. Bajando airosamente la escalinata de un elegante templete de mármol blanco, salió al encuentro de Magdalena hermoso mancebo sonriente, de rizos color de jacinto y brillantes pupilas, y le presentó una crátera de oro maravillosamente cincelada, donde chispeaba un licor transparente, rosado, de fragancia embriagadora, que trastornaba los sentidos. Llena de gozo, Magdalena estrechó contra su pecho la sagrada ambrosía y sólo pensó ya en ofrecérsela a Jesús, porque era imposible que aquel licor glorioso, escanciado por Ganímedes, no arrebatase el alma del mártir, haciéndole olvidar sus dolores. Sólo con llevar la copa de ambrosía en las manos sentíase Magdalena presa de dulce fiebre y deliquio, y la Naturaleza le parecía más bella, el sol más claro y el aire más ligero, elástico y luminoso. ¡Desengaño cruel! Así que pudo acercar una copa colmada de ambrosía a los labios de Jesús, cuyos tendones estallaban y cuyo rostro descomponía un padecer horrible, el moribundo hizo un gesto de violenta repulsión, y licor y copa rodaron al suelo, derramándose sobre la seca tierra la bebida de los dioses paganos.

Entonces Magdalena, víctima de la tentación, sintió redoblar su amargura. Los resabios de los años de iniquidad resurgieron, porque el pecado deja sedimentos en el alma y sube a la superficie apenas lo remueve la pasión, y aunque la doctrina de Cristo había inflamado el espíritu de aquella mujer, faltaba todavía que la penitencia la purificase y destruyese la vieja levadura. Sucedió, pues, que Magdalena, ofuscada por el dolor de ver que no sabía estancar la sed de Cristo, se imaginó que el Cordero torturado, si rechazaba el falerno que halaga el paladar y la ambrosía que transporta la imaginación, tal vez aceptaría el vino de la venganza y de la ira; tal vez se aplacasen sus sufrimientos al gustar la sangre del enemigo que le clavó en la afrentosa cruz. Y con este pensamiento, Magdalena se acercó a uno de los sayones, el mismo que había fijado sobre la cabeza de Cristo la escarnecedora placa del Inri, y, engañándole, le llevó lejos del Calvario, a un lugar desierto, y aprovechando su descuido le hirió en el cuello con su propia espada, empapó la caliente sangre en una esponja y volvió segura de que Jesús bebería. Y esta vez, al contrario, fue cuando Cristo, con sobrehumano impulso, se irguió sobre los traspasados pies, y exclamó con fúnebre entonación: «Sed tengo.»

María Magdalena cayó al pie de la cruz, desplomada, retorciéndose las manos y arrancándose a mechones las rubias y sueltas guedejas. Su impotencia para aliviar la sed de Cristo la enloquecía, y principió a acusarse interiormente de su impura existencia, sintiendo sobre la frente humillada el rubor y la pena de tanta disipación, del seco erial de su conciencia, donde no tuvo asilo la piedad. Muchas noches, mientras ella derrochaba oro en su opulenta mesa y se reclinaba sobre tapices tirios y pérsicas alfombras, los pobres, a su puerta, esperaban como perros las migajas del festín, y las mujeres de bien, velándose el rostro, apresuraban el paso para no oír las risotadas y las canciones impúdicas. Por eso, sin duda, no podía disfrutar ahora el consuelo de aplacar la sed de Cristo, sed que neciamente creyó satisfacer con el vino de la gula, la ambrosía del placer o la sangre de la venganza. Y al recapacitar, ablandábase poco a poco el corazón de la pecadora, y subiendo a sus ojos el agua del arrepentimiento y de la humildad fluía de sus lagrimales, resbalando lentamente por sus mejillas. Era tanto lo que lloraba Magdalena, que parecía liquidarse su espíritu, y las lágrimas empapaban la ropa y los hermosos extendidos cabellos. Y como levantase los ojos hacia el rostro de Jesús, vio en él una súplica, un ansia tan viva y tan amorosa que, inspirada, juntó las manos y recogió en el hueco de ellas aquel sincero llanto de contrición, y alzándose hasta Jesús, lo llegó a su boca. Por primera vez, en lugar del acongojado «Sed tengo», Jesús respondió a la Magdalena abriendo los labios y bebiendo ávidamente, al par que transfiguraba su rostro una expresión de inefable dicha.

FIN

PD. Tanto Emilia como la otra escritora y poeta Concepción Arenal son parientas directas de mi esposa , a través de la familia de los Ponte, gallegos ellos..