lunes, 24 de agosto de 2026

Chiquitos y su patrimonio musical.

Chiquitos y su patrimonio musical
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/08/22/chiquitos-y-su-patrimonio-musical/
Publicado  : 22 agosto, 2026. 
Autor      : Mayte Delgado
Etiquetas  : Archivo Musical de Chiquitos, barroco americano, Bolivia, Chiquitania, Chiquitos, Domenico Zipoli, Festival Misiones de Chiquitos, Hans Roth, Martin Schmid, música antigua, música barroca, música colonial, música indígena, misiones jesuíticas, patrimonio musical, reducciones jesuíticas, secu-secu
Categorías: Música

“Soy misionero porque canto, toco y danzo», escribía el jesuita Martin Schmid en 1744.

Las misiones jesuíticas de Chiquitos, también llamadas reducciones, fueron fundadas entre finales del siglo XVII y mediados del XVIII en las tierras bajas del actual territorio boliviano.

Reducciones jesuíticas en Bolivia

En ellas, la labor evangelizadora de los jesuitas estuvo acompañada por una intensa actividad artística y artesanal, en la que participaron activamente los pueblos indígenas de la región.

Entre todas aquellas manifestaciones, la música ocupó un lugar excepcional. Convencidos de que la música les ayudaría en las tareas de evangelización, los jesuitas de los siglos XVII y XVIII, les enseñaron a leer solfeo y a cantar en español y en latín. Fue su otra gran misión.

Formaron instrumentistas, maestros de capilla, coros y luthiers y compartieron con ellos las músicas europeas.

Las reducciones contaban con coros, conjuntos instrumentales y talleres para la construcción de instrumentos, y llegaron a desarrollar un patrimonio musical de extraordinaria riqueza.

Violines, arpas, órganos, bajones y otros instrumentos acompañaban un repertorio de música religiosa que los propios indígenas aprendieron a interpretar, copiar y, en algunos casos, a componer.

Para los chiquitanos de hoy, la tradición no ha perdido vigencia y cada actividad cotidiana suele estar acompañada de formas musicales.

Saben que tienen que tocar para poder obtener una buena cosecha, o que, si se regala algo a los compadres hay que tocar un seku-seku para agradecérselo. Y se entregan a la música y el baile cuando llega el tiempo de bendecir las cosechas. Cada pueblo tiene su propio coro y su orquesta, o está en camino de tenerlos.

El seku-seku, es un instrumento precolombino nativo de la chiquitania cruceña, hecho a base de tacuara, una caña nativa de América del Sur que puede medir hasta doce metros de alto.

Está formado por tres tacuarillas o cañas de distinta largura. Se tocan en pareja y se utilizaban en la región de Chiquitos  antes de que llegasen los españoles. Después se fue introduciendo en los ritos de la iglesia católica, y actualmente se toca en la fiesta de la Resurrección.

Secu-secu chiquitano, formado por dos juegos complementarios de tres tubos de caña, interpretados por dos músicos.

La música en las reducciones

La música instrumental y el canto coral desempeñaron un papel fundamental en la vida de las misiones y se convirtieron en importantes medios de evangelización. Las reducciones disponían de un amplio repertorio litúrgico para voces solistas y coro, acompañado por pequeños conjuntos instrumentales  que convertían las ceremonias religiosas en verdaderos eventos artísticos y sociales.

Violines, arpas, órganos y otros instrumentos formaron parte de aquella práctica musical. Junto a ellos se incorporaron instrumentos construidos con materiales y técnicas locales, dando lugar a una tradición en la que los modelos musicales europeos convivieron y se transformaron en contacto con las culturas indígenas.

La música después de la expulsión de los jesuitas

Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, la actividad musical de las antiguas reducciones no desapareció. Las propias comunidades chiquitanas conservaron durante generaciones los manuscritos, los instrumentos y buena parte del repertorio aprendido en las misiones.

Los testimonios de viajeros del siglo XIX muestran que en varios pueblos continuaban activos los coros y conjuntos instrumentales. Maestros de capilla, sacristanes y músicos indígenas desempeñaron un papel fundamental en la conservación de una tradición que logró sobrevivir durante casi dos siglos.

El redescubrimiento de las partituras

En mayo de 1972, durante los trabajos de restauración de la iglesia de San Rafael de Chiquitos, el arquitecto y jesuita suizo Hans Roth localizó en el coro del templo casi cuatro mil hojas de partituras de música vocal, de teclado y de cámara, además de varios instrumentos musicales.

