martes, 3 de noviembre de 2026

Evaristo Baschenis: el pintor que retrataba instrumentos. Mayte Delgado Oviedo ( Arnáiz ).


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Música y Bellas Artes
Evaristo Baschenis: el pintor que retrataba instrumentos
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/10/22/evaristo-baschenis-el-pintor-que-retrataba-instrumentos/
Publicado  : 22 octubre, 2026 a las 4:15 pm
Autor      : Mayte Delgado ( Familia de Timoteo Arnáiz Gil y San Rafael Arnáiz Barón )
Etiquetas  : # espineta, Bérgamo, Evaristo Baschenis, instrumentos musicales, laud, música del siglo XVII, Naturaleza muerta, Orlando di Lasso, pintura barroca, pintura italiana, Tríptico Agliardi
Categorías: Música, Música y pintura

Hay pinturas que parecen contener sonidos. En ellas encontramos músicos cantando, tocando instrumentos o participando en animadas reuniones musicales. Sin embargo, Evaristo Baschenis consiguió algo diferente: representar la música sin necesidad de pintar un solo músico.

Evaristo Baschenis. Naturaleza muerta con instrumentos musicales, hacia 1665-1670. Óleo sobre lienzo, 79 × 98 cm. Colección particular. Imagen: Galerie Canesso.

Sus protagonistas son laúdes, violines, guitarras, instrumentos de teclado y partituras, cuidadosamente distribuidos sobre mesas cubiertas de ricos tejidos. Todo permanece inmóvil, como si los intérpretes hubieran abandonado la estancia unos instantes antes.

La música ha terminado, pero los instrumentos conservan la memoria de sus sonidos.

Un pintor de Bérgamo

Evaristo Baschenis nació en Bérgamo en 1617, cuando la ciudad formaba parte de los dominios de la República de Venecia. Procedía de una familia vinculada a la pintura y desarrolló prácticamente toda su carrera artística en su ciudad natal.

En 1643 fue ordenado sacerdote, circunstancia que no le impidió dedicarse a la pintura.

Aunque también realizó otras obras, alcanzó especial reconocimiento por sus naturalezas muertas, particularmente aquellas dedicadas a los instrumentos musicales.

Evaristo Baschenis (1617-1677). Naturaleza muerta con instrumentos musicales. Óleo sobre lienzo.

En la Italia del siglo XVII, los bodegones gozaban de una creciente popularidad. Flores, frutas, objetos preciosos y utensilios cotidianos se convertían en protagonistas de composiciones que permitían a los pintores demostrar su habilidad.

Baschenis eligió un camino singular: representar instrumentos musicales con una precisión extraordinaria, prestando atención a sus formas, materiales, cuerdas y detalles constructivos.

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Evaristo Baschenis (1617-1677). Naturaleza muerta con instrumentos musicales. La composición reúne diversos instrumentos de cuerda y partituras bajo un cortinaje amarillo.

Sus pinturas constituyen hoy un testimonio especialmente interesante para conocer los instrumentos utilizados en su época.

Baschenis, pintor, músico y coleccionista de instrumentos

Evaristo Baschenis no solo conocía los instrumentos musicales por su apariencia. También era músico y poseía una colección de instrumentos y partituras que le permitía estudiar directamente los objetos que después representaba en sus pinturas.

Evaristo Baschenis (1617-1677). Naturaleza muerta con instrumentos musicales, libros y escultura, hacia 1650. Museo Boijmans Van Beuningen, Róterdam.

Detalle de la firma «EVARISTVS BASCHENIS F. BERGOMI», situada en el borde inferior del laúd.

Su familiaridad con el mundo musical ayuda a explicar la extraordinaria precisión de sus bodegones. La forma de las cajas de resonancia, la disposición de las cuerdas, los clavijeros y otros detalles constructivos aparecen reproducidos con un cuidado poco habitual.

Entre los instrumentos que poseía y los que representó en sus obras encontramos distintos tipos de instrumentos de cuerda y de teclado, especialmente laúdes, guitarras, violines y espinetas. Conviene, no obstante, distinguir los instrumentos documentados en su colección de aquellos que conocemos únicamente a través de sus pinturas.

Una de las pruebas más interesantes de su actividad musical aparece en una pintura realizada para la familia Agliardi. En ella, el propio Baschenis se representa tocando una espineta, mientras Ottavio Agliardi interpreta un archilaúd.

Evaristo Baschenis. Tríptico Agliardi, hacia 1665. Óleo sobre lienzo. A la izquierda, el pintor interpreta una espineta acompañado por Ottavio Agliardi al archilaúd; en el centro, una naturaleza muerta con instrumentos musicales; a la derecha, dos miembros de la familia Agliardi. Colección particular, Bérgamo. Fuente: Catalogo generale dei Beni Culturali, Italia.

Esta escena constituye una excepción dentro de su producción, dominada por instrumentos silenciosos y estancias sin figuras humanas. En ella, por una vez, los instrumentos recuperan a sus intérpretes.

Baschenis no necesitaba imaginar cómo se sostenían o utilizaban los instrumentos. Su experiencia como músico le proporcionaba un conocimiento directo que se refleja en la naturalidad de muchas de sus composiciones.

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Evaristo Baschenis (1617-1677). Naturaleza muerta con instrumentos musicales y globo terráqueo. La composición reúne instrumentos de cuerda y otros objetos que evocan la música, el conocimiento y el paso del tiempo.

Los utilizaba para preparar sus composiciones, buscando cuidadosamente las posiciones, los contrastes de luz y los efectos de perspectiva.

Una curiosidad: las huellas en el polvo

Baschenis pintó con tanto realismo el polvo acumulado sobre algunos instrumentos que incluso podemos distinguir las marcas dejadas por unos dedos.

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Evaristo Baschenis (1617-1677). Naturaleza muerta con instrumentos musicales, década de 1660. Museo Nacional de Arte Occidental, Tokio. Sobre el laúd aparecen las huellas de unos dedos trazadas en el polvo, un detalle que evoca la presencia humana y el paso del tiempo.

No es una suposición: el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio destaca expresamente este detalle en uno de sus cuadros.

Es una magnífica forma de representar el paso del tiempo.

El redescubrimiento de Evaristo Baschenis

Durante mucho tiempo, Evaristo Baschenis fue un artista conocido principalmente por los especialistas. Sin embargo, sus naturalezas muertas musicales han despertado un interés creciente, tanto por su extraordinaria calidad pictórica como por la precisión con la que representan los instrumentos del siglo XVII.

En noviembre de 2022, la Galerie Canesso de París dedicó una exposición a su obra. La muestra llamó también la atención de la prensa internacional: Susan Moore publicó en el Financial Times un artículo titulado Priest’s paintings dusted off («Las pinturas de un sacerdote salen del olvido»).

La exposición permitió contemplar estas pinturas desde una perspectiva que va más allá de su belleza. Los laúdes, violines, guitarras, espinetas y libros de música no son simples elementos decorativos: constituyen un valioso testimonio de la cultura musical de su tiempo.

Baschenis conocía personalmente aquel mundo. Era sacerdote, pero también músico, y esa familiaridad con los instrumentos se refleja en sus cuadros. Incluso las partituras pueden contener información que hoy nos ayuda a comprender mejor sus pinturas.

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Artículo elaborado a partir de diversas fuentes históricas y museísticas, con apoyo de inteligencia artificial en la investigación y la redacción.

Cuando las partituras también hablan

En las naturalezas muertas de Evaristo Baschenis, los libros de música no son simples objetos decorativos. Sus páginas abiertas permiten, en ocasiones, reconocer composiciones que se interpretaban en el siglo XVII.

Uno de los ejemplos más interesantes aparece en una pintura estudiada con motivo de la exposición de la Galerie Canesso de París. Sobre una espineta descansa un libro de música abierto que ha sido relacionado con una edición de 1568 de madrigales de Orlando di Lasso (1532-1594), uno de los grandes compositores del Renacimiento.

Evaristo Baschenis. Detalle de una partitura musical en “Naturaleza muerta con instrumentos musicales” hacia 1665-1670. Óleo sobre lienzo, 79 × 98 cm. Colección particular. Fuente: Galerie Canesso.

Los madrigales estaban inspirados en versos de Francesco Petrarca (1304-1374), poeta italiano cuyo Cancionero influyó profundamente en la música vocal renacentista.

Este detalle nos recuerda que Baschenis no pintaba instrumentos y partituras al azar. Su conocimiento de la música le permitía representar un universo familiar, en el que convivían la interpretación musical, la poesía y la pintura.

Así, una partitura aparentemente olvidada sobre un instrumento puede convertirse, siglos después, en una pequeña ventana a la vida musical de su tiempo.

