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lunes, 10 de junio de 2013

Ejemplo del Papa Francisco.


El Papa se queda sin vacaciones


    




Pred
 Fran



Predica y da trigo.
 Francisco llega al corazón de la gente porque es un testigo: vive lo que dice.

llega al corazón de la gente porque es un testigo: vive lo que dice.
 Y, si pide austeridad y pobreza a la Iglesia, él mismo da ejemplo de ella en su propia vida,
con un gesto más: se queda sin vacaciones.
No se va al palacio de verano de los Papas de Castel Gandolfo.
Seguirá trabajando
(sin audiencias) en Roma y viajará a Brasil, para la Jornada Mundial de la Juventud de Rio.
Con su gesto de renuncia a irse de vacaciones a un palacio, sigue apuntalando la idea de una Iglesia sin oropeles.

Y, con su gesto, se está solidarizando "con la carne del Pueblo de Dios", como suele decir.

Con los millones de personas en todo el mundo que nunca han tenido vacaciones. Con los millones que las han tenido y, ahora, víctimas de la crisis, no las pueden disfrutar.

Un Papa sin privilegios. Un Papa que

sintoniza con el sentir general de los humildes y se pone a su vera: se encarna.
Eso sí, como cualquier mortal, el Papa también necesita descanso y

reposo y desconexión. Para cargarse las pilas. Durante un mes, va a suprimir las audiencias.

Y sólo eso le va a dar un respiro en su cargadísima agenda.

El Papa tiene vacaciones, pero no se va de vacaciones.

Otro gesto más del Papa que es como una encíclica. Mejor que una encíclica, textos elaborados que poca gente lee. Este ejemplo del Papa, este testimonio (como tantos otros) llegan, impresionan, calan. Están convirtiendo a Francisco, en tan poco tiempo, en un nuevo Papa Bueno.

Están consiguiendo un cambio de imagen total en la imagen pública de la Iglesia, que había tocado fondo y está resurgiendo como el Ave Fénix.
Los fieles le adoran. Los medios de comunicación lo han consagrado como un referente mundial y ninguno de ellos se atreve a criticarlo

(El País está "descolocado"). Muchos católicos han recuperado el orgullo de serlo. Hasta les "mola" a la gente joven. No se puede pedir más en menos tiempo. Y es que, cuando el Espíritu sopla en la Iglesia, lo hace de verdad. Y si Juan XXIII abrió las ventanas, Francisco está abriendo las puertas de la Iglesia.
Quedan resistencias e inercias dentro de la propia institución. Sobre todo por parte de los obispos-señores a los que el nuevo Papa fustiga sin parar.

Acaba de repetir que el "carrerismo es una lepra en la Iglesia". Y a los que deja en evidencia no sólo con lo que dice, sino y sobre todo con lo que hace. Si el Papa no vive en el palacio, ¿qué hacen los obispos en ellos? Si el Papa renuncia a oropeles, puntillas, grandes pectorales y anillos de oro, ¿por qué muchos obispos siguen con ellos? Si el Papa no se va de vacaciones, ¿por qué se van a ir los obispos?
La revolución tranquila de Francisco está en marcha. Y es imparable. Llegan buevos tiempos. Parace, incluso, que se aceleran los cambios en Roma y, por ende, en todo el mundo. Se ha termnado la era de los que

se aferran al poder, se creen imprescindibles y no lo quieren soltar.

Se cierra su ciclo. ¡Ya iba siendo hora!

 

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