Iglesia de San Rafael de  Chiquitos

El hallazgo permitió recuperar miles de páginas de música y sacar a la luz un repertorio prácticamente desconocido, con obras de compositores europeos y de músicos vinculados a las propias misiones, entre ellos Domenico Zipoli y Martin Schmid.

Archivo Musical de Chiquitos

La extraordinaria riqueza de los manuscritos conservados permitió la creación del Archivo Musical de Chiquitos, uno de los fondos más importantes para el estudio de la música colonial americana. En él se preserva un repertorio que permite conocer mejor la intensa vida musical desarrollada en las antiguas reducciones.

El Festival Internacional

La recuperación de este patrimonio musical favoreció también la creación, en 1996, del Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos”, organizado por la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC) de Santa Cruz de la Sierra.

Celebrado periódicamente en distintos pueblos de la región, el festival reúne a intérpretes y conjuntos especializados en música antigua y permite volver a escuchar repertorios conservados en los archivos misionales, muchas veces en los mismos espacios históricos donde esa música sonó siglos atrás.

Una tradición que continúa viva

La tradición musical de Chiquitos no quedó encerrada en los archivos. En muchas comunidades de la región, la música continúa formando parte de la vida religiosa, festiva y cotidiana, vinculada tanto a las celebraciones cristianas como a antiguas tradiciones indígenas.

Danzas, cantos e instrumentos acompañan todavía distintas fiestas y ceremonias locales. Entre ellas se encuentran la danza de los Yarituses, el baile de los Abuelos, la Tamborita o los Lanceros, manifestaciones en las que música y danza siguen actuando como elementos de identidad comunitaria.

Junto a estas expresiones tradicionales, numerosos pueblos mantienen coros, orquestas y escuelas de música que contribuyen a conservar y transmitir un patrimonio que hunde sus raíces en la época de las misiones y que continúa vivo hasta nuestros días.

Bibliografía

Nawrot, Piotr. «Archivo musical de Chiquitos: la suerte de la colección musical desde la expulsión (1767/8) hasta el presente». Anuario de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica, nº 24, pp. 97-108.
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Mayte es familia de Timoteo Arnáiz Gil y de Francisco Javier Arnáiz del Olmo. Familiares todos de San Rafael Arnáiz Barón.
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El Concierto de Apolo y las Musas.



El Concierto de Apolo y las Musas
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/08/20/el-concierto-de-apolo-y-las-musas/
Publicado  : 20 agosto, 2026. 
Autor      : Mayte Delgado
Etiquetas  : #lira, Agostino Tassi, Apolo y las Musas, Arpa, Concierto de Apolo y las Musas, iconografía musical, instrumentos de cuerda, instrumentos musicales, laud, Loggia delle Muse, música en el arte, Orazio Gentileschi, organo, Palazzo Pallavicini Rospigliosi, pintura barroca, siglo XVII, Viola da Braccio
Categorías: Música

Orazio Gentileschi y Agostino Tassi, El concierto de Apolo y las Musas, 1611-1612. Loggia delle Muse, Palazzo Pallavicini Rospigliosi, Roma.

Paseando por Pinterest o, como se dice ahora, «haciendo scroll» en busca de una idea o de un cuadro interesante, me encontré con una imagen que me llamó la atención. Pero todavía me chocó más un comentario: «Where is it?», al que, por supuesto, nadie había respondido, cosa que suele pasar muy a menudo.

Así que me puse en marcha intentando averiguar algo. Y algo sí he conseguido, aunque no demasiado. Todavía me quedan muchas dudas y también una pregunta: ¿cuántos instrumentos aparecen realmente en esta bóveda? Algunos están claros: un arpa, un órgano y varios instrumentos de cuerda…

He averiguado que Orazio Gentileschi y Agostino Tassi pintaron el Concierto de Apolo y las Musas entre 1611 y 1612 para la Loggia delle Muse, situada en los jardines del Palazzo Pallavicini Rospigliosi, en Roma. Sin embargo, las fotografías que he encontrado no permiten distinguir con claridad todos los instrumentos que parecen formar parte de este sorprendente concierto.

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Apolo y las Musas. Detalles del ciclo de Orazio Gentileschi y Agostino Tassi, 1611-1612.