Evaristo Baschenis consiguió que la música estuviera presente incluso cuando nadie la interpretaba. Sus laúdes, violines y espinetas permanecen inmóviles, pero parecen conservar el recuerdo de quienes los tocaron.

Más de tres siglos después, sus pinturas siguen invitándonos a escuchar con la mirada.

Bibliografía y fuentes consultadas

Galerie Canesso (2022). Evaristo Baschenis (1617-1677). Le triomphe des instruments de musique dans la peinture du XVIIe siècle. Exposición celebrada en París.

De Pascale, Enrico (ed.) (2022). Evaristo Baschenis (1617-1677). Le triomphe des instruments de musique dans la peinture du XVIIe siècle. París: Galerie Canesso.

Moore, Susan (23 de noviembre de 2022). «Priest’s paintings dusted off». Financial Times.

Museo Nacional de Arte Occidental, Tokio. Ficha de colección de A Still Life with Musical Instruments, de Evaristo Baschenis. N.º de inventario P.2015-0002 ( tel:2015-0002 ) .

Museo Boijmans Van Beuningen, Róterdam. Información sobre Naturaleza muerta con instrumentos musicales, libros y escultura, de Evaristo Baschenis.

Catalogo generale dei Beni Culturali, Italia. Documentación del Tríptico Agliardi, de Evaristo Baschenis.

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El txistu: siglos de música, tradición y danza en el País Vasco. Mayte Delgado Oviedo ( Arnáiz ).


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Música y Bellas Artes
El txistu: siglos de música, tradición y danza en el País Vasco
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Publicado  : 3 noviembre, 2026.
Autor      : Mayte Delgado Oviedo ( Familia de Arnáiz: Timoteo Arnáiz Gil y San Rafael Arnáiz Barón )
Etiquetas  : Alboradas, Aurresku, Danzas vascas, Donostia, Ezpata-dantza, Folclore vasco, instrumentos musicales, Música tradicional vasca, País Vasco, Pablo Sorozábal, San Sebastián, Silbote, Soka-dantza, Tamboril, Txistu, Txistularis, Zortziko
Categorías: Música, Música y danza

Cada domingo, a las nueve de la mañana, la Banda Municipal de Txistularis de San Sebastián inicia su recorrido musical por la ciudad, coincidiendo con las campanadas del reloj de la Biblioteca Municipal y llenando de música sus calles.

La música que despierta la ciudad

Un grupo de músicos recorre la Parte Vieja interpretando melodías tradicionales con el txistu, una pequeña flauta de tres agujeros profundamente arraigada en la cultura vasca.

Vista panorámica de San Sebastián, con la bahía de La Concha y la isla de Santa Clara. Un escenario privilegiado para una tradición musical que forma parte de la identidad donostiarra.

Son las alboradas dominicales, una hermosa tradición que mantiene viva la Banda Municipal de Txistularis de Donostia.

Desde la Parte Vieja, los músicos pasan por lugares tan emblemáticos como la plaza de Gipuzkoa, la avenida de la Libertad y la plaza del Buen Pastor, y regresan finalmente a la plaza de la Constitución, donde termina la alborada hacia las diez y cuarto.

Plaza de la Constitución de San Sebastián, en el corazón de la Parte Vieja. Aquí finalizan cada domingo las tradicionales alboradas de la Banda Municipal de Txistularis, después de recorrer las calles de la ciudad.

Esta costumbre estuvo a punto de desaparecer de las calles del centro debido al tráfico. Sin embargo, José Ignacio Ansorena, siguiendo la tradición de su abuelo Isidro, recuperó el recorrido por encargo del Ayuntamiento. La progresiva peatonalización de la ciudad permitió que la música volviera a escucharse en buena parte de sus calles.

El repertorio es extraordinariamente variado y se adapta también a las festividades del calendario. Según contaba Ansorena en una entrevista publicada en El Diario Vasco en 2010, la acogida de los donostiarras era muy afectuosa, especialmente la de los niños que salían a los balcones para escuchar y saludar a los músicos.

Ni siquiera la lluvia suele detenerlos. Y así, domingo tras domingo, las alboradas continúan siendo una de las expresiones más entrañables de la tradición musical donostiarra.

Banda Municipal de Txistularis de San Sebastián, con su indumentaria tradicional de gala: chaqueta oscura, chaleco rojo, pantalón corto, medias rojas y tocado característico.

El txistu, un instrumento con siglos de historia

El txistu ha acompañado durante siglos la vida cotidiana del pueblo vasco. Su música sonaba en fiestas, bodas, procesiones y celebraciones populares, pero también en circunstancias mucho más sorprendentes.

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Txistulari con su flauta y tamboril en un paisaje vasco. Ilustración de carácter tradicional. Autor no identificado.

Según la documentación histórica recogida por el Gobierno Vasco, en 1573 se contrató a un txistulari en Lekeitio para aliviar con su música la tristeza de la población durante una epidemia de peste. En 1749, en Oiartzun, los txistularis animaban a los trabajadores que construían un frontón. En los pueblos de la costa, incluso se utilizaba el sonido del instrumento para anunciar la aparición de ballenas.

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Txistulari con indumentaria tradicional vasca, tocando el txistu y acompañado del tamboril. Ilustración firmada «Lazzy».

Con el tiempo, algunos intérpretes alcanzaron un notable virtuosismo y llevaron el txistu más allá de su ámbito popular. Se cuenta que Baltasar de Manteli, txistulari de Vitoria, llegó a interpretar con dos txistus simultáneamente variaciones sobre un fragmento de La flauta mágica de Mozart.

La Banda Municipal de Txistularis de San Sebastián representa la continuidad de una tradición profundamente arraigada en la vida cultural de la ciudad.

Tamborileros

La presencia de los tamborileros en San Sebastián está documentada desde hace siglos. En 1824, el folclorista vasco Juan Ignacio Iztueta mencionaba la existencia de hasta ocho tamborileros en los barrios de la ciudad, encargados de acompañar con su música las celebraciones festivas.

Esta tradición ha llegado hasta nuestros días gracias a generaciones de músicos que han mantenido vivo el sonido del txistu y el tamboril.

Durante el siglo XX destacaron figuras como Eusebio Basurko, Isidro Ansorena y Javier Hernández Arsuaga. Posteriormente, José Ignacio Ansorena, nieto de Isidro, continuó esta labor, contribuyendo a la renovación del instrumento, su enseñanza y la ampliación de su repertorio.

Cuatro txistularis con indumentaria tradicional vasca, interpretando música con txistus y tamboriles. Imagen reproducida en el artículo «Txistu y danza: un mundo hecho dos», de Alexander Iribar, en Dantz-Ango.

El txistu: una flauta que se toca con una sola mano

El txistu es una flauta de pico vertical que posee únicamente tres agujeros: dos en la parte delantera y uno en la posterior. Esta particularidad permite al txistulari tocarlo con una sola mano, generalmente la izquierda, mientras utiliza la derecha para acompañarse con el tamboril.

Instrumentos tradicionales vascos: tamboril, txistu y silbote. El txistu se toca con una sola mano, mientras la otra permite acompañar la melodía con el tamboril.

Tradicionalmente, estos instrumentos se fabricaban en madera, aunque existen testimonios de antiguas flautas de hueso. El txistu actual ha experimentado diversas transformaciones, tanto en su construcción como en sus posibilidades musicales.

La combinación del txistu y el tamboril permite que un solo intérprete produzca simultáneamente la melodía y el ritmo, una característica que ha contribuido a su extraordinaria presencia en las fiestas y celebraciones populares del País Vasco.

La renovación del txistu

Durante el siglo XVIII, los ilustrados vascos impulsaron importantes cambios en la música tradicional. En el entorno de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País se perfeccionaron los instrumentos y se favoreció la formación musical de los txistularis.

La incorporación del silbote permitió enriquecer las interpretaciones con diferentes voces y consolidar conjuntos formados por dos txistus, un silbote y un atabal.

En 1928 se fundó en Arrate (Eibar) la Asociación de Txistularis del País Vasco, que desempeñó un papel fundamental en la recuperación y difusión de estos instrumentos, promoviendo la enseñanza, la composición y la investigación musical.

El txistu y sus posibilidades musicales

El compositor vasco Francisco Escudero dedicó una conferencia al estudio de las características, la técnica y las posibilidades musicales del txistu y del silbote. Defendía la importancia de conservar la tradición de estos instrumentos, pero también de explorar sus recursos expresivos más allá del repertorio popular.

Para Escudero, el txistu poseía una personalidad sonora propia, con un timbre intenso, penetrante y rico en matices. Sus reflexiones muestran el interés de los compositores por ampliar las posibilidades artísticas de un instrumento profundamente arraigado en la cultura vasca.

