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miércoles, 25 de noviembre de 2015

EVOLUCIÓN DE LA ARMADA ESPAÑOLA.




EVOLUCIÓN DE LA ARMADA ESPAÑOLA (I)  (1975-2015) (General de División Juan Chicharro Ortega)
En este artículo, y en los dos siguientes, emprendo una difícil síntesis de la evolución de la Armada española que yo he vivido en los últimos 40 años. Por supuesto, es una visión personal y por tanto sujeta a criterios diferentes por parte de quien la lea.
Vamos a ello.
La vida media de un buque de guerra ronda los treinta años, lustro arriba o abajo, por lo que cabria pensar que describir 40 años de la historia de nuestra Armada sería como relatar las vicisitudes de uno de sus barcos en una extensa navegación. Una navegación en la que ha habido momentos en los que ésta se ha desarrollado con buena mar y otros surcando ésta entre fuertes marejadas, cuando no temporales.
El hombre es propenso a pensar siempre que los tiempos presentes no son buenos y que tiempos pasados fueron siempre mejores. Es por eso que se hace necesario conocer y profundizar siempre en las enseñanzas de la historia y a partir de ahí situar con mayor exactitud las características de la realidad de hoy. No son momentos, hoy, en los que reine el optimismo generalizado  pero si nos atenemos a hechos históricos como la crisis del 98  o a lo acaecido en el 36, por lo que la Armada se refiere, podemos deducir que la situación de entonces fue bastante más grave que la presente. Mucho más grave;  y recordemos que de ellas se salió con renovadas energías. Y de esta saldremos también.
Considero necesaria esta introducción antes de analizar las vicisitudes de la Armada en los últimos 40 años por la sencilla razón de que pese a los avatares acaecidos en nuestra Patria que tanta incidencia han tenido  en nuestras FAS, constato que la esencia de lo que siempre fue la Armada se mantiene incólume. A pesar de todo.
Los 40 años de la historia de nuestra Armada que se describen en este, y otros artículos que seguirán, coinciden prácticamente con mis años de servicio en la misma, por lo que cuanto yo pueda expresar aquí no será fruto del estudio histórico, sino de lo realmente vivido en primera persona; por lo tanto, y como no podía ser de otra manera, estas líneas tienen una faceta subjetiva inequívoca, si bien pretenden ser fieles a la objetividad que una obra como la presente requiere.
Parto, consecuentemente, del recuerdo de la Armada a la que yo me incorporé en el año 1969 y de la que me retiré del servicio activo en el año 2010.
La Armada constituye parte indisoluble del conjunto de las FAS y como tal se ha visto afectada por las vicisitudes a las que estas han estado sometidas en estos últimos 40 años. Esto es evidente; sin embargo La Armada tiene una personalidad propia muy acuciada derivada de las características del medio en el que  se desenvuelve, que no es otro que la mar, y a su ubicación geográfica en la periferia, y más en concreto en tres localidades como Ferrol, Cádiz o Cartagena. Quiero decir con esto que la Armada carece las más de las veces de la globalidad que puede tener el Ejército de Tierra y que consecuentemente ha sido ajena a muchos de los efectos que la política en general – que no la de defensa – ha ocasionado a ese ejército en el transcurso de estos años. Así, por ejemplo, la relación de la Armada con hechos como los que se desarrollaron en torno al 23 de febrero de 1981, y a todos sus antecedentes, fue casi nula o inexistente. La participación de oficiales de la Armada en la desaparecida "Unión Militar Democrática" fue testimonial limitándose esta a apenas cuatro o cinco personas cuya pertenencia a dicha organización se debía más a frustraciones personales que a convicciones. El impacto del conocido "manifiesto de los 100 capitanes", que se publicó en 1981, no tuvo eco en la Armada; al menos que yo recuerde. Y fue así no porque los jóvenes oficiales de marina de entonces no  coincidieran con sus postulados sino simplemente porque los propiciadores del mismo no contaron con ellos.
Esto son sólo ejemplos, claro está, pero que dan una idea de la lejanía – que no indiferencia – en la que se ha encontrado la Armada en todos estos años; algo que no es nuevo ciertamente en nuestra historia general. Lo que sí es cierto es que ha sido sufridora de todo cuanto ha acaecido después y no siempre para bien.
