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Soy el último superviviente del Titanic y así es cómo me he salvado | |||
“¡Coronel Gracie, Qué alegría tenerlo con nosotros!”. Me giré y vi al oficial Herbert Pitman, con quien había entablado cierta amistad en el viaje que me había traído a Europa en el RMS Oeanic. Herbert me reconoció nada más embarcar en el Titanic para el viaje de ensueño que debía llevarme de regreso a mi hogar en Nueva York. “Espero que disfrute de un maravilloso viaje a bordo de nuestro titán”, acertó a decirme mientras se alejaba para atender sus funciones en el barco. Hoy, cuatro días después, estoy encaramado en un bote salvavidas a la deriva en medio del océano Atlántico, el Titanic se ha hundido y yo he logrado salvar la vida de forma milagrosa. |

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