Francisco Escudero. «El txistu y el silbote. Características, técnica y posibilidades». Conferencia reproducida en una publicación conservada por Eresbil, Archivo Vasco de la Música.

Las alboradas y los txistularis

Las alboradas constituyen una de las expresiones más características de la tradición de los txistularis. Un antiguo artículo de la revista Txistulari recoge cómo se organizaban estas actuaciones en localidades como San Sebastián, Tolosa, Rentería, Hernani, Vergara y Zarauz, e incluso cómo se distribuían los honorarios entre los músicos. El documento refleja hasta qué punto el txistu estaba integrado en la vida festiva y en las costumbres municipales.

Lo de las alboradas», artículo de la revista Txistulari que recoge las costumbres y la organización de las alboradas en distintas localidades vascas. Fuente: Euskariana, portal del patrimonio cultural vasco.

Las alboradas dominicales de San Sebastián

Las alboradas son una de las tradiciones musicales más queridas por los donostiarras. Durante su recorrido, la Banda Municipal de Txistularis interpreta un variado repertorio de melodías populares, entre ellas numerosos zortzikos, adaptando también sus actuaciones a las festividades del calendario.

Ni siquiera la lluvia suele interrumpir esta costumbre. Cuando el tiempo empeora, los músicos buscan refugio bajo los soportales para continuar tocando.

En ocasiones especiales, como la festividad de Santa Cecilia, la banda cuenta con la participación de estudiantes de música y otros txistularis, transmitiendo esta tradición a las nuevas generaciones.

El zortziko, ritmo de la tradición vasca

El zortziko es una de las formas musicales más representativas de la tradición vasca, estrechamente vinculada al repertorio del txistu.

Aunque existen distintas modalidades, una de las más conocidas se caracteriza por su peculiar compás de 5/8, que le confiere un ritmo inconfundible.

“Maite», de Pablo Sorozábal. Partitura para dos txistus y silbote, en la que puede apreciarse el característico compás de 5/8 del zortziko.

Los zortzikos pueden tener un carácter alegre y festivo, pero también solemne y evocador. Han acompañado durante generaciones las danzas, las celebraciones populares y las actuaciones de los txistularis.

Escuchar «Maite», zortziko de Pablo Sorozábal. ( https://youtu.be/LJJfUa5Ys0s?is=IS1jIhoSMuQ5KZL_ )

“Maite», zortziko de Pablo Sorozábal, en una versión para orquesta y coro dirigida por García Asensio. La interpretación incorpora la letra de la canción y muestra cómo el zortziko también encontró su lugar en la música vocal y sinfónica.

El txistu y la danza vasca

Durante siglos el txistu ha sido un compañero inseparable de las danzas tradicionales vascas. Su sonido, acompañado por el ritmo del tamboril, ha marcado los pasos de numerosas celebraciones populares.

Entre las danzas más conocidas se encuentran el aurresku, asociado frecuentemente a ceremonias y homenajes, y las diferentes modalidades de ezpata-dantza o danza de espadas.

El aurresku es una de las danzas ceremoniales más representativas del País Vasco. Interpretado como muestra de respeto y homenaje, suele acompañar bodas, recibimientos y actos solemnes.

Dantzari interpretando un aurresku, danza ceremonial vasca tradicionalmente acompañada por el txistu y el tamboril. Fotografía reproducida en Bizkaia Talent.

Ver aurresku ( https://youtu.be/7IS9RGvmeWg?is=0h6UxJunuz8FidAZ )

Su origen se encuentra en la antigua soka-dantza o danza de cuerda, en la que los participantes bailaban formando una cadena. Con el tiempo, algunas de sus partes adquirieron independencia hasta dar lugar al aurresku de honor, interpretado habitualmente por un bailarín solista.

Soka-dantza: danza tradicional colectiva en la que los participantes forman una cadena unidos de las manos.

Ver soka-dantza  ( https://youtu.be/d6omLoBZXHU?is=8MgMwl3wPetfnFks )

El dantzari, acompañado por la melodía del txistu y el ritmo del tamboril, ejecuta una sucesión de movimientos elegantes y exigentes, en los que la música y la danza forman una unidad inseparable.

Ezpata- dantza

La ezpata-dantza o danza de espadas es una de las manifestaciones más antiguas y espectaculares del folclore vasco. Los bailarines ejecutan movimientos coordinados y complejas figuras coreográficas utilizando espadas, en ocasiones acompañadas de palos. Algunas variantes incluyen saltos y elevaciones de los danzantes, como sucede en la tradicional ezpata-dantza de Leitza (Navarra). La música del txistu y el tamboril marca el ritmo de esta danza, estrechamente vinculada a las fiestas populares.

Ezpata-dantza de Leitza (Navarra), interpretada durante las fiestas de San Tiburtzio. Los dantzaris realizan una de las figuras más espectaculares de esta tradicional danza de espadas. Fotografía publicada en Dantzan, 2022.

Ver ezpata dantza ( https://youtu.be/S-Rn0LxC_NM?is=8NUyb64_yqxORxNg )

En estas manifestaciones, el txistulari no es un simple acompañante: su música forma parte esencial de la danza y contribuye a conservar una tradición transmitida de generación en generación.

Bibliografía y fuentes consultadas

Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián. Información histórica y actividades de la Banda Municipal de Txistularis.

Gobierno Vasco. «El txistu (el txilibitu, el silbo)». Archivo de instrumentos musicales tradicionales vascos.

El Diario Vasco. M. L. (30 de junio de 2010). Reportaje sobre las alboradas dominicales y testimonios de José Ignacio Ansorena.

Iribar, Alexander. «Txistu y danza: un mundo hecho dos». Txistulari, n.º 184 (2000), pp. 189-201. Reproducido en Dantz-Ango (2014).

Escudero, Francisco. «El txistu y el silbote. Características, técnica y posibilidades». Conferencia reproducida en una publicación conservada por Eresbil, Archivo Vasco de la Música.

Revista Txistulari. «Lo de las alboradas», artículo histórico sobre las costumbres y la organización de los txistularis.

Bizkaia Talent. «Aurresku, danza ceremonial y tradicional vasca».

Dantzan. Información sobre la ezpata-dantza de Leitza durante las fiestas de San Tiburtzio (10 de agosto de 2022).

Sorozábal, Pablo. «Maite». Partitura para dos txistus y silbote.

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La música en el Monasterio de El Escorial: de los sonidos de la tierra a las armonías del cielo. Mayte Delgado Oviedo ( Arnáiz ).

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La música en el Monasterio de El Escorial: de los sonidos de la tierra a las armonías del cielo
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Publicado  : 28 octubre, 2026 a las 4:20 pm
Autor      : Mayte Delgado ( Familia de Timoteo Arnáiz Gil y San rafael Arnáiz Barón )
Etiquetas  : ángeles músicos, órganos históricos, Felipe II, instrumentos musicales, Luca Cambiaso, Lucas Jordán, música del Renacimiento, música sacra, Monasterio de El Escorial, Pellegrino Tibaldi, Sala de las Batallas
Categorías: Música, Música y pintura

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, mandado construir por Felipe II en el siglo XVI, es mucho más que una de las grandes obras de la arquitectura renacentista española. Entre sus muros, la música ocupó un lugar destacado en la vida religiosa, las ceremonias de la corte y la decoración artística.

Sus órganos, sus extraordinarias pinturas murales y su capilla musical nos permiten recorrer varios siglos de historia de la música.

Este recorrido nos invita a descubrir un aspecto especialmente fascinante del monasterio: la presencia de la música tanto en su vida cotidiana como en las obras de arte que lo decoran.

La Basílica

La basílica constituye el corazón religioso del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Se accede a ella desde el Patio de los Reyes, llamado así por las seis esculturas de los reyes de Judá que adornan su fachada.

Su grandioso interior, presidido por la cúpula y el retablo mayor, fue concebido para acoger las solemnes celebraciones religiosas de la comunidad jerónima y de la corte de Felipe II.

En la Basílica la música se convierte en expresión de solemnidad y espiritualidad. La música no solo se escuchaba durante las celebraciones religiosas: también estaba presente en las extraordinarias pinturas que decoraban sus bóvedas.

Los órganos

Ocupan  un lugar fundamental en la historia musical de la basílica. Felipe II quiso dotar al monasterio de instrumentos capaces de acompañar el canto litúrgico y realzar la solemnidad de las ceremonias religiosas.

La basílica cuenta con cuatro grandes órganos, distribuidos entre el coro y el crucero. Sus imponentes cajas, integradas en la arquitectura, constituyen también importantes obras artísticas.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/10/34643886-c911-42ca-8d1e-adcf5376239d.png?w=707 Gran órgano situado a los pies de la basílica del Monasterio de El Escorial.

Órgano del lado de la Epístola, en el coro de la basílica del Monasterio de El Escorial.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/10/img_9913.jpg?w=980

Junto a estos grandes instrumentos, el monasterio contó con órganos de menores dimensiones, como el realejo, que podían utilizarse en espacios más reducidos y en distintas celebraciones.

Órgano realejo conocido como de la infanta Isabel Clara Eugenia. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Los ángeles músicos en las dos bóvedas de Luca Cambiaso

Durante el reinado de Felipe II, el pintor italiano Luca Cambiaso (1527-1585) realizó dos importantes composiciones al fresco para la basílica del monasterio: La Coronación de la Virgen, en la bóveda del presbiterio, y La Gloria, en la bóveda del coro.

Estas dos pinturas reflejan la importancia de la música en el pensamiento religioso del Renacimiento: una expresión de armonía que une simbólicamente el mundo terrenal con el celestial.

En la primera, la Virgen aparece coronada por el Padre y el Hijo, mientras el Espíritu Santo, representado como una paloma, completa la escena. A sus pies pueden verse unos ángeles trompeteros.

La composición destaca por su orden, su simetría y la claridad de sus figuras.

Luca Cambiaso. La Coronación de la Virgen. Fresco de la bóveda del presbiterio de la basílica de El Escorial. Siglo XVI.

La bóveda del coro presenta una visión mucho más multitudinaria del cielo. En torno a la Santísima Trinidad se reúne una inmensa asamblea de santos, apóstoles y ángeles. Entre ellos aparecen ángeles músicos, que participan en la alabanza celestial mediante el canto y los instrumentos.

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Bóveda del coro de la basílica del Monasterio de El Escorial, con los frescos de Luca Cambiaso. Siglo XVI.

Luca Cambiaso. Detalle de los ángeles músicos de La Gloria, en la bóveda del coro de la basílica del Monasterio de El Escorial. Siglo XVI.

La música en los frescos de Lucas Jordán

A finales del siglo XVII, el pintor italiano Luca Giordano, conocido en España como Lucas Jordán (1634-1705), enriqueció la decoración del Monasterio de El Escorial con grandes composiciones al fresco.

En sus pinturas, la música ocupa un lugar destacado. Ángeles instrumentistas, cantores y personajes bíblicos aparecen entre nubes y figuras celestiales, formando conjuntos de extraordinaria belleza.

En la bóveda dedicada al rey David, en la basílica, encontramos al monarca tocando el arpa, acompañado de músicos con instrumentos de viento y cuerda. También en la Escalera Imperial aparecen numerosos ángeles músicos, que contribuyen a crear una atmósfera de movimiento y celebración.

El  Rey David tocando el arpa. Fragmento del fresco de Lucas Jordan en la bóveda de David. Basilica del monasterio de El Escorial.

En otros detalles de sus frescos, Lucas Jordán representa grupos de ángeles músicos que, entre nubes y figuras celestiales, interpretan instrumentos de viento y cuerda.

Ángeles músicos tocando bajón y corneta. Fresco de Lucas Jordán en la bóveda de la Escalera Imperial. Monasterio de El Escorial.

Instrumentistas de viento y cuerda frotada. Fragmento del fresco de Lucas Jordán en la bóveda de David. Basílica del monasterio de El Escorial.

Instrumentistas de pifano y tambourin y de laúd. Fragmento del fresco de la bóveda de David de Lucas Jordán. Basilica del monasterio de El Escorial.

La Biblioteca

Una de las grandes realizaciones culturales de Felipe II, fue la Biblioteca  de El Escorial, concebida como un lugar destinado a reunir y preservar el conocimiento. Su espectacular bóveda, pintada por Pellegrino Tibaldi, representa las siete artes liberales, entre ellas la Música.

Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Vista de la gran sala, decorada con frescos de Pellegrino Tibaldi dedicados a las artes y las ciencias. Siglo XVI.

En el Renacimiento, la música no se consideraba únicamente un arte destinado al entretenimiento, sino también una disciplina matemática, relacionada con las proporciones y la armonía del universo. Por eso en la Biblioteca ocupa un lugar destacado junto a la Aritmética, la Geometría y la Astronomía, las otras disciplinas del quadrivium.

Pellegrino Tibaldi. Alegoría de la Música. Fresco de la bóveda de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Siglo XVI.

Músico de vihuela. Fragmento de la bóveda de Pellegrino Tibaldi en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial.

Felipe II y la música en El Escorial

La fundación del monasterio en 1563 dio origen a uno de los centros musicales religiosos más importantes de la España del Renacimiento.

La importancia de la música en El Escorial se reflejaba también en sus instrumentos. Felipe II dotó al monasterio de nueve órganos, siete de ellos construidos por el flamenco Gilles Brevos y sus hijos.

Entre los más pequeños figuraban tres realejos, uno de los cuales se conserva, con modificaciones, en el balcón de San Andrés, además de un órgano portátil de plata que había pertenecido a Carlos I, utilizado en las procesiones.

Órgano portátil de plata representado en «La adoración de la Sagrada Forma», de Claudio Coello (1685-1690). Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. El instrumento, hoy desaparecido, se utilizaba en las procesiones religiosas.

El monasterio contó también con un extraordinario carillón de cuarenta campanas afinadas, capaz de interpretar melodías durante las grandes solemnidades. Su historia tuvo un desenlace desafortunado: el incendio de 1826 destruyó casi por completo el instrumento. Algunas campanas sobrevivieron, aunque posteriormente fueron modificadas para adaptarlas a otros sistemas de toque.

Escuchar  el carrillon ( https://fb.watch/v/3EKok83NT/? )

Felipe II confió el monasterio a la Orden de San Jerónimo, cuya vida religiosa concedía especial importancia al canto litúrgico. El canto llano constituía la base de las celebraciones, aunque también se practicaba la polifonía, en la que varias voces independientes se combinaban formando una composición musical.

La comunidad contaba con monjes cantores, organistas y niños que recibían formación musical. En 1597 había catorce cantores entre los religiosos, y algunos monjes habían llegado desde otros monasterios precisamente por sus cualidades musicales.

Comienzo del Kyrie de la misa "Philippus II Rex Hispaniae" perteneciente a la obra Missae Sex, de Felipe Rogier (Biblioteca Nacional).

La música no era, por tanto, un simple acompañamiento de las ceremonias: formaba parte de la vida espiritual del monasterio y contribuía a la solemnidad de sus celebraciones.

La pintura de la bóveda de Luca Cambiaso representa una gran asamblea celestial en la que los ángeles músicos, con sus instrumentos de cuerda y percusión, se unen a las voces de otros ángeles para expresar la armonía divina.

Detalles de los ángeles músicos de la bóveda, con instrumentos de viento, cuerda y percusión, junto a figuras que participan en el canto celestial.

Sala de las Batallas

La Sala de las Batallas del Monasterio de El Escorial conserva un extraordinario conjunto de pinturas murales dedicadas a importantes episodios de la historia militar española.

Entre ellas destaca la representación de la batalla de la Higueruela, librada en 1431 entre las tropas de Juan II de Castilla y las del reino nazarí de Granada.

Sala de las Batallas del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Sus extensas pinturas murales representan episodios de la historia militar española. Siglo XVI

Batalla de la Higueruela. Vista parcial de la pintura mural de la Sala de las Batallas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Siglo XVI.

En esta extensa composición, realizada durante el reinado de Felipe II, aparecen numerosos personajes, caballos, armas y estandartes. Pero también encontramos un detalle especialmente interesante: los músicos que acompañaban a los ejércitos.

Las trompetas y los atabales estaban especialmente vinculados a la representación del poder y la autoridad, mientras que los pífanos y tambores se asociaban a la vida cotidiana de las tropas.

Atabaleros a caballo tocando sus instrumentos. Detalle de la Batalla de la Higueruela, Sala de las Batallas. Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Siglo XVI.

Aunque la batalla tuvo lugar en el siglo XV, las pinturas fueron realizadas en el XVI. Por ello, los instrumentos representados también reflejan las convenciones musicales y artísticas de la época de Felipe II.

La presencia de estos músicos responde a una concepción profundamente arraigada en el pensamiento cristiano: la música, por su armonía y sus proporciones, podía expresar el orden y la perfección de la creación.

En El Escorial, esta relación entre música, arquitectura y espiritualidad adquiere un significado especial. Las figuras celestiales parecen prolongar visualmente los cantos que los monjes jerónimos interpretaban bajo aquellas mismas bóvedas.

Para no perderse entre las bóvedas de El Escorial

Luca Cambiaso

* Presbiterio: La Coronación de la Virgen, con ángeles trompeteros.

* Coro: La Gloria, con numerosos ángeles músicos.

Lucas Jordán

* Bóvedas de la basílica: el rey David con el arpa y otros músicos.

* Escalera Imperial: ángeles músicos entre escenas celestiales.

Pellegrino Tibaldi

* Biblioteca: alegoría de la Música y las artes liberales.

Bibliografía y fuentes consultadas

* Sánchez Siscart, Montserrat (2002). Guía histórica de la Música en Madrid. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Educación.

* Patrimonio Nacional. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Información histórica y artística.

* Biblioteca Nacional de España. Fondos musicales históricos y obras de Felipe Rogier.

* Historical Soundscapes. Documentación e imágenes sobre los instrumentos musicales representados en la Batalla de la Higueruela.

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Recuerdos de un viaje a Atlanta y una visita familiar al High Museum of Art.








Recuerdos de un viaje a Atlanta y una visita familiar al High Museum of Art
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/10/23/recuerdos-de-un-viaje-a-atlanta-y-una-visita-familiar-al-high-museum-of-art/
Publicado  : 23 octubre, 2026.
Autor      : Mayte Delgado
Etiquetas  : Atlanta, Auguste Rodin, Gregory Warmack, Henri Matisse, High Museum of Art, Jacob de Backer, música en la pintura, museos de arte
Categorías: Música

The High Museum of Art, llamado coloquialmente “the High”, es el mayor museo de artes visuales del Sureste de Estados Unidos.  Está situado en Atlanta, Georgia, en la calle Peachstreet.

El nombre Peachtree es muy común en la zona de Atlanta. De hecho, los nativos suelen bromear con que la mitad de las calles de Atlanta se llaman Peachtree. Aunque «Peachtree» a secas se refiere casi siempre a esta calle o sus prolongaciones, hay setenta y una calles en Atlanta con la palabra «Peachtree» en su nombre.

Peachtree Street atravesando Midtown

La historia del High Museum of Art de Atlanta comenzó en 1905, con la fundación de la Atlanta Art Association, dedicada a fomentar el conocimiento de las bellas artes.

Vista exterior del High Museum of Art, Atlanta

En 1926, Harriet «Hattie» High donó su residencia familiar para convertirla en museo. La institución recibió el nombre de High Museum of Art en recuerdo de su esposo, James M. High. Con el paso de los años, las colecciones fueron creciendo gracias a numerosas donaciones.

La tragedia de 1962

El 3 de junio de 1962, un avión se estrelló durante el despegue en el aeropuerto de Orly, en París. Entre las 130 víctimas se encontraban 106 miembros de la comunidad artística de Atlanta que regresaban de un viaje cultural por Europa.

La tragedia conmocionó a la ciudad e impulsó la creación del Atlanta Memorial Arts Center, inaugurado en 1968.

Como homenaje a las víctimas, el Gobierno francés donó una escultura de Auguste Rodin, La sombra (The Shade), que recuerda aquel doloroso episodio de la historia del museo.

Auguste Rodin. La sombra (The Shade), 1880-1881. High Museum of Art, Atlanta. Donación del Gobierno francés en memoria de las víctimas del accidente aéreo de Orly de 1962.

La arquitectura: Richard Meier y Renzo Piano

En 1983, el arquitecto estadounidense Richard Meier diseñó un nuevo edificio para el museo, caracterizado por sus fachadas blancas, sus formas geométricas y un espectacular atrio central recorrido por una rampa curva. La luz natural se convirtió en uno de los grandes protagonistas de su arquitectura.

En 2005, el italiano Renzo Piano amplió el conjunto con tres nuevos edificios, respetando la luminosidad y el predominio del blanco. Sus espacios abiertos y sus ingeniosos sistemas de iluminación natural permitieron integrar las nuevas salas con la construcción original.

Las colecciones del High Museum of Art

El museo conserva más de 20.000 obras que abarcan desde el arte europeo y africano hasta la pintura estadounidense, la fotografía, las artes decorativas y las creaciones contemporáneas.

Entre sus fondos encontramos obras de grandes maestros como Giovanni Bellini, Tiepolo, Claude Monet y Henri Matisse, junto a artistas populares y autodidactas.

De esta extraordinaria variedad hemos seleccionado tres obras que tienen un elemento en común: la música, representada de maneras muy diferentes a lo largo de los siglos.

Alegoría del sentido del oído. Seguidor de Jacob de Backer, finales del siglo XVI.

Esta pintura flamenca reúne numerosos símbolos relacionados con la música y el oído. Una figura femenina identificada con Polimnia sostiene un laúd junto a un ciervo, mientras Mercurio toca la flauta para adormecer a Argos, según el relato mitológico de Ovidio. Pájaros, un arroyo y un campanario evocan otros sonidos.

La composición se inspira en una obra desaparecida de Jacob de Backer, conocida gracias a un grabado de Jan Meyssens.

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Óleo sobre lienzo. High Museum of Art, Atlanta. Donación de  Francis Storza y su esposa.  N.º de inventario 62.3.

Henri Matisse. Mujer sentada al piano, hacia 1924.

La joven pianista representada es Henriette Darricarrère, una de las modelos habituales de Matisse. La escena está ambientada en el apartamento del pintor en Niza y forma parte de una serie dedicada a mujeres tocando el piano.

Este pequeño óleo, concebido como estudio preparatorio para una composición mayor, permite descubrir el proceso creativo del artista, que modificó repetidamente la posición de la figura hasta encontrar el equilibrio deseado entre formas y colores.

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La figura de la joven pianista aparece en varias composiciones realizadas por Matisse hacia 1924, reflejo de su interés por la música y las escenas de interior.

Gregory Warmack (Mr. Imagination). Guitar Man, década de 1990.

El artista estadounidense Gregory Warmack (1948-2012), conocido como Mr. Imagination, transformaba materiales desechados en originales esculturas. En Guitar Man creó una figura mitad hombre, mitad guitarra, utilizando chapas metálicas de botellas. Una sorprendente combinación de música, imaginación y reciclaje.

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Gregory Warmack (Mr. Imagination, 1948-2012). Guitar Man (Hombre guitarra), década de 1990. Técnica mixta. High Museum of Art, Atlanta. Donación de la Folk Art Society of America y de Lynne y Jim Browne. N.º de inventario 2012.132.

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Detalle de Guitar Man, de Gregory Warmack (Mr. Imagination). Las chapas metálicas de botellas, superpuestas y unidas, forman el cuerpo de esta original escultura.

Bibliografía y fuentes

* High Museum of Art, Atlanta. Historia del museo y colecciones permanentes.

* High Museum of Art. Fichas y textos explicativos de las obras de Auguste Rodin, Henri Matisse, el seguidor de Jacob de Backer y Gregory Warmack.

* Documentación y fotografías familiares tomadas durante la visita al museo

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Nota: Mayte Delgado Oviedo pertenece a nuestra Rama familiar del Santo Rafael Arnáiz Barón.
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Luis Álvarez Catalá y la música en su pintura. Mayte Delgado Oviedo ( Arnáiz ).







Luis Álvarez Catalá y la música en su pintura
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/11/02/luis-alvarez-catala-y-la-musica-en-su-pintura/
Publicado  : 2 noviembre, 2026.
Autor      : Mayte Delgado
Etiquetas  : # espineta, #clavecín, filandón, gaita asturiana, instrumentos musicales, laud, Luis Álvarez Catalá, música de cámara, música en la pintura, música tradicional asturiana, pandero cuadrado, pintura española del siglo XIX, Tiorba
Categorías: Música, Música y pintura

Luis Álvarez Catalá (Madrid, 1836-1901) fue uno de los más destacados pintores españoles del siglo XIX y director del Museo del Prado entre 1898 y 1901. Formado en Madrid y Roma, cultivó la pintura histórica, las escenas galantes y el costumbrismo. En varias de sus obras, la música ocupa un lugar protagonista, desde los refinados conciertos de salón hasta las reuniones populares de su Asturias familiar.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/10/img_0122.jpg?w=360 The awaited note (1882)

En The Awaited Note (1882), una joven elegantemente vestida aparece ante un pequeño instrumento de teclado cuya caja está decorada con motivos florales y figuras infantiles.

Una partitura abierta descansa sobre el atril. La muchacha parece haber interrumpido su interpretación y dirige la mirada hacia un lado, introduciendo un pequeño misterio en la escena. El título inglés permite pensar tanto en una nota musical como en un mensaje esperado.

El instrumento representado parece ser una espineta de ala, una variedad de clavicémbalo de tamaño reducido. Sus cuerdas se pulsan mediante pequeños plectros, produciendo un sonido brillante y delicado. Su teclado, de unas cuatro octavas y media según lo que permite apreciar la pintura, y su caja ricamente decorada recuerdan a los instrumentos utilizados en los salones europeos del siglo XVIII.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/10/img_0121.jpg?w=676 The awaited note (detalle)

A Musical Recital (1901)

En esta obra, Luis Álvarez Catalá recrea una elegante reunión musical ambientada en el siglo XVIII. En un salón de exuberante decoración rococó, un violinista y un violonchelista acompañan a una joven cantante y a una dama que interpreta un instrumento de teclado.

Este último resulta especialmente interesante. El teclado aparece muy retranqueado dentro de una caja ricamente ornamentada, cuyos paneles laterales parecen formar parte de un sistema de cierre. Podría tratarse de un pequeño clave, aunque la pintura no permite identificarlo con absoluta seguridad.

Los vestidos de seda, las pelucas empolvadas, los muebles dorados y las partituras contribuyen a evocar la música de cámara en los ambientes aristocráticos del siglo XVIII. Más allá de la interpretación musical, el pintor convierte el recital en una escena de refinamiento y sociabilidad.

Un recital musical (A Musical Recital), 1901. Luis Álvarez Catalá.

La laudista

En esta pintura, Luis Álvarez Catalá representa a una joven intérprete que sostiene un instrumento de cuerda pulsada, aparentemente un laúd. La mano izquierda se sitúa sobre el mástil, mientras la derecha descansa junto a las cuerdas. A su lado aparece un libro abierto que recuerda a una partitura, aunque el pintor no reproduce una notación musical reconocible.

A diferencia de las elegantes reuniones musicales de otras obras del pintor, aquí la música se presenta como una actividad íntima y recogida. La luz cálida, el gesto atento de la joven y la sencillez del entorno refuerzan una sensación de concentración.

El instrumento presenta características que recuerdan al laúd español, utilizado habitualmente en las agrupaciones de cuerda pulsada.

Luis Álvarez Catalá. La laudista. Una joven sostiene un instrumento de cuerda pulsada junto a un libro abierto que recuerda a una partitura.

El filandón y la música tradicional asturiana

Filandón (1872) es una escena costumbrista que representa una reunión alrededor del fuego del hogar. Mientras unas mujeres hilan con sus ruecas, otras personas conversan, cantan y hacen música. Entre los instrumentos representados destaca un pandero cuadrado y, a la derecha, una gaita.

La palabra filandón procede de hilar, pues estas reuniones tradicionales se celebraban al terminar la jornada, cuando vecinos y familiares se reunían para trabajar, contar historias y compartir canciones. La música popular asturiana cuenta con instrumentos característicos como la gaita, formada por un fol o depósito de aire, un punteru melódico y un roncón que produce un sonido continuo. También destacan los panderos y panderetas, utilizados para acompañar el canto y el baile, y el tambor, compañero habitual de la gaita en fiestas y celebraciones.

Luis Álvarez Catalá. Filandón (1872). Escena de una reunión tradicional asturiana en la que conviven las labores textiles, la conversación y la música popular.

Luis Álvarez Catalá. Filandón (1872). Detalle de las mujeres reunidas en torno a las labores de hilado, una de las actividades tradicionales que daban nombre a estas reuniones.

Detalle de Filandón. La pandereta cuadrada, instrumento de percusión característico de la tradición asturiana, acompaña la escena festiva.

Monasterio de Hermo, un rincón de Asturias

Luis Álvarez Catalá. Monasterio de Hermo (1897). Comitiva rural asturiana con personajes a caballo, mujeres vestidas con trajes tradicionales y un gaitero que acompaña la celebración.

Luis Álvarez Catalá. Monasterio de Hermo (1897). Detalle de la comitiva, con un gaitero acompañado por otros participantes de la celebración popular asturiana.

Monasterio de Hermo es una pequeña localidad del concejo de Cangas del Narcea, rodeada de montañas y paisajes verdes. Conserva ejemplos de arquitectura tradicional asturiana, como casas con hórreos y antiguos escudos nobiliarios. Su iglesia de Santa María tiene orígenes medievales.

Este entorno rural, tan ligado a los recuerdos de infancia de Luis Álvarez Catalá, inspiró algunas de sus escenas costumbristas, en las que retrató las tradiciones, los personajes y la vida cotidiana de Asturias.

Interludio musical

Luis Álvarez Catalá representa aquí una interpretación musical en un interior de suntuosa decoración. Un joven caballero toca un instrumento de cuerda pulsada, posiblemente una tiorba, ante una dama y un personaje vestido con ropas eclesiásticas, quizá un cardenal. Detrás de este último asoma un joven que podría ser su paje.

Los ricos tapices, los muebles tallados y los vistosos atuendos contribuyen a recrear un ambiente cortesano de inspiración histórica, en el que la música constituye una forma de entretenimiento y distinción social.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/10/img_0124.jpg?w=512
Luis Álvarez Catalá. Interludio musical. Un joven caballero interpreta un instrumento de cuerda pulsada, posiblemente una tiorba, ante una dama y un personaje vestido con ropas eclesiásticas, acompañado por un joven.

Desde los refinados salones aristocráticos hasta las reuniones populares de Asturias, Luis Álvarez Catalá encontró en la música una fuente de inspiración para sus pinturas. Sus obras nos permiten descubrir no solo instrumentos y costumbres de otras épocas, sino también distintas maneras de compartir y disfrutar la música.

Bibliografía y fuentes de consulta

* Museo Nacional del Prado. Información biográfica sobre Luis Álvarez Catalá.

* Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Fondo antiguo y grabados de instrumentos musicales históricos.

* Mersenne, Marin. Harmonicorum libri (1636).

* Documentación e imágenes de las obras de Luis Álvarez Catalá consultadas para este artículo.

Nota: Las identificaciones de algunos instrumentos musicales se han realizado a partir de la observación de las pinturas y deben considerarse aproximadas.

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Nota: Mayte Delgado Oviedo es de la Rama nuestra del Santo Rafael Arnáiz Barón y Timoteo Arnáiz Gil Alcalde tres veces de Burgos, etc.
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Las nuevas Fragatas F-110 y Día de los Caídos por la Patria en las FAS. Videos de la armada española.




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lunes, 2 de noviembre de 2026

Ingreso RAE Almirante Rafael Estrada Arnáiz. VA Ramón Estrada Catoyra su padre y Tcol Médico y Doctor Félix Estrada Catoyra su tío.


 El ingreso de Rafael Estrada en la Real Academia Española el 24 de mayo de 1945 supuso todo un acontecimiento. Ocupó el sillón Q y fue recibido en un ambiente de gran expectación por parte de la intelectualidad española. [1]

  • El Discurso ("La mar"): Estrada huyó de los tecnicismos áridos y estructuró una pieza profundamente lírica e intelectual. En su discurso analizó cómo los seres humanos perciben la inmensidad del océano, combinando la física del oleaje con la biología marina y la poesía. Sorprendió a los académicos describiendo con una prosa bellísima los "oscuros y silenciosos mundos oceánicos" y los seres de gelatinosa contextura que habitan los fondos submarinos. [1, 2]
  • La réplica de José María Pemán: El célebre escritor gaditano José María Pemán fue el encargado de pronunciar el discurso de contestación y bienvenida. Pemán definió magistralmente la estampa del almirante ante los académicos: "Este que veis aquí de no sobrada estatura, cabello ceniciento, modales cortesanos y habla suave, es el Almirante D. Rafael Estrada y Arnaiz". [1, 2]
  • Su paso por la Academia Hispanoamericana: Además de su asiento en la RAE, la hondura de sus ensayos históricos y su vinculación con la navegación intercontinental le valieron el nombramiento como académico de número de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras (con sede en Cádiz). Desde este foro defendió fervientemente los lazos culturales y la historia naval compartida entre España y América.
Comisiones Científicas Internacionales
Tanto el padre como el hijo representaron a España en misiones técnicas de vanguardia en el extranjero, donde se decidía el futuro de la tecnología marítima.

A finales del siglo XIX y principios del XX, Ramón fue el gran embajador tecnológico de la Armada debido a sus amplios conocimientos en física y telegrafía:
  • Comisión de Telecomunicaciones en Europa: Fue comisionado oficialmente a Inglaterra y Alemania para estudiar sobre el terreno los avances en las ondas hertzianas. Fue durante este periplo donde negoció directamente con los ingenieros de la compañía alemana Telefunken para la adquisición y pruebas de los primeros equipos de radio en buques españoles.
  • Congresos e Hidrografía: Formó parte de delegaciones internacionales destinadas a unificar las cartas e instrumental de navegación astronómica, colaborando de forma muy estrecha con observatorios europeos.
Rafael Estrada y Arnáiz (El Hijo)
Su brillante conocimiento del derecho internacional y la técnica naval lo llevó a representar a España en escenarios mundiales de primer orden:
  • Comisiones Náuticas y Diplomáticas en el Extranjero: A bordo del crucero Extremadura y otros buques asignados, participó en misiones oficiales y de representación científica en Reino Unido, el Imperio Alemán y la Rusia Imperial.
  • Asesoría Internacional y Límites: Debido a su impecable prestigio, participó en comisiones mixtas internacionales y foros cartográficos para la delimitación de aguas, el estudio de rutas comerciales seguras y la adaptación de las nuevas normativas de seguridad marítima global que emergieron en la primera mitad del siglo XX. [1]
A continuación, se detallan tanto la lista de los principales buques bajo el mando del almirante Rafael Estrada y Arnáiz, como los pasajes y el trasfondo más significativo de su aclamado discurso de ingreso en la Real Academia Española (RAE). [1]
🚢 Buques que comandó el Almirante Rafael Estrada
A lo largo de su dilatada carrera en la Armada Española, Rafael Estrada y Arnáiz ejerció el mando directo de importantes unidades de superficie, ganándose el respeto de las dotaciones por su rigor técnico y marinero:
  • Crucero Canarias: Fue su mando más célebre y de mayor responsabilidad militar. Ejerció como comandante de este emblemático buque insignia de la Flota, al frente del cual operó en misiones de alta complejidad táctica, escolta de convoyes y patrullas navales. [1]
  • Cañonero Dato: Destinado a misiones de vigilancia y patrulla en el norte de España y en el Protectorado de Marruecos, sirviendo como una de sus primeras escuelas de mando sobre el terreno.
  • Guardacostas e Hidrográficos: En las etapas iniciales y medias de su carrera militar, asumió el mando de buques menores y patrulleros de la Armada, los cuales compaginó con sus intensas labores de estudios cartográficos e hidrográficos en el litoral español.
  • Además de buques individuales, en la cúspide de su trayectoria asumió el mando orgánico de agrupaciones enteras, como la División de Cruceros y la jefatura del Departamento Marítimo de Cádiz, antes de ascender a los máximos puestos de dirección en tierra firme.
    📖 Detalles de su Discurso de Ingreso en la RAE: "La mar"
    El texto del Discurso de Ingreso de Rafael Estrada Arnáiz (leído el 24 de mayo de 1945) es considerado una joya que fusiona el lenguaje náutico con la alta literatura. [1]
    1. El concepto poético y científico del océano
    Fiel a su identidad, Estrada no ofreció una lectura técnica fría, sino un recorrido lírico por el significado del mar. Describe el océano no como una masa inerte de agua, sino como un elemento dotado de alma, misterio y una física abrumadora. Se detiene a relatar la transición estética desde la luz superficial hasta los "oscuros y silenciosos mundos oceánicos", plasmando la fascinación biológica que sentía por los seres marinos de los abismos.
    2. La defensa del léxico marinero tradicional
    Uno de los puntos clave del discurso fue la reivindicación de los vocablos tradicionales del mar. Estrada argumentó ante los académicos que el idioma castellano posee una riqueza extraordinaria en su jerga marinera (palabras como singladura, barlovento, relijado o ciar), y defendió que estas expresiones no debían quedar relegadas al olvido técnico, sino ser incorporadas con orgullo a la literatura común por su precisión y belleza.
    3. El retrato literario que de él hizo José María Pemán
    En la contestación oficial de la RAE, José María Pemán dedicó palabras de admiración al temperamento del nuevo académico:
    "Este que veis aquí de no sobrada estatura, cabello ceniciento, modales cortesanos y habla suave, es el Almirante D. Rafael Estrada y Arnáiz... Se ve que sus ojos puntiagudos y vivos, detrás de los cristales de sus gafas, están prestos a todo: lo mismo a resolver, en una Conferencia Internacional, un problema de balizamiento y alumbrado de costas, que a discernir un nuevo ingenio para hallar la dirección del meridiano magnético..." [1]
    Este discurso consolidó su fama de ser el eslabón perfecto entre la ciencia de la navegación de su padre Ramón y las bellas letras, ganándose con creces el sillón O de la institución.
    Para profundizar en la figura de este ilustre almirante y académico, dividiremos la información en las dos facetas: su acción en la mar frente al mando de buques y la riqueza de su obra en la Real Academia Española.
    🚢 1. Su vida en el mar y el mando del crucero Canarias
    La vida militar de Rafael Estrada y Arnáiz estuvo repleta de navegación real. Su trayectoria técnica y de mando se forjó en buques muy diversos, pero su pasaje más relevante se produjo en la madurez de su carrera:
    • Sus inicios internacionales: Tras salir de la Escuela Naval como alférez de navío, sirvió intensamente a bordo del crucero Extremadura. Con este buque no solo escoltó a Alfonso XIII, sino que realizó navegaciones de instrucción y diplomáticas visitando el Reino Unido, el Imperio Alemán y la Rusia Imperial. Más adelante, en 1907, participó con el crucero Infanta Isabel en la ocupación de Casablanca. [1]
    • El mando del coloso (Crucero Canarias): Rafael Estrada asumió el codiciado mando del Canarias (el buque pesado más moderno e importante de la España de la época) el 10 de octubre de 1937. [1, 2, 3, 4]
    • Episodio histórico bajo su mando: Estrada capitaneó el buque durante la campaña del Mediterráneo y el bloqueo naval. Bajo su dirección, el Canarias realizó escoltas de convoyes estratégicos y bombardeos costeros. Un momento crítico bajo su mando ocurrió a principios de 1938, en el marco de la guerra aérea en el mar. El 22 de febrero de 1938, una gran formación de bombarderos republicanos (18 aparatos ligeros rápidos "Katiuskas") ejecutó un violento ataque aéreo coordinado contra la agrupación naval donde navegaba el Canarias junto al Baleares y el Cervera. Mientras que el crucero Almirante Cervera encajó graves daños con muertos y decenas de heridos, la pericia en las maniobras evasivas y la artillería antiaérea del Canarias mantuvieron a salvo al buque insignia, permitiendo a Estrada sostener la operatividad de la escuadra. Dejó el mando del buque en agosto de 1938 al ser promovido a Subsecretario de Marina. [1, 2, 3]
      📖 2. El valor de su discurso en la RAE y el vocabulario marinero
      Cuando Rafael Estrada leyó su discurso el 24 de mayo de 1945, el panorama literario se maravilló de cómo un militar en activo dominaba la filología. Su discurso es una oda al idioma español de las olas. [1, 2]
      El alma de las palabras técnicas: Estrada defendió ante el resto de académicos que el vocabulario de los marineros no eran meros tecnicismos vulgares, sino palabras cargadas de historia, evolución lingüística y una exactitud poética inigualable.
      Términos defendidos y rescatados: Hizo especial hincapié en la necesidad de conservar y usar correctamente en la literatura palabras como:
      • Singladura: El camino que recorre un buque en 24 horas.
      • Barlovento y Sotavento: La precisión absoluta de dónde viene el viento y hacia dónde va respecto al barco.
      • Ciar: La acción exacta de marchar hacia atrás bogando o dando atrás con las máquinas.
      • Relajamiento o Relijado: Los movimientos y fatigas estructurales que sufre el casco al chocar contra los elementos.
    La física lírica del mar: En el texto digitalizado del Discurso de Rafael Estrada RAE, el almirante describe con gran maestría las profundidades marinas. Explica al público la física de la luz filtrándose en el agua, hasta llegar a la "zona afótica" o abisal, describiendo poéticamente a las criaturas translúcidas que habitan la eterna oscuridad submarina. Logró que la comunidad académica reconociera al mar como un motor creador de lenguaje. [1]
    La labor del almirante Rafael Estrada y Arnáiz en la Real Academia Española (RAE) tras su ingreso en 1945 y hasta su fallecimiento en 1956 fue sumamente activa, constante y especializada. Lejos de ser un nombramiento meramente honorífico, se convirtió en el gran "guardián" del léxico marítimo dentro de la institución. [1, 2]
    Su aportación y el día a día de su trabajo en la Docta Casa destacan en los siguientes aspectos:
    ⚓ 1. La "vocalía" de la jerga marinera en el Diccionario
    Su misión principal autoimpuesta fue velar por la propiedad, exactitud y defensa de los términos náuticos en el Diccionario de la Lengua Española. En una época en la que el diccionario de la RAE adolecía de definiciones vagas o técnicamente incorrectas sobre términos navales (redactadas a menudo por académicos de tierra adentro), Estrada revisó minuciosamente las voces del mar. Introdujo matices cruciales en la terminología náutica, en las maniobras y en los nombres de las piezas de los buques, dejando una huella profunda en las sucesivas ediciones del Diccionario. [1]
    🌪️ 2. "Que se le encomiende la papeleta al Almirante"
    En las crónicas de la época y en su necrología académica se recuerda que Estrada acudía con devoción a las juntas y plenos semanales de la RAE. Se convirtió en una costumbre 
    En las crónicas de la época y en su necrología académica se recuerda que Estrada acudía con devoción a las juntas y plenos semanales de la RAE. Se convirtió en una costumbre institucional que, cada vez que surgía una duda filológica relacionada con el viento, la meteorología o la navegación, los académicos interrumpieran el debate y dijeran la célebre frase: "Que se le encomiende la papeleta al Almirante Estrada". [1]
    Un ejemplo de esto ocurrió pocos días antes de morir, en la sesión del jueves 18 de octubre de 1956. La Academia debatía la legitimidad y los límites precisos de la expresión "viento racheado". El pleno le derivó formalmente la tarea a él para que emitiera el dictamen definitivo gracias a su doble condición de marino e intelectual. [1]
    🎙️ 3. Contestación a nuevos académicos
    Debido a su facilidad de palabra y a su perfil que combinaba las disciplinas militares con las humanísticas, la RAE le confió tareas de peso, como pronunciar el discurso de contestación (la bienvenida oficial) a nuevos miembros de la institución. Destaca especialmente el discurso que leyó en 1950 para dar la bienvenida al académico Carlos Martínez de Campos y Serrano (Duque de La Torre y también militar), en un acto recordado por la RAE como una hermosa y simbólica unión de las Armas y las Letras en el estrado. [1, 2, 3]
    🏛️ 4. Puente entre el Gobierno, la Armada y la RAE
    Durante los años que ocupó el sillón O, Estrada compatibilizó su labor en la RAE con altísimos cargos como el de Jefe del Estado Mayor de la Armada y Procurador en Cortes. Esto le permitió ser un embajador cultural de primer orden, impulsando el apoyo a proyectos editoriales de las academias, protegiendo el patrimonio bibliográfico del Museo Naval (del que era vocal) y asegurando que el lenguaje de la administración militar española mantuviera la máxima pureza lingüística. [1, 2]
    Su fallecimiento en 1956 dejó un vacío tan específico en el ámbito náutico que la RAE tardaría años en encontrar un perfil tan marcadamente marinero y purista para custodiar el lenguaje de los océanos. [1, 2]
    Su sucesor Camilo José Cela fue, de hecho, quien heredó el sillón de Rafael Estrada en la Real Academia Española. Estrada ocupaba la letra Q mayúscula, y fue precisamente Cela quien tomó el relevo en esa misma plaza tras el fallecimiento del almirante. [1]
    Cuando el autor de La colmena ingresó en la institución en 1957 para ocupar el sillón Q, dedicó en su discurso de apertura unas emotivas palabras de homenaje a su predecesor, a quien definió con admiración: [1]
    "Estrada, marino e hijo de marino, escritor e hijo de escritor... Su recuerdo y alto ejemplo aún flota —y que siga siéndolo para lección de todos— en el sereno ámbito de esta Casa". [1]
    • El respeto mutuo por el léxico gallego y marino: Camilo José Cela, nacido en Iria Flavia (La Coruña), sentía una gran afinidad por la precisión del lenguaje popular y la tradición atlántica. Admiraba profundamente que un militar de alta graduación como Estrada no solo defendiera el vocabulario técnico de los marineros, sino que lo considerara alta literatura. [1]
    • El contraste de estilos en el mismo sillón: Mientras que el almirante Rafael Estrada aportaba al sillón Q una prosa poética, pulcra y profundamente ligada a las ciencias del mar, Cela llevó a ese mismo asiento la irreverencia, el tremendismo, la riqueza del lenguaje de la calle y una monumental renovación de la novela española de posguerra.

    Curiosamente, el sillón Q ha seguido manteniendo a lo largo del tiempo una fortísima vinculación con las mentes gallegas o los grandes observadores de la mente humana. A la muerte de Cela en 2002, el asiento pasó a manos del célebre neurólogo, psiquiatra y ensayista sanroqueño Carlos Castilla del Pino. [1]

    Su tío Félix Domingo Estrada Catoyra fue un erudito con una formación académica excepcional. Se licenció en Medicina en Santiago de Compostela y se doctoró en Madrid en 1875. También obtuvo los títulos de Farmacia, Ciencias Naturales y Licenciado en Derecho. [1, 2]

    Como teniente coronel médico de la Sanidad Militar, sus investigaciones científicas y publicaciones abordaron principalmente la higiene, la epidemiología, la vacunación masiva y su otra pasión: las ciencias naturales y la zootecnia. [1, 2, 3]

    Su tío Félix Domingo Estrada Catoyra fue un erudito con una formación académica excepcional. Se licenció en Medicina en Santiago de Compostela y se doctoró en Madrid en 1875. También obtuvo los títulos de Farmacia, Ciencias Naturales y Licenciado en Derecho. [1, 2]

    Como teniente coronel médico de la Sanidad Militar, sus investigaciones científicas y publicaciones abordaron principalmente la higiene, la epidemiología, la vacunación masiva y su otra pasión: las ciencias naturales y la zootecnia. [1, 2, 3]

    Sus investigaciones y aportes médicos y científicos más destacados son:
    🔬 1. La Encefalitis Letárgica
    Una de sus investigaciones médicas de madurez más recordadas a nivel clínico fue su profundo estudio sobre la encefalitis letárgica (también conocida popularmente como la "enfermedad del sueño", una epidemia neuropsiquiátrica que azotó al mundo a principios del siglo XX). Divulgó activamente los avances, síntomas y tratamientos de esta dolencia a través de publicaciones en la prensa especializada y periódicos como La Voz de Galicia. [1, 2]
    🏥 2. "Enfermedades y mortalidad en el Ejército"
    En esta monografía médico-militar, Estrada Catoira analizó con enfoque estadístico e higienista las principales causas de fallecimiento y baja de los soldados en los acuartelamientos. Defendía a ultranza el concepto universal y multidisciplinar de la higiene y la urgencia de la vacunación masiva en la tropa para prevenir las epidemias de tifus, cólera o tuberculosis de la época. [1, 2]
    🌴 3. "Cartilla higiénica para la aclimatación en Cuba" (1896)
    Fruto de su prolongada estancia en ultramar como médico militar (donde se doctoró en Farmacia y Ciencias por la Universidad de La Habana), escribió esta guía médica. En ella recopiló investigaciones prácticas sobre cómo el personal militar venido de la Península debía protegerse del clima tropical, los parásitos y afecciones como la fiebre amarilla, detallando pautas de alimentación y medidas profilácticas básicas. [1, 2, 3]
    🌿 4. Cátedra e investigaciones de Zootecnia e Historia Natural
    Durante su estancia en Cuba no solo ejerció la medicina; su titulación en Ciencias Naturales le permitió obtener la cátedra de Historia Natural y Zootecnia en la Escuela de Agricultura de Cuba. De esta etapa destacan: [1, 2]
    • Sus apuntes manuscritos y adaptaciones sobre Farmacia Químico-Orgánica.
    • Sus programas de estudio e investigaciones aplicadas a la zootecnia (la ciencia que estudia los parámetros productivos de los animales domésticos), adaptando la cría de ganado europeo a los ecosistemas del Caribe. [1, 2, 3]
    Félix Estrada compaginó todas estas aportaciones clínicas con una prolífica producción como historiador y como tesorero de la Real Academia Galega. [1]
    El tío médico, Félix Estrada Catoyra, nació en Cuba.
    Los registros de la Real Academia de la Historia confirman que nació concretamente en Puerto Príncipe (localidad que hoy en día se conoce como Camagüey, en Cuba) el 26 de noviembre de 1853. [1, 2]
    Nació allí debido a que su padre, Domingo Estrada (un gallego natural del municipio de Betanzos), había emigrado a la isla. Años más tarde, Félix viajó a España para realizar sus estudios universitarios en Santiago de Compostela y Madrid, y aunque regresó un tiempo a Cuba por motivos profesionales y militares, acabó asentándose y falleciendo de anciano en La Coruña, España. [1, 2, 3]
    Su hermano Ramón Estrada Catoyra también nació en Cuba. [1]
    De acuerdo con sus registros biográficos navales, Ramón vino al mundo en La Habana el 30 de agosto de 1852, poco antes que su hermano Félix (quien nació en Puerto Príncipe/Camagüey en 1853). Ambos fueron bautizados en la isla antes de que la familia decidiera retornar a España para la educación de los hijos. [1, 2]
    Fue tras el regreso familiar a la Península cuando nacería en tierras gallegas el hijo de Ramón, el futuro almirante Rafael Estrada y Arnáiz (quien nació en Ferrol en 1884). [1]
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