Mi propósito en este artículo, y los que le siguen, es dar una visión global del devenir de la Armada en esos últimos 40 años.
En 1975 la Armada contaba con unos 40000 hombres y disponía aún de barcos que procedían de nuestra guerra civil y de la segunda guerra mundial. Era una Armada en la que las  crecientes relaciones con los EEUU propiciaban un conocimiento de los procedimientos técnicos y tácticos de la misma OTAN que más tarde serían muy beneficiosos al producirse la integración de nuestro país en la Alianza. Era una Armada en la que la colaboración con la industria naval – que siempre existió – comenzaba a dar pasos de gigante en la definición de buques que con el tiempo llegarían a ser sólo de producción nacional y con capacidad exportadora. Era una Armada en la que todo el esfuerzo de de medios e instalaciones para el apoyo a la fuerza era especifico y adaptado a las verdaderas necesidades del propio ejército. Era una Armada en la que, a pesar de que nunca fueron boyantes los medios, se atendía a las necesidades especificas de su personal para propiciar que la razón de su existencia, que no era otra que la Fuerza, fuera posible: atención hospitalaria, colegios, viviendas……etc. Nadie piense que aquello era el paraíso en este sentido, ni mucho menos, pero sí es cierto, por ejemplo, que la movilidad geográfica a la que estaba sometido su  personal  estaba garantizada o al menos atendida, en líneas generales, desde luego en mayor grado que ahora. Era una Armada que, si bien circunscrita a las islas Canarias, islas Baleares y a las tres bases principales antes citadas, navegaba y se hacía presente en todo el territorio nacional. No eran tiempos en los que las operaciones en el exterior – hoy habituales – se desarrollaran, pero sí eran tiempos en los que el adiestramiento en la mar era permanente y en los que finalizados los ejercicios los barcos recalaban en cualquier puerto de nuestro territorio sin las restricciones de hoy. No miento si les digo que los puertos catalanes eran habituales y por cierto los más deseados. Por ejemplo, Barcelona, donde el trato recibido era siempre exquisito.
¡Cómo no recordar la semana naval que tuvo lugar en Barcelona en los años 60 y que aquellos que lo vivieron pueden recordar como momentos imborrables del buen trato recibido!
Era una Armada en la que el espíritu y moral de sus cuadros de  mando, oficiales y suboficiales, era alta. Unos porque siempre atentos a la honrada ambición aún estaban lejos del afán "carrerista" de nuestros días y otros porque veían como las disposiciones reglamentarias les propiciaban posibilidades que hoy les son negadas; no obstante muchos de ellos procedían de la propia marinería, de los inolvidables cabos especialistas que tantos buenos mandos subalternos le han dado a la Armada.
Esta era la Armada de 1975 en la que yo ingresé, y tal vez el lector piense que me dejo llevar por la nostalgia, pero intuyo que a pesar de ello no ando muy lejos de lo que en verdad era.
Abandoné el servicio activo a finales de 2010 y en estos 40 años transcurridos la Armada ha evolucionado – como lo ha hecho la sociedad en general – de forma muy acusada.
 Hoy nos encontramos una Armada que cuenta con unos 20000 hombres y mujeres – muy inferior a la de 1975 – pero que cuenta con buques muy avanzados tecnológicamente, todos construidos en España, y que podía considerarse equilibrada en sus capacidades, al menos hasta hace poco. Una marina de guerra moderna y que puede considerarse, por sus características, entre las más avanzadas del mundo. Una marina de guerra que ha sabido adaptarse a los rápidos cambios acaecidos en el mundo y que hoy participa con sus aliados en numerosas operaciones internacionales con gran eficacia. Es una Armada que ha dado un salto cualitativo de gran alcance que cuenta con medios otrora impensables.
Esta es la realidad y sería injusto no reconocerlo así.
Pero es una Armada que ha dejado en el camino aspectos de sus características propias, como ejército específico, que la convierten de alguna forma en un tigre de papel. Y de ello no ha sido responsable la propia Armada sino las sucesivas normas que con afán centralizador se han impartido en estos últimos 40 años. Normas que no sólo han tenido sus efectos en el personal sino también en los procedimientos de adquisición del material.