El Palacio Pallavicini Rospigliosi se levantó a comienzos del siglo XVII sobre las ruinas de las Termas de Constantino, por iniciativa del cardenal Scipione Borghese, sobrino de Pablo V. El proyecto comenzó con Flaminio Ponzio y continuó con Carlo Maderno, mientras que Giovanni Vasanzio intervino en el jardín y el Casino dell’Aurora.

En los jardines del Palazzo Pallavicini Rospigliosi se encuentra la Loggia delle Muse, decorada entre 1611 y 1612 por Orazio Gentileschi y Agostino Tassi con el ciclo de Apolo y las Musas. La decoración transforma el espacio mediante arquitecturas fingidas, balaustradas y galerías desde las que Musas, músicos y cantoras parecen asomarse sobre el espectador.

Palazzo Pallavicini Rospigliosi, Roma. Vista histórica del palacio y sus jardines.

Orazio Gentileschi (1563-1639), nacido en Pisa, fue uno de los grandes pintores italianos del primer Barroco. Tras instalarse en Roma, recibió una fuerte influencia de Caravaggio, especialmente en el uso dramático de la luz y en el naturalismo de las figuras. Trabajó para importantes mecenas y colaboró con artistas como Agostino Tassi, con quien realizó hacia 1611-1612 la decoración de la Loggia delle Muse del Palazzo Pallavicini Rospigliosi.

Fue también el padre y primer maestro de Artemisia Gentileschi. Después de su etapa romana trabajó en Génova, París y finalmente en Londres, donde entró al servicio de Carlos I de Inglaterra y permaneció hasta su muerte. Su pintura evolucionó desde el caravaggismo inicial hacia un estilo más refinado, elegante y luminoso.

Entre sus obras aparecen varias veces laúdes, violas y otros instrumentos de cuerda, especialmente en escenas relacionadas con músicos, Apolo y figuras alegóricas. Algunas de las más conocidas son La tañedora de laúd, Apolo y una Musa y distintas versiones de temas musicales. También su hija Artemisia cultivó esa iconografía, aunque con una personalidad muy distinta.

En una de las jóvenes representadas en la logia se ha querido reconocer un retrato de Artemisia Gentileschi, que entonces tenía unos dieciocho años.

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Tañedora de laúd , 1612-1620. Orazio Gentileschi. National Gallery

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Orazio Gentileschi, Joven tocando el violín, c. 1612.

Y volviendo a nuestro concierto: en la imagen se ven  reunidos  un extraordinario conjunto de instrumentos musicales: un órgano, un arpa, instrumentos de cuerda pulsada y de arco, distribuidos entre las figuras que se asoman a las arquitecturas fingidas de la logia. La pintura ofrece así una sugestiva imagen de la práctica musical de comienzos del siglo XVII.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/28d964ad-57c2-4991-a261-37aa60b5faf4.png?w=1024 Laúd y un instrumento grave de cuerda

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Instrumentos de cuerda

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Viola da braccio

La imagen de abajo es la más difícil de analizar. La viola da braccio y el órgano se distinguen con claridad, pero detrás de la instrumentista central aparecen al menos otros dos músicos: uno sostiene un instrumento de cuerda con el mástil elevado y otro parece manejar un arco.

Y detrás del órgano parece distinguirse también otra figura, con la mano apoyada sobre lo que podrían ser las cuerdas de un instrumento. ¿Qué os parece? ¿Lo veis también?

Órgano, viola e instrumentos de cuerda

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/198e6b8c-540a-454b-9368-b5ba50499924.png?w=925 Terpsícore, Musa de la danza y del canto coral, representada con una lira. Detalle del ciclo de Apolo y las Musas, Orazio Gentileschi y Agostino Tassi, 1611-1612.

Quizá sea precisamente esa dificultad para reconocer todos los instrumentos lo que hace tan fascinante este concierto pintado hace más de cuatro siglos. Entre figuras que aparecen y desaparecen tras las arquitecturas fingidas, Gentileschi y Tassi convirtieron la Loggia delle Muse en un escenario lleno de música. Y todavía hoy seguimos intentando descubrir quién toca y qué está sonando.
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Mayte es pariente de la familia Arnáiz a través de Timoteo Arnáiz Gil y de Francisco Javier Arnáiz del Olmo. Familiares todos de San Rafael Arnáiz Barón.
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Músicos en Beverly Minster: tallas medievales, restauraciones y figuras modernas.



Músicos en Beverly Minster: tallas medievales, restauraciones y figuras modernas
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/08/18/musicos-en-beverly-minster-tallas-medievales-restauraciones-y-figuras-modernas/
Publicado  : 18 agosto, 2026. 
Autor      : Mayte Delgado Oviedo ( Familia Arnáiz). 
Etiquetas  : arpa medieval, arte gótico, órgano portativo, Beverley Minster, escultura medieval, fídula, gaita medieval, Ian Pittaway, iconografía musical, instrumentos medievales, música medieval, ministriles, misericordias, organo, reredos, restauración neogótica, tumba de Percy, Yorkshire
Categorías: Música

Beverley Minster reúne una extraordinaria colección de tallas medievales en piedra y madera, realizadas en el siglo XIV, en las que pueden apreciarse hasta veinte instrumentos musicales diferentes.

Según un estudio del intérprete e investigador de música antigua Ian Pittaway, Beverley Minster conserva 71 figuras de músicos, el mayor conjunto de representaciones de músicos medievales reunido en una iglesia, constituyendo uno de los conjuntos iconográficos más importantes de músicos seculares de la Edad Media conservados en un único edificio religioso.

Los escultores representaron  figuras de aspecto muy individualizado con  una amplia variedad de instrumentos populares de la época.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/dc77ab17-1053-408e-a14e-954eaccd4529-1.png?w=1024 Tamborilero

Las tallas se distribuyen principalmente por la nave, los pilares, el triforio y los arcos del lado norte de la iglesia.

Aunque por su tamaño y monumentalidad podría parecer una catedral, Beverley Minster, en Yorkshire del Este, es en realidad una de las mayores iglesias parroquiales de Inglaterra y una destacada obra del gótico.

La palabra Minster se conserva como un título honorífico y alude a una antigua denominación inglesa aplicada a iglesias vinculadas originalmente a una comunidad monástica o de clérigos.

Vista exterior de Beverley Minster, en Yorkshire del Este, una de las mayores iglesias parroquiales de Inglaterra y una destacada obra de la arquitectura gótica.

Los orígenes de Beverley Minster se remontan al siglo VIII y están ligados a san Juan de Beverley, obispo de York y fundador de un monasterio en Inderawuda. La tradición y la arqueología sitúan allí el origen de la actual iglesia, aunque la primitiva construcción anglosajona no se ha conservado.

La presencia de músicos en la decoración de Beverley Minster se inscribe en una larga tradición cristiana de representación de la música, aunque las célebres tallas de la iglesia reflejan también el mundo musical secular de su tiempo.

“David y los responsables del servicio designaron a los descendientes de Asaf, Hemán y Jedutún para el ministerio de la música. Su misión era profetizar acompañándose de instrumentos musicales —arpas, liras y címbalos— y desempeñaban su servicio bajo la dirección del rey David.”

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Breviario de Isabel la Católicaf. 184v, El rey David y sus músicos sobre las quince gradas del Templo

Estructura de la iglesia

La planta de Beverley Minster responde al modelo de cruz latina característico de las grandes iglesias medievales inglesas. El edificio se desarrolla de oeste a este, con una amplia nave central, doble transepto, coro, presbiterio y santuario.

En el extremo occidental se alzan las dos torres gemelas de la fachada. La nave está flanqueada por pasillos laterales y conduce al primer transepto. Más hacia el este se encuentran el coro y el presbiterio, seguidos del santuario y del retrochoir, situado detrás del altar.

Una particularidad del edificio es su doble transepto: además del gran transepto norte-sur, posee un segundo par de brazos menores hacia la cabecera, rasgo característico de algunas grandes iglesias góticas inglesas.

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Esta distribución arquitectónica permite ordenar también las tallas musicales según su ubicación dentro del templo. Comenzaremos por la nave, donde se conserva una parte importante de los músicos medievales de Beverley Minster.

Los músicos de la nave y las arcadas (columnas 1 a 18)

Desde el presbiterio se contempla la nave hacia el oeste. A ambos lados se suceden las arcadas, cuyos pilares conservan tallas de ministriles del siglo XIV.

En las arcadas de la nave se localizan dieciocho posiciones numeradas, nueve a cada lado, que utilizaremos como referencia para situar las tallas de los músicos.

Vista de la nave de Beverly Minster y sus arcadas

Músicos esculpidos en las arcadas de la nave de Beverley Minster.Gaita, cuerno y tambor

Detalle de dos músicos con instrumentos de cuerda, uno de arco y otro pulsado.

Músicos con trompa, arpa y fídula en la nave lateral norte.

Músicos tallados en las arcadas de la nave de Beverley Minster, integrados en la decoración de los arcos ojivales: gaita, trompa y tambor.

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https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/ad77eaca-55df-429d-8649-8fc7fba84f64.png?w=1024 Dos cantores o juglares. Talla medieval de Beverley Minster.

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Músico con fídula o vielle, representado cantando mientras toca. Beverley Minster, siglo XIV. Fotografía © Ian Pittaway.

Retrocoro

El retrocoro (retro-quire) de Beverley Minster es el espacio sagrado situado detrás del altar mayor. En la Edad Media albergaba la famosa tumba de San Juan de Beverley, lo que atraía a miles de peregrinos en busca de sanación y oración

Vista del retrocoro de Beverley Minster, situado detrás del altar mayor y vinculado históricamente al santuario de san Juan de Beverley.

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Detalle de la decoración escultórica de Beverley Minster, con pequeñas figuras humanas integradas en las arcadas; entre ellas, músicos y una figura femenina acompañada de un perro.

Tumba de Percy y su dosel escultórico

Dosel escultórico de la tumba de Percy, en Beverley Minster, ricamente decorado con tracerías, motivos heráldicos, figuras y ángeles músicos del siglo XIV.

Detalle de arpista en la tumba de Percy

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Ángeles músicos del lado norte de la tumba de Percy, en Beverley Minster. A la izquierda, un ángel canta acompañado por una fídula medieval de cinco cuerdas; en el centro y a la derecha aparecen dos ángeles con un pequeño instrumento de cuerda, probablemente una fídula de tres cuerdas, aunque su identificación no es segura.

Reredos (retablo)

El retablo medieval situado detrás del altar mayor de Beverley Minster fue construido hacia 1340. Presenta una rica decoración escultórica gótica en piedra, con singulares figuras de ministriles medievales, una imagen de la Virgen María y una escalera de caracol oculta que conduce hasta la parte superior.

Vista histórica del reredos de Beverley Minster, situado detrás del altar mayor. Postal antigua en la que se aprecia el gran conjunto gótico de hacia 1340.

Ángel músico con cuerno doble, situado en la parte superior del reredos de Beverley Minster. Dos vistas de la misma talla. Fotografía © Ian Pittaway.

Coro

El coro conserva 68 sitiales de principios del siglo XVI, provistos de misericordias talladas de forma única en la parte inferior. Son algunas de las mejores del país.

Órgano

El primer órgano fue construido por John Snetzler en 1767, y muchos de sus tubos originales se conservan integrados en el instrumento actual, que ha experimentado numerosas modificaciones. En su inauguración, en 1769, se interpretó música entonces moderna de Händel. Fue objeto de una importante restauración en la década de 1990 y de nuevos trabajos y ajustes de sonoridad en 2015.

El órgano cuenta con más de 4.000 tubos, cuatro teclados manuales, pedalero y 75 registros, que permiten una gran variedad de combinaciones sonoras adecuadas para repertorios de distintos estilos y procedencias.

La pantalla del órgano, diseñada por Gilbert Scott en 1885, fue realizada por el artesano local James Elwell. La caja del órgano fue diseñada por Arthur Hill e instalada en 1916.

Entre los organistas destacados de Beverley Minster figuran Matthias Hawdon, el primero en ocupar oficialmente el cargo; Arthur Henry Mann, posteriormente organista del King’s College de Cambridge; John Camidge, que desempeñó el puesto durante 57 años; y H. K. Andrews, compositor y más tarde organista del New College de Oxford.

Vista del coro de Beverley Minster, con la sillería a ambos lados y el órgano elevado sobre su pantalla.

Figuras musicales en la pantalla del órgano

Figuras musicales talladas en 1919 para la pantalla del órgano de Beverley Minster. Entre los instrumentos representados aparecen lira, pandero, arpa, órgano portativo, symphonie y cornetas. Fotografías © Ian Pittaway.

Restauraciones y tallas modernas

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Santa Cecilia con órgano portativo y el rey David con arpa, esculturas de finales del siglo XIX o comienzos del XX situadas junto a la tumba de Percy, en Beverley Minster. Fotografía © Ian Pittaway.

Las tallas musicales de Beverley Minster permiten recorrer varios siglos de historia, desde las figuras medievales del siglo XIV hasta las restauraciones y recreaciones neogóticas de los siglos XIX y XX. Arpistas, gaiteros, cantores, intérpretes de cuerda, ángeles músicos y figuras vinculadas al órgano forman un conjunto excepcional tanto por su variedad como por su conservación.

El estudio de estas esculturas muestra además cómo la música, lo religioso y lo cotidiano convivieron en la decoración del templo. Gracias a las investigaciones de Ian Pittaway es posible hoy identificar buena parte de estos instrumentos y distinguir las obras medievales de las restauraciones posteriores, devolviendo a este extraordinario conjunto su verdadero contexto histórico y musical.

Estudios de Ian Pittaway sobre Beverley Minster

Para el estudio de las tallas musicales de Beverley Minster resulta fundamental la serie de ocho artículos publicada por Ian Pittaway en Early Music Muse en 2023.

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 1/8: Foundation, destruction, and restoration

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 2/8: The minstrels of the arcades, triforium and capital

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 3/8: The minstrels of the west, north and south walls

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 4/8: The minstrels of the tombs, reredos, Saint Katherine’s chapel, and south transept

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 5/8: The “Order of the Ancient Company or Fraternity of Minstralls in Beverley”

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 6/8: Medieval beasts and allegories

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 7/8: Tudor misericords and neo-Gothic musicians

The medieval minstrels of Beverley Minster. Part 8/8: The strange and continuing history of the minstrels’ neglect
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Foto del pueblo de Caleruega. Burgos. Félix de Guzmán Señor de Caleruega.


El Venerable Félix Núñez de Guzmán Señor de Caleruega casado con Santa Juana Garcés Bermúdez de Trastámara, hija de los Condes de Haza y padres del Venerable Antonio, el Beato Manés y del Santo Domingo de Guzmán. Son mis familiares de Burgos durante el siglo XII,  por los Guzmán. Viña Arnáiz, D. O. Ribera del Duero. Viña Arnáiz. Bajo Escudo primigenio de los Arnáiz.

Saludos.

Fernando de Arnáiz Núñez

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viernes, 7 de agosto de 2026

Pantalla de los Reyes de la Catedral de York.


Capilla Hospital Infantil Niño Jesús


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Pantalla de los Reyes de la Catedral de York
URL        : https://musicaybellasartes.wordpress.com/2026/08/06/pantalla-de-los-reyes-de-la-catedral-de-york/
Publicado  : 6 agosto, 2026.
Autor      : Mayte Delgado
Etiquetas  : #chirimia, #gaita, #trompa marina, Arpa, arte medieval, ángeles músicos, órgano portativo, Catedral de York, clavicimbalum, escultura gótica, iconografía musical, instrumentos medievales, Kings Screen, laud, música medieval, organología, Pantalla de los Reyes, pulpitum, symphonie
Categorías: Música

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La Catedral de York, una de las grandes joyas del gótico europeo, conserva un extraordinario patrimonio escultórico y musical.

Entre las numerosas obras maestras que conserva la Catedral de York, pocas resultan tan sorprendentes para el historiador de la música como la Pantalla de los Reyes (Kings Screen), una de las galerías de instrumentos musicales medievales más extraordinarias conservadas en Europa.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/img_4547.jpg?w=682 Pantalla del coro o pulpitum de la Catedral de York, conocida como Pantalla de los Reyes por las estatuas de los monarcas ingleses que flanquean su gran arco central.

Se trata de la monumental pantalla del coro o pulpitum, tallada entre 1473 y 1500, que separa la nave del coro de la catedral. Recibe el nombre de Pantalla de los Reyes por las estatuas de los monarcas ingleses que alberga. Más allá de su extraordinaria belleza arquitectónica, este conjunto escultórico constituye uno de los testimonios iconográficos más importantes de la música europea de finales de la Edad Media. Sus cincuenta y seis representaciones de instrumentos musicales forman una auténtica «enciclopedia en piedra» de la organología del siglo XV y ofrecen una fuente excepcional para conocer los instrumentos, los intérpretes y la práctica musical de su tiempo.

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/img_4545.jpg?w=1024 Pantalla de los Reyes de la Catedral de York

Constituye uno de los mejores ejemplos conservados de escultura tardomedieval y reúne veinte tipos diferentes de instrumentos medievales y renacentistas, junto con las estatuas de los reyes de Inglaterra, desde Guillermo I el Conquistador hasta Enrique VI.

Instrumentos representados

La Pantalla de los Reyes ofrece una imagen excepcional de la práctica musical de finales de la Edad Media. Entre sus 56 tallas aparecen instrumentos pertenecientes a todas las grandes familias.

Detalles de músicos e instrumentos tallados en la Pantalla de los Reyes.

Instrumentos de viento: chirimías, gaitas, trompetas, flautas traveseras, flautas de pico y flautas dobles.

Instrumentos de cuerda: laúdes, arpas con bray (o arpas de clavijas vibrantes), guiternas, rotas, vihuelas de arco o fídulas, zanfonas (symphonies o hurdy-gurdies) y trompas marinas.

Instrumentos de teclado: órganos portativos, órganos positivos y clavicimbalum, antiguo instrumento de teclado y cuerda.

Percusión y canto: címbalos, instrumentos de percusión propios del bufón, triángulos, nácaras (pequeños timbales) y cantores.

Contexto histórico y artístico

La pantalla se encuentra en el interior de la Catedral de York, separando la nave del coro, y constituye uno de los elementos escultóricos más sobresalientes del templo.

Interior de la Catedral de York. La Pantalla de los Reyes se alza bajo la gran vidriera oriental, integrándose en la monumental arquitectura gótica del templo y marcando la separación entre la nave y el coro.

Sobre los músicos se alzan las estatuas de los reyes ingleses, interpretadas por los historiadores como una manifestación de propaganda política de la Casa de Lancaster, destinada a exaltar la autoridad real y la continuidad de la dinastía durante el convulso período de la Guerra de las Dos Rosas.

Detalle de la Pantalla de los Reyes. La rica decoración del gran arco combina ángeles, escudos heráldicos, figuras humanas y motivos vegetales, anticipando el extraordinario programa escultórico y musical que se desarrolla sobre el pulpitum.

Además de su extraordinario valor artístico, la Pantalla de los Reyes es una fuente de primer orden para el estudio de la iconografía musical medieval. Conserva representaciones muy detalladas de instrumentos de finales del siglo XV pertenecientes a todas las grandes familias organológicas: viento, cuerda frotada, cuerda pulsada, teclado y percusión.

Para facilitar su estudio, la iconografía musical del pulpitum puede dividirse en cuatro conjuntos, identificados según su ubicación en la pantalla.

Galería de ángeles músicos

La galería superior reúne cuarenta y dos ángeles músicos distribuidos a ambos lados de la pantalla. Sus instrumentos, catalogados de izquierda a derecha, ofrecen una extraordinaria panorámica de la práctica musical de finales del siglo XV. Algunos aparecen una sola vez, mientras que otros, como las chirimías, se repiten en varias figuras.

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Lado izquierdo de la galería: figuras 1–20

https://musicaybellasartes.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/08/b294e712-74ff-46db-bc52-9289aac04bc6.png?w=682
Lado derecho de la galería: figuras 21–42

Músicos  de la torre central

Banda de cuerda de la torre central de la Catedral de York, situada sobre la cornisa del gran arco.

Músicos de la banda de cuerda de la torre central de la Catedral de York. El conjunto reúne instrumentos de cuerda frotada y pulsada, acompañados por pequeños timbales o nakers. Fotografías © Ian Pittaway.

Restauraciones y añadidos posteriores

La Pantalla de los Reyes también conserva figuras incorporadas durante restauraciones posteriores. Entre ellas se encuentran siete músicos tallados por Francis Bernasconi entre 1803 y 1805. Aunque imitan el aspecto general de la decoración antigua, los instrumentos de cuerda que sostienen son creaciones imaginarias y no se corresponden con modelos medievales ni renacentistas.

Siete músicos con instrumentos de cuerda imaginarios, añadidos al pulpitum por Francis Bernasconi entre 1803 y 1805. Estas figuras no representan instrumentos históricos medievales o renacentistas. Fotografías © Ian Pittaway.

Las restauraciones también introdujeron otras figuras de carácter más expresivo y fantasioso, alejadas de la precisión organológica de las tallas medievales.

Ángel músico y figura grotesca con instrumentos de cuