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martes, 10 de enero de 2017

El Nacimiento del río Adaja (Ávila). Tertulia Rayuela. La sombra del ciprés es alargada. Miguel Delibes.



Ruta de Senderismo desde Casas del Puerto, pasando por el nacimiento del río Adaja hasta el pueblo serrano de Villatoro (Ávila).

Desbordamiento del Río Adaja:
https://www.youtube.com/watch?v=-6tXzG8OTJg
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Río Adaja: El río Adaja es un río de España, el segundo afluente más importante del río Duero por su margen izquierda después del río Tormes. Nace entre la Serrota y la sierra de Ávila, concretamente en la llamada Fuente Berroqueña o Fuente del Ortigal (Villatoro, Ávila). Tiene una longitud de 163 km y drena una cuenca de 5.328 km². La ribera del Adaja ha recibido la catalogación como Lugar de Interés Comunitario (LICES4180081) para su declaración como Zona de Especial Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, por considerarse un corredor ecológico de primera categoría para la fauna.1
 Recorrido:
Su curso alto discurre por el altiplano situado al oeste de Ávila ciudad o Valle de Amblés, elevada depresión entre la sierra de la Paramera y los Baldíos al Sur y la sierra de Ávila al norte. Recibe aguas de la vertiente norte de La Serrota por su margen derecho ya desde su nacimiento. A destacar por su caudal el Arroyo de Prado Cimero, el Arroyo de Majada Verde, el Arroyo de los Hornillos, y las gargantas que bajan de Pradosegar y Muñotello, llamadas de los Tejos de la Gargantilla y de Canto Moreno respectivamente. Por la margen izquierda recibe aguas de la Sierra de Ávila que vienen de Amavida y Poveda como Arroyo Sauceda, Arroyo de los Nogales y del Guijuelo.

Marjales: Estas zonas húmedas a menudo son estaciones de paso en la migración de las aves entre el norte de Europa y África. Este terreno bajo y pantanoso se halla cubierto de vegetación prácticamente en su totalidad y su origen puede ser diverso (aporte fluvial, subterráneo, mareas...)

Berma: Franja de terreno entre la muralla y el foso de una fortaleza para recoger las piedras que caigan de las murallas con motivo del ataque de enemigos.

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Fragmento de la primera novela de Miguel Delibes (1948) "La sombra del ciprés es alargada" que ganaría el Premio Nadal.

Como trabajo para la Tertulia Rayuela, continuaremos un relato que partirá de este fragmento. El número de palabras ( 300 ) se contabilizará a partir del texto propuesto.

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"Apenas desayunados solíamos dejar la casa de don Mateo. Fany nos acompañaba en nuestras excursiones mañaneras que rara vez variaban su itinerario. Nos agradaba salir al paseo del Rastro cuando el sol comenzaba a dorar el verdeante valle de Amblés. Por el paseo, bordeando la muralla, llegábamos hasta los marjales del Adaja, donde gustábamos de matar las horas hasta que se hacía el momento de comer". 

Nacido en Ribadeo, pueblo costero, la estancia veraniega, cerca de un río, me facilitaba sobrellevar la morriña. Las murallas me recordaban las de Lugo, romanas, a San Froilán y a Santa Teresa. La flora y fauna exuberante ocupaba plenamente nuestro entretenimiento, ni aventuras ni travesuras,  con el avistamiento de aves de paso y las de los humedales, donde florecían los nenúfares de flores blancas. Todo un paraíso en donde nuestras vocaciones se decantaban por biólogos o naturalistas.

El río me daba algo de miedo , sus aguas eran bravas y rápidas y, aunque temerario, no sabía nadar como mis tres primos, con miedo disimulado me aferraba a la mano de Fany. Era feliz.

Don Mateo era viudo, su primera esposa había fallecido de tuberculosis en la posguerra, era primo político de mi padre, un poco serio, militar y destinado en Ávila, pero muy cariñoso, me trataba como un hijo más. Fany, hermana menor de su esposa, se vió en la obligación y devoción de hacerse cargo de los pequeños. Siempre llevaba al cuello un rosario de pétalos de rosa que impregnaba su vida, ella me cuidaba primorosamente, me consentía y me regalaba con unas yemas riquísimas. 

Mis primos de paseos y juegos, se llamaban Monolito, Antoñito y Lolita. Manolito y Antoñito hacían muy buenas migas, nos llevaban un par de años. Lolita, era muy rubia, casi albina, de ojos azules que se tornaron a verdes, muy alegre y divertida, ¡ me gustaba ! , en los juegos por parejas hacíamos dúo y no me importaba que nos ganasen sus hermanos. Las flores, mariposas, tréboles de cuatro y cinco hojas, mariquitas, guijos, paracaídas de soplar, quesitos verdes, gallo o gallina, &c., cosas todas curiosas y bonitas se las obsequiaba con ruboroso candor. Llegada la hora de la apetecida comida compartíamos los bocadillos y le regalaba mi postre. Al regreso, siempre que podíamos, nos despistábamos por la berma, única forma de estar en la gloria alejados de los demás.

Mi padre era marinero, embarcaba en las balleneras en singladuras largas, mientras mi madre cuidaba a la abuela, centenaria ella, fechas en las que yo recalaba en Ávila en casa de los parientes. Situación que duró tres temporadas, al morir mi abuela, finalizó. Papá, gallego, experto arponero ballenero, ( tuvo instructores vascos venidos al iniciarse dicha industria pesquera, introdujo las técnicas de lanzar dos arpones juntos a la vez sobre dos ballenas, y la de remolcar una ballena arponeada muerta mientras daban caza a otra ), acabó en tierra firme en otro empleo de la empresa. Con los años, finalmente mi vocación derivó a marino mercante y poco supe de mis primos, Un buen día mis padres recibieron una invitación de boda en Ávila. Fany y Mateo.

                                                    Fernando de Arnáiz Núñez



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