Decía la antigua doctrina del Ejército de Tierra al definir los elementos de la acción que el terreno es el escenario donde se desarrolla la acción y que condiciona el empleo y el movimiento de las armas y los medios así como la personalidad de quienes los manejan .
Para la Armada el terreno no son ni las llanuras ni los montes sino la mar. La mar condiciona por tanto todo. Marinos e infantes de marina se ven condicionados en todo su saber por este elemento y a él se tienen que adaptar siempre; este hecho  va a conformar su personalidad desde siempre. Comparten con sus compañeros de los otros ejércitos valores y virtudes militares comunes como el amor a la patria, el valor, el sacrificio, el sentimiento del honor, etc.,  pero lo han de ejercer en un medio generalmente hostil: la mar.
La Armada ha tratado de defender siempre con razonamientos profundos y de alcance que es consciente de la necesidad de la conjunción de esfuerzos entre ejércitos, especialmente en la administración de recursos, pero que esto no podía acarrear una simplificación de normas por lo que al personal se refiere, toda vez que la esencia del propio ejército era bien diferente a la de los otros y el resultado de esa uniformidad normativa sería negativa para la propia Armada.
Analicémoslo desde la perspectiva del personal y del material.
Decía antes que la Armada contaba hoy con buques y medios de última generación a la altura de las marinas más avanzadas del mundo. Cierto. Pero los medios sin el material humano no son nada. Es el hombre el que al hacerse cargo de ellos les da vida y el que en definitiva mediante su preparación, y sobre todo su moral, el que les da su verdadero valor. Las sucesivas normas y reorganizaciones a las que se ha visto supeditada han sido determinantes por lo que a la preparación de sus cuadros de mando se refiere, y desde luego a su moral. De una parte por el afán igualatorio con otros ejércitos al que normas centralizadoras la han obligado y de otra porque sucesivas leyes relativas al personal han influido notablemente sobre el devenir profesional de su componentes. No es soportable que en menos de una década sean tres las leyes que han incidido sobre las expectativas de carrera, tanto de oficiales como de suboficiales. Sin descartar algún que otro aspecto positivo de las mismas se da la circunstancia que no son pocos los casos en que lo único que han conseguido es romper la cohesión de sus componentes. Recuerdo bien cuando aún en el ejercicio del mando, y a propósito de la integración de escalas propiciada por la última Ley, asistía a reuniones de oficiales y suboficiales donde se formaban grupos diferenciados según las procedencias de cada uno de ellos para exponer sus inquietudes, cuando no quejas. Sin duda, la cohesión, tan importante en un ejército, se había visto afectada.
Una de las características más claras que definen a la Armada desde siempre es el hecho de constituir una gran familia. Algo absolutamente necesario cuando sus componentes se ven obligados a largas ausencias por motivo del servicio. Son momentos en los que el apoyo de todos sus componentes se manifiesta. Es imprescindible que al salir a navegar, de ejercicios o en operaciones, el marino o infante de marina sienta que su familia queda acompañada y protegida. La Armada siempre cultivó desde tiempo inmemorial esta actitud, con mayor o menor fortuna, entre todos sus componentes. Esta venía propiciada por la proximidad vecinal y por la concurrencia a un mismo centro escolar de todos los hijos que se desenvolvían en un ambiente similar, algo muy importante para la estabilidad emocional de niños sometidos más de lo habitual a la ausencia continuada del cabeza de familia. Son aspectos sociales como la proximidad vecinal, los centros escolares "ad hoc" y la atención hospitalaria cercana a las vicisitudes de la vida del marino los que propiciaban que sin demasiados problemas el marino pudiera sobrellevar una movilidad geográfica –la más grande entre todas las instituciones del Estado– necesaria para el buen funcionamiento de la Armada y