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domingo, 23 de octubre de 2016

Mi particular patio. Microrrelato para RAYUELA, tertulia literaria, sobre la foto, de Carmen Utrera, del naranjo !. San Fernando. Cádiz.



Mi particular patio.
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El patio de mi casa sí es particular porque no se moja como los demás.
Generalmente se moja sólo cuando lo riego para limpiarlo de hojarascas en otoño o de sembrados del sempiterno presente levante o para luchar contra las calores veraniegas.....
Os podéis imaginar ya que ésta, mi casa, está en el sur, no por cualquier sur, sino ese sur donde luce más el sol, en Cádiz, en la Costa turísticamente conocida como de La Luz, esa luz amiga de los pintores, los fotógrafos, los literatos y de los tertulianos de Rayuela, etc.
No en vano es el lugar donde más horas luce el sol en la piel de toro hispánica, con una media, apabullante por lo mínimo, anual de sólo unos quince días de lluvia, vamos !, como en la Galicia, el País de los mil ríos, la Asturias y el norte en especial,,,,
Cuando enfrento la casa con mis ojos, casa rural-casa de campo-casa solar, chalet en definitiva por sus mejoras a lo largo de tres generaciones, veo, si se me permite la licencia, muchas cosas:
¿ Qué veo ?
Pués veo que las naranjas valencianas son de origen oriental, por mucha "Agua de Valencia" que se presuma y consuma, ese cóctel de cava o champán, zumo de naranja, vodka y ginebra, agitada que no batida, jeje...porque las nuestras, las ibéricas son las "amargas", las de las famosas recetas de mermeladas, con sus trozos de piel inclusive, de mi abuela, mi madre y mías, las del naranjo en flor de azahar, las que cubren carrera en la calle Ancha, las que sin mucha sombra ni copa desfilaban a ambos lados de la calle real, ambas de mi ilustre y tranquila Isla de León.
Veo que me recuerdan por su nombre a los típicos dulces, andaluces también, a los"amarguillos", que me inducían a engaño, porque si eran amarguillos como saben a dulce, jeje, claro está, dado que son dulces como tales de sabor dulce son.
Mi abuela me contó que al principio se colaban de rondón las almendras amargas y hubo que afinar en el proceso de selección, aunque también entre sus famosos ingredientes entra la ralladura de limón, con su cítrico ácido común a la naranja.
Veo que sirvió de base, esa receta familiar de las mermeladas de las naranjas amargas, para echarme al monte y crear ( no existía al menos comercializada, ni sabía de ella ) mi mermelada de tomate, al apasionarme en el "arte" de la cocina, que no de amores entre pucheros teresianos y santos.
Veo la cal, desde mi patio, encalada mi casa de deslumbrante blancura, suavizando los rayos de sol que atraviesan el límpido cielo y caen a fuego a la hora de la verdad de los toros, tan andaluza y española fiesta, las cinco de la tarde tan diferente de la sombría hora del té inglés.
Siempre sobra una poca de cal para el tronco del naranjo que plantó mi abuelo para marcar mi nacimiento*, y así evitar las plagas.
El Cabildo, por otra parte, por limpieza e higiene de las pestes y esas cosas, obligaba a encalar las casas dando lugar a los típicos pueblos blancos, cuyo ejemplo más estimable es el de nuestra Sierra de Cádiz : La Ruta de los pueblos blancos, ruta obligada cuando no existían las autopista y autovía del progreso, que priva de su hermosa visión y disfrute al viajero, eso sí, para descanso y tranquilidad de sus vecinos.
Veo , ese naranjo que creció conmigo, plantado como digo por mi abuelo al nacer y ser yo su primer nieto, que sí tuvo a mi padre entre otros tíos/as, pero que yo sepa se quedó sin el tercer pié del dichoso trípode, dado que nunca escribió un tratado, ni un libro, ni ná de ná; salvo dibujar!, que sí dibujó en su afable y curtido rostro unas perceptibles, por profundas, arrugas nacidas durante las múltiples jornadas de trabajo en la cercana salina de San Vicente, en donde llegó a ser jefe de personal salinero,
Veo la Casa como ha ido mejorando con las aportaciones de las tres generaciones que hemos vivido en ella, no siempre con las reglamentarias licencias y con ayuda de familiares y amigos albañiles y otros oficios, pero sí siempre con grandes esfuerzos y sacrificios monetarios. ¡ Qué chulada de Casa! ¿ Verdad?.
Veo el banco, mi sitio de descanso preferido con la sombra necesaria del naranjo a determinadas horas, mirador de las estrellas al anochecer, y en donde despedía a mi mujer, de novia, a besos y a oscuras, maldito farol, jeje....
Farol necesario al anochecer...
Veo que la Casa, el Naranjo, Farol y Patio han sido testigos de juegos, reuniones, barbacoas, bailes, amistades, amores y Vida, mi vida y la de mi Famila en mi Patio*.

23/10/16.

fernando de arnáiz núñez


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