Publicado : 2 septiembre, 2026.
Autor : Mayte Delgado Oviedo ( Familia Arnáiz ).
Etiquetas : #fagot, aerófonos, Bajón de Moxos, bajón europeo, Bajón mojeño, Beni, Bolivia, dulcián, Ichapekene Piesta, instrumentos musicales, instrumentos tradicionales, música barroca, música indígena, música tradicional, misiones jesuíticas, Moxos, San Ignacio de Moxos, trompetas naturales
Categorías: Música
Desde el naturalista francés Alcide d’Orbigny, hasta el explorador británico Edward Matthews, este aerófono tradicional de tierras bajas ha sorprendido a propios y extraños.
Misa cantada en la antigua Misión de Trinidad. Lámina original de Franz Keller- Leuzinger
Moxos
Es el nombre que se le dio a una provincia perteneciente al Imperio español ( https://althistory.fandom.com/es/wiki/Imperio_Espa%C3%B1ol_(Mancomunidad_Hisp%C3%A1nica) ) , durante el Virreinato del Río de la Plata ( https://althistory.fandom.com/es/wiki/R%C3%ADo_de_la_Plata_(Mancomunidad_Hisp%C3%A1nica) ) .
La provincia de Moxos se encuentra en el departamento del Beni, al norte de Bolivia, y tiene su capital en San Ignacio de Moxos. Su territorio forma parte de las extensas llanuras del Beni, una región atravesada por ríos y marcada por un paisaje de sabanas, humedales y bosques tropicales.
Localización de Moxos y San Ignacio de Moxos en las tierras bajas de Bolivia.
El nombre de Moxos procede de los moxos o mojeños, pueblos indígenas que habitaron estos territorios mucho antes de la llegada de los europeos. Estas poblaciones desarrollaron complejos sistemas de adaptación al medio, entre ellos importantes obras de ingeniería hidráulica precolombina, con canales, campos elevados y otras estructuras destinadas a controlar y aprovechar las aguas de las grandes llanuras inundables.
Misiones jesuísticas en Bolivia
Las misiones jesuiticas en Bolivia, también llamadas reducciones ( https://es.wikipedia.org/wiki/Reducciones_jesu%C3%ADticas ) , fueron pueblos misionales fundados por la Compañía de Jesús ( https://es.wikipedia.org/wiki/Compa%C3%B1%C3%ADa_de_Jes%C3%BAs ) con la finalidad de evangelizar ( https://es.wikipedia.org/wiki/Evangelizaci%C3%B3n ) la región en lo que actualmente son las tierras bajas ( https://es.wikipedia.org/wiki/Tierras_Bajas_de_Bolivia ) de Bolivia ( https://es.wikipedia.org/wiki/Bolivia ) .
En cada reducción residían dos sacerdotes, uno dedicado a la enseñanza religiosa y otro a la administración y enseñanza de las artes. En poco tiempo, los indígenas se convirtieron en magníficos artesanos. pero fue en el campo musical donde su arte adquirió una dimensión diferente.
En 1675, los jesuitas Pedro Marbán y Cipriano Barace iniciaron la evangelización de los pueblos indígenas que habitaban la llanura de los ríos Mamoré y Guapay en el norte de Bolivia, teniendo como centro de operaciones la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
En 1682, fundaron la misión de Nuestra Señora de Loreto a la que siguió poco después la de Santísima Trinidad a orillas del río Mamoré. En 1689 fue fundada la reducción de San Ignacio de Loyola (actual San Ignacio de Moxos).
En el momento de la expulsión de los jesuitas en 1768 existían 15 pueblos en Moxos.
El Bajón mojeño
El jesuita eslovaco Francisco Javier Eder (1772), hace referencia a unas "flautas larguísimas".
“Cortan algunos árboles con el machete, a los que luego arrancan con toda facilidad la corteza, pues ésta es tan tierna y blanda antes de que se seque (o metiéndola en agua), que uno la puede enrollar y doblar por todas las partes como una tela. Con ella hacen unas flautas larguísimas que van aumentando progresivamente de diámetro, de manera que, cabiendo por un extremo en la boca, por el otro no se pueden abarcar con la mano. Su longitud puede llegar a tres varas, razón por la cual hay un indio ya anciano que la lleva a cuestas, pues los niños no se atreven a intervenir en este baile por el temor a la muerte inmediata. El sonido que emiten es tan triste y funerario, que no encuentro nada que pueda dar una idea del mismo; pero es tan profundo, que es equiparable al cañón más bajo de cualquier órgano”
El bajón mojeño es un instrumento tradicional del departamento del Beni, en las tierras bajas del oriente de Bolivia. Se utiliza especialmente en el área de San Ignacio de Moxos y en los alrededores de Trinidad.
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Músico mojeño interpretando un bajón tradicional en San Ignacio de Moxos, Beni.
Está formado por varios tubos o trompetas naturales de diferentes longitudes y diámetros, dispuestos en hilera de mayor a menor, creando una característica forma de ala. Su construcción con materiales vegetales y su profundo sonido grave lo convierten en uno de los instrumentos más singulares de la tradición musical mojeña.
La similitud del sonido de este aerófono indígena con el de los instrumentos europeos de lengüeta doble y registro grave hizo que los jesuitas lo llamaran «bajón». Este término se utilizó en España, entre 1550 y 1700 para designar al dulcián, conocido también como fagot renacentista y antepasado del fagot moderno, empleado con frecuencia para realizar la parte del bajo continuo.
Para no confundir los distintos «bajones»
Bajón europeo o dulcián
Bajones europeos o dulcianes, instrumentos de lengüeta doble construidos en diferentes tamaños y tesituras.
FagotInstrumento de lengüeta doble que, a partir del Barroco, fue sustituyendo progresivamente al bajón europeo y del que puede considerarse sucesor.
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Fagot moderno, instrumento de lengüeta doble y sucesor del bajón europeo o dulcián.
Bajón de MoxosAerófono tradicional de las tierras bajas bolivianas, construido con varios tubos de caña. Los jesuitas lo denominaron bajón por la semejanza de su sonoridad grave, y probablemente también de su función musical, con el bajón europeo que ellos conocían.
En las reducciones de la Chiquitanía y de los Llanos de Moxos, la música instrumental y el canto coral desempeñaron un papel fundamental. Los bajones, construidos con materiales locales, podían encargarse de la parte grave del acompañamiento, función que en otros casos correspondía al órgano, al arpa o al violón.
Aerófono tradicional de las tierras bajas bolivianas, formado por varios tubos o trompetas naturales de hojas de palma y sin lengüeta.
Cada tubo del bajón está formado por hojas de palma enrolladas en espiral alrededor de un soporte interior, y sujetas con hilo de algodón impregnado en cera de abeja. En uno de sus extremos se coloca una boquilla, generalmente de madera. Los tubos, ordenados de mayor a menor y sujetos a una fina banda de madera denominada peineta, pueden alcanzar desde unos 30 centímetros hasta alrededor de 1,60 metros de longitud.
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Bajones mojeños durante la Ichapekene Piesta de San Ignacio de Moxos, Beni.
Cada tubo produce una sola nota. Las notas de la escala se distribuyen entre dos bajones complementarios, llamados macho y hembra, que son interpretados por músicos distintos. Para construir la melodía, ambos intérpretes deben alternar sus sonidos, como si los instrumentos dialogaran entre sí.
Este principio recuerda al del siku andino, cuyas dos hileras también reparten las notas entre dos partes complementarias. La alternancia de sonidos entre ambos intérpretes para construir conjuntamente la melodía se conoce en musicología como hoquetus.
Ejemplo de hoquetus (In seculum d'Amiens longum, Francia, finales del siglo xiii). Se puede observar la rápida alternancia de las notas cantadas y silencios entre la parte superior y las otras dos voces.
Los bajones ocupan un lugar destacado en la Ichapekene Piesta Inasianuana, la fiesta mayor de San Ignacio de Moxos, celebrada en honor de San Ignacio de Loyola, patrono de la localidad. Se trata de una festividad de carácter sincrético, en la que se entrelazan elementos de la tradición mojeña con la herencia de la evangelización jesuítica.
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Altar de San Ignacio de Loyola en el Cabildo Indigenal de Trinidad, Beni.
Aunque el ciclo festivo se extiende durante varias semanas, las celebraciones principales tienen lugar en torno al 31 de julio, festividad de San Ignacio de Loyola. En ellas participan numerosos grupos de danzantes y músicos, con un repertorio de danzas, cantos y ceremonias religiosas en el que perviven antiguas tradiciones indígenas transformadas tras el contacto con la cultura misional.
Danza de los pigmeos
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Durante buena parte del siglo XX, la construcción de bajones fue disminuyendo hasta poner en peligro la continuidad del instrumento. Uno de los últimos artesanos que conservaban esta tradición fue Ignacio Vela Matene. A partir de las últimas décadas del siglo XX, la creación y consolidación del Archivo Musical de Moxos, la Escuela de Música y el Coro y Orquesta de Moxos impulsaron la recuperación del bajón y de su repertorio, tanto tradicional como barroco.
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https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/09/1f6de72d-581c-4440-a11a-ee6e1577ade0.png?w=1024 Músicos interpretando jerures o bajones cortos.
Esta revitalización ha dado al bajón una mayor visibilidad, también fuera de Bolivia, especialmente en ámbitos especializados de la música antigua y tradicional. En la actualidad existen nuevos constructores y músicos que mantienen viva su práctica, al tiempo que algunos conjuntos internacionales han incorporado el instrumento a sus programas.
La historia del bajón, sin embargo, está lejos de estar cerrada. Este singular conjunto de trompetas de hojas de palma sigue transmitiéndose gracias a constructores, intérpretes e instituciones que han contribuido a su recuperación.
De este modo, las nuevas generaciones pueden continuar la labor de maestros como Ignacio Vela, Ricardo Tumo, Espíritu Pariqui, Fidel Matene y Genaro Conotiri, asegurando la continuidad de una de las tradiciones musicales más características de Moxos.
Así, el bajón mojeño ha conseguido atravesar los siglos sin perder su identidad. Nacido de materiales sencillos y de una tradición profundamente arraigada en Moxos, su sonido grave continúa acompañando fiestas, ceremonias y celebraciones. Más que una curiosidad organológica, es hoy un testimonio vivo de la memoria musical de las tierras bajas bolivianas.»
Texto adaptado a partir de: Edgardo Civallero, «Bajones: manojos de trompetas de tierras cálidas», Latinoamericano, n.º 8, mayo de 2014.
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