para el perfeccionamiento profesional de sus componentes. Las sucesivas leyes de personal y asistencia a éste desarrolladas durante las últimas décadas han roto de forma traumática estos condicionantes que facilitaban el buen llevar de los asuntos familiares en una organización como la Armada. Esta situación está originando que hoy en día los oficiales y suboficiales de la Armada contemplen con grandísimo temor cualquier movimiento o cambio de destino puesto que afectan gravemente a la conciliación familiar. Hoy se dan casos en los que oficiales renuncian al mando de buques con tal de no romper las familias. Algo nunca visto hasta ahora. Problemas que se agudizan cuando el traslado se produce a comunidades autónomas donde se exige la enseñanza en lenguas distintas del castellano.
Los componentes de la Armada son ciudadanos con los mismos derechos y deberes que el resto de la sociedad pero por las características de la vida a la que están sometidos, por servir precisamente a esa misma sociedad, deben tener unos condicionantes de vida que no son privilegios sino precisamente prestaciones necesarias para el buen servicio. Cuando alguien dijo que era necesario romper "los guetos militares" o bien no sabía bien lo que decía o por el contrario lo sabía muy bien. Si lo que se pretendía era incidir directamente sobre la moral de sus componentes influyendo negativamente sobre esta lo han conseguido. Y si alguien duda sobre esto que se lo pregunten a los mandos de la Armada sometidos a estas vicisitudes; por ejemplo, a más un oficial al que se le asigna mando de buque fuera de su localidad habitual de residencia y que se ve imposibilitado de trasladar a su familia por no conseguir centro de enseñanza para sus hijos.
Lo siento, en los años 70 del pasado siglo las condiciones sociales no eran la panacea universal pero desde luego estaban a años luz de la situación presente en el buen sentido.
No hay que menospreciar tampoco el efecto que las normativas implantadas han tenido, y tienen, sobre el aspecto vocacional de una profesión como la del militar, que si bien, no descartando nunca, en uso de la honrada ambición, las aspiraciones de alcanzar los máximos empleos, aún consciente de su dificultad, se sabía al menos que el empleo de Capitán de Navío o Coronel eran metas alcanzables; y otro tanto cabría decir de los suboficiales cuyas aspiraciones de alcanzar el ansiado empleo de oficial  estaban a su alcance, posibilidad que hoy les es negada merced a las disposiciones adoptadas en los últimos años. Las consecuencias de estas medidas no son otras que la creciente desmoralización que se observa en nuestros cuadros de mando que ven mermadas sus expectativas de carrera desde el punto de vista vocacional y que está dando lugar a una visión ocupacional de sus cometidos algo que siempre fue lejano del espíritu de nuestros ejércitos y en este caso concreto de la Armada. Hoy ya es normal que las actividades en los ejércitos se ciñan a los horarios establecidos, tal que si de una oficina bancaria se tratara. Lejos están los tiempos en los que el horario no era referencia en nuestras unidades, tal y como preconizaron siempre nuestras ordenanzas cuando del servicio se trataba.
Lo expuesto, y algo más, es el efecto que las diferentes normativas que sin solución de continuidad se han ido implantando, una tras otra en los últimos 40 años, y que han conseguido establecer en nuestras Fuerzas Armadas, las más de las veces, sin que nadie constatara este hecho, al considerar que la necesidad de adaptación a las vicisitudes de una sociedad en cambio las hacían perentorias.
Me resulta difícil creer que todo responda a los dictados de  una mano negra tal que si emanadas de un hipotético "club Bilderberg" se trataran. Entraríamos en unos campos de la fantasía difícil de imaginar; sin embargo si uno atiende a los efectos que están causando en nuestros cuadros de mando desde el punto de vista de la moral, y la cohesión que sostiene un ejército, a uno le entran muchas dudas.
Vayamos ahora a observar la evolución que desde el punto de vista del material ha experimentado la Armada en los últimos 40 años.
Pero eso quedará para el siguiente artículo.
General de División de Infantería de Marina (R.) Juan Chicharro Ortega




 

Un coro formado por miles de voces conectadas "ilumina" internet.





Todo empezó, como tantas otras historias actuales, gracias a un vídeo en YouTube. Lo que pretendía ser un mensaje de agradecimiento y admiración a Eric Whitacre -uno de los músicos y compositores más conocidos de su generación- por parte de una seguidora de su trabajo, fraguó en Virtual Choir, un proyecto artístico de proporciones nunca oídas hasta entonces. Miles de solistas originarios de más de cien países juntaros sus voces para interpretar una composición del músico de Nevada. Una imagen, la de miles de cantantes, que podría invocar recuerdos de las gradas de Anfield Road, el mítico campo del Liverpool, dedicando a Steven Gerrad, su eterno capitán, el himno “You Will Never Walk Alone”. Estas voces, poco armónicas y templadas a golpe de pinta de cerveza, destilan una emoción reconocible incluso para quienes ven en el fútbol un deporte antediluviano. Emoción que necesariamente tenía que inspirar a alguien como Whitacre, puesto que afirma que “lo más apasionante de un grupo de gente que cantan juntos es la respiración, cuando en completo silencio toman aire al mismo tiempo para comenzar a cantar”. Para Whitacre esa es la representación de una pasión compartida.

Claro que, por muy apasionadas que resulten, conseguir que miles de gargantas en un campo de fútbol suenen afinadas y en un mismo tempo es misión imposible incluso para alguien con el talento de Whitacre. Pero no lo es echar mano de las ventajas que un mundo conectado pone a su alcance, para levantar un proyecto monumental como Virtual Chorus, en el que miles de cantantes unen su talento.

Whitacre es un firme convencido de que la tecnología es la herramienta perfecta para amplificar la creatividad humana y que un simple smartphone puede convertirse en un complemento inspirador incluso durante un concierto. En lugar de ordenar apagar los teléfonos y torcer el gesto cuando desde el bolsillo de algún despistado llegan señales de que sus grupos de whatsapp han entrado en ebullición, el músico norteamericano les hace participar gracias a una aplicación móvil. El resultado, según el mismo Whitacre confiesa, es como un “Carmina Burana repleto de esteroides”.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Happy Birthday Musical Mice.


EL PORTERO DEL PROSTIBULO. EXCELENTE REALIDAD.



Este cuento trata sobre un hombre común.
Ese hombre era el portero de un prostíbulo.
Esta historia es verdadera.
No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo. Pero... ¿Qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
hDe hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.
Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo:
- A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero...
- Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - Pero yo... yo no sé leer ni escribir.
- ¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
- Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
- Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. ¡Que tenga suerte!
Y sin más, se dio vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?
Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
- Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
- Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo...
- Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
- Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.
- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
- No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
- Hagamos un trato - dijo el vecino - Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días... Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
- Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?
- Sí...
- Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.
El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
No todos disponen de cuatro días para hacer compras, recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón. Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? las tenazas y las pinzas y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.
- El honor sería para mí - dijo el hombre - Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
- ¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿Qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
- Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma - ¡Si yo hubiera sabido leer y escribir... ¡Sería portero del prostíbulo!
Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado Valentín Tramontina, fundador de Industrias Tramontina, que hoy cuenta con más de 10 fábricas, miles de empleados, y produce millones de unidades de más 18.000 ítems de productos al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países - es la única empresa brasileña en esta condición. La ciudad que se menciona es Carlos Barbosa, y está en el interior de Rio Grande do Sul.
Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades.
Las adversidades pueden ser bendiciones.
Las crisis están llenas de oportunidades.
Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas.
Recuerde la sabiduría del agua: "El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea".
Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas.






jueves, 19 de noviembre de 2015

Nueve días de búsqueda de los tres tripulantes del helicóptero de salvamento en aguas atlánticas.



Elcano de empopada.

DEFENSA - Nueve días de búsqueda en aguas del Atlántico 'Aparecieron tiburones de tres metros' Los integrantes del equipo de buceo que participaron en el rescate de los tres militares fallecidos en el accidente del helicóptero.
EL MUNDO - FERNANDO LÁZARO - Madrid
Actualizado 11/11/201500:32
Eran las 20.00 horas del pasado 22 de octubre. Estaba en casa cuando sonó su móvil, el de las emergencias: había caído un helicóptero en aguas del Atlántico. Ninguna noticia sobre sus tres tripulantes: el capitán José Morales Rodríguez, el teniente Saúl López Quesada y el sargento Jhonander Ojeda Alemán. Volaban en un helicóptero del 802 escuadrón del Ejército del Aire que desapareció a 280 millas de Gando (Gran Canaria) y a 40 millas al suroeste de Dajla (Sáhara Occidental). Desde el minuto uno, el capitán de corbeta Francisco Javier Súnico se puso al frente del equipo de rescate submarino. Fueron nueve días en los que buzos de Canarias y Cartagena se expusieron, se la jugaron. Nueve días en condiciones infernales, con la amenaza permanente de los tiburones, con heridos, con golpes, con riesgos... «La primera orden fue activar un equipo de buceo urgente para mantener a flote un helicóptero accidentado». Fue el inicio de la que hasta ahora ha sido la misión más difícil en sus 15 años de inmersiones.
«Se activó un primer equipo de urgencias, el mío. Estuvimos desde el primer día. Salimos desde Canarias: cinco hombres con todo el material imprescindible. Viajamos en dos helicópteros: uno español, para transportar el material, y un Puma marroquí, en el que fuimos los buceadores, con la idea de saltar al agua. Nos preparamos para saltar y antes de salir le dije al piloto marroquí: 'Necesito que hagas un estacionario a cinco metros de altura', que es el procedimiento de seguridad. Me dijo que podía hacerlo aunque no lo había hecho nunca. Al llegar a la zona me dio luz verde para el salto a 30 metros de altura. Le dije que no, tenía que bajar mucho más porque si no nos matábamos. Bajó hasta los 18 metros, que ya es un salto peligroso. Empezamos la misión con 'alto riesgo'. Y comenzamos a buscar, aunque los medios iniciales eran mínimos. Buscamos en el punto de colisión en el agua, en el último posicionamiento y donde fue localizado un flotador del aparato con una rueda del tren de aterrizaje». Desde el principio hubo otro peligro: los tiburones. Muy numerosos pero, al principio, pequeños, de un metro. Las condiciones para el buceo eran aptas. La visibilidad, entre cinco y siete metros. Aceptable. «Se podía trabajar bien. En esta primera jornada bajamos por parejas. Sentimos el peligro de los escualos y tiramos de cuchillos por si teníamos que defendernos. No hizo falta. Aún no teníamos tiradores. Tampoco disponíamos de cámaras hiperbáricas. Los primeros días nos la jugamos más». «Llegamos a las 23.00 horas a costa y a las cinco de la mañana ya estábamos de nuevo en ruta a la zona de búsqueda». Y así nueve días. Los tiburones estuvieron allí todo el tiempo. Su amenaza era permanente. «Contábamos entre 10 y 15 aletas... El tiempo aún era aceptable, pero empezaba a complicarse y hacerse difícil». Comenzaron las corrientes, arriba y abajo. El día 27 [cinco después del primer aviso] se unieron otros seis buzos de Cartagena. «Pasamos de 11 a 17 buzos. Ya llegaron el Rayo y los dos cazaminas [buques de refuerzo]. A bordo, todo el equipo que nos faltaba, incluidas las cámaras hiperbáricas y los tiradores de precisión para protegernos de los tiburones, además de personal médico especializado». El día 28, los cazaminas encontraron el helicóptero. «Hicimos una primera inmersión para confirmar el hallazgo. Las condiciones ya eran muy malas, apenas veíamos a un metro. Los robots no podían bajar. El juez necesitaba confirmación visual. Mala mar. Dos metros de olas, corriente más fuerte, mar de fondo en la profundidad, que te bamboleaba, te llevaba de un sitio a otro... terrible. Pudimos confirmar visualmente la localización. Los buzos no se acercaban al helicóptero por el peligro bestial. Aparecieron los primeros tiburones de tres metros. Los veías cuando ya estaban a un metro». «A la poca visibilidad se sumaba el riesgo de cortarte con las estructuras metálicas. Un corte con tiburones de tres metros, imagínate. Las palas del helicóptero, movidas por las corrientes, también eran un riesgo. A un compañero le dio un golpe en la cabeza. A mí, en una pierna. Teníamos que meternos dentro del aparato. Pudimos acceder y confirmar la presencia de los tres cuerpos. Después, hicimos un plan para extraerlos en dos días. La prioridad era no correr riesgos y que no se perdiera ninguno de los cuerpos. Fue un trabajo de riesgo extremo. Con la ayuda de globos logramos mover el aparato y acceder al interior. Ya bajábamos de cuatro en cuatro. Uno se dedicaba a proteger a los demás, fundamentalmente de los tiburones». El día 30 se lograron extraer dos cuerpos. El 31, el tercero. «Ese día se produjo un accidente. Estaban cuatro buzos bajo el agua. En un momento dado, salieron dos fuera de la zona acotada. Dieron la señal de emergencia, de accidente. Me informaron de que no habían podido hacer la parada de descompresión. Se les evacuó en un tiempo mínimo a las cámaras hiperbáricas. Los otros dos buzos seguían sin aparecer. Imagínate el miedo. Pensamos que se habían quedado atrapados en el helicóptero. Ya teníamos preparada otra pareja de buzos y otro equipo más para rescatarles. Pero al final emergieron». No se habían quedado atrapados pero el susto fue impresionante. «El último equipo ya bajó y recuperó el tercer cuerpo muy fácil porque el anterior equipo, el del susto, había dejado el escenario bien preparado». «Ha sido el rescate más potente, difícil y peligroso que he hecho en mi vida», finaliza su relato Súnico.

Paradoja musulmana.

         EUROPA DEBE DESPERTAR !!!





 

¿Qué es esto? Arabia Saudí tiene 3 millones de tiendas vacías, y no acoge a un solo refugiado.

 
3 millones de tiendas que sólo se utilizan 5 días al año. Refugiados acogidos: cero.
 Arabia Saudita tiene 100.000 tiendas de campaña climatizadas que pueden acoger a 3 millones de personas, y están vacías. Aun así, no han acogido ni un solo refugiado.

REFLEXIÓN

Estas tiendas, con climatizadores y todo como puede verse en las fotos, son para los peregrinos de la fiesta del Hajj en la ciudad de Medina. Arabia Saudí tienen recursos económicos para acoger a millones de refugiados, y no HA ACOGIDO a nadie. Todos se encaminan a Europa.
 
Tres millones de personas pueden ser albergadas.
Sugerencia para que nuestros políticos europeos pidan soluciones contra la invasión de refugiados ante quienes tienen medios suficientemente demostrados. ¡Ésta puede ser la idea! 
          ¡Háganse oír! Aunque tal vez no quieran porque lo saben de sobra. ¿Por qué?
          ¿Por qué no recibir en La Meca a sus hermanos perseguidos?
           Mina, el poblado de tiendas para los peregrinos de La Meca. Estas tiendas están climatizadas y son ininflamables. Dispone cada una de ellas de un altavoz, una televisión, un termómetro y un detector de incendios.
 
         ¿No sería éste el campo ideal para todos los fugitivos de la guerra que tienen montada ELLOS MISMOS?
Los musulmanes no están felices.

· Ellos no están felices en Gaza.
· Ellos no están felices en Cisjordania.
· Ellos no están felices en Egipto.
· Ellos no están felices en Libia.
· Ellos no están felices en Argelia. 
· Ellos no están felices en Tunes.
· Ellos no están felices en Marruecos.
· Ellos no están felices en Yemen.
· Ellos no están felices en Irak
· Ellos no están felices en Afganistán.
· Ellos no están felices en Siria.
· Ellos no están felices en Líbano.
· Ellos no están felices en Sudan.
· Ellos no están felices en Jordania.
· Ellos no están felices en Irán.
Y donde los musulmanes están felices ?

Ellos están felices en Inglaterra.
Ellos están felices en Francia.
Ellos están felices en Italia.
Ellos están felices en Alemania.
Ellos está felices en España
Ellos están felices en Suecia.
Ellos están felices en Holanda.
Ellos están felices en Dinamarca.
Ellos están felices en Bélgica.
Ellos están felices en Noruega.
Ellos están felices en U.S.A.
Ellos están felices en Canadá.
Ellos están felices en Rumania.
Ellos están felices en Hungría.
Ellos están felices en Australia.
Ellos están felices en Nueva Zelandia.
Ellos están felices en Brasil.
Ellos están felices en cualquier país en el mundo no gobernado por musulmanes.
¿Y a quien ellos culpan ?

· No al Islam.
· No a sus líderes.
· No a sí mismos.
Culpan a los países donde están viviendo libremente y bien.
La democracia es realmente buena para ellos: la democracia, en la que pueden vivir confortablemente, aprovechar la alta calidad de vida, que buena parte de ellos no construyen y no trabajaron para tener. Puede, esa buena parte, mantener sus costumbres, desobedecer las leyes, explotar los servicios sociales, hacer parodias de nuestra política y de nuestros tribunales. 
Generalmente, muerden la mano que los alimenta.
Y, además de eso, ellos nunca van a Rusia, Vietnam, Corea del Norte, Cuba o Camboya
La cuestión es contradictoria, paradójica, porque, al mismo tiempo, intentan traer su sistema de vida fallido
y transformar a los países que los acogieran en el país que abandonaron...
Eso es la más absoluta verdad... por eso mismo: 

¿Se puede entender?

miércoles, 18 de noviembre de 2015

With Open Gates: The forced collective suicide of European nations.



French composer agreed that video is "full of lies": 1 day later 128 civilians were murdered by Islamists in Paris. Keep your homes , your family and loved ones safe if you live in Europe. I wish you all the best of luck for the future, we are facing harsh times.

Editing takes a lot of work and time, if you want to support me, you can do it with Bitcoins/BTC at 
1ybX49kKFNN7hKnrzaegnha4Fy9WrFATu

“A nation can survive its fools, and even the ambitious. But it cannot survive treason from within. An enemy at the gates is less formidable, for he is known and carries his banner openly."

- Marcus Tullius Cicero, 106-43 BC

You are witnessing what will be shown to future generations as the reason for the fall of an Empire.

At current immigration levels and disappearing birth rates native Europeans are destined to become a minority in their own countries within decades. This is already the case for many of Europe's largest cities.

Europeans have effectively lost their right to exist as cultures and nations in their own homelands and are facing extinction.

Millions of young Muslim men leave behind their family, pay thousands to criminal traffickers to reach the land they have been promised by European politicians illegally.

Dubbed by the media as "refugees", they cross through 6-10 safe countries to reach wealthy nations like Germany or Sweden where they hope to receive a better life at the expense of the taxpayer.

Only a fraction of them are Syrian, as they enter unfiltered, without any documents and without any legitimate right to claim asylum. Women and children are rarely seen, except in the cherry-picked sob stories of the media.

Any indigenous resistance of Europeans who refuse to hand over the countries of their ancestors to often radical and criminal Muslim foreigners is labeled "hateful", "racist", even "Nazi". 

The level of cultural, moral and political subversion with egalitarian and Marxist ideologies has reached levels the KGB would never have dreamed of. Equality and tolerance are lies that serve none but a few.

The Left, mainly orchestrated by Zionist interests, is destroying our countries from the inside. Patriotism, the most basic and fundamental trait of any nation that wants to survive, has become something to be ashamed of.

Feminism has destroyed family values and birth rates. Healthy nationalism has been replaced with a culture of guilt, self-hatred, apathy, degeneracy and pathological altruism. We are told to embrace "diversity", in reality this simply means instead of just being a global minority, Europeans are supposed to become a minority in their own countries as well. No civilized society can keep up with the birth rate of third world immigrants, especially when the main goal is integration rather than assimilation. Parallel societies breed poverty, crime and radicalism.

Multiculturalism has never, at any time in human history, worked anywhere. If you believe otherwise, you're delusional. In fact it's the primary reason for every major conflict.

The crimes committed by the EU against the European peoples are directly in violation of the 1948 UN genocide convention, Article II: (c) Deliberately inflicting on the group conditions of life calculated to bring about its physical destruction in whole or in part; (d) Imposing measures intended to prevent births within the group; (e) Forcibly transferring children of the group to another group. 

Because of this injustice, far-right parties everywhere in Europe are gaining astonishing amounts of support, becoming the biggest parties in some countries.

Any European that does not rise up to defend his country from foreign invasion because he's too scared of words does not deserve it.

We are still at a point where you will not get imprisoned for your political opinion in most European countries, but this will change very soon. Do not be apathetic, do not be weak. Be someone that can be proud to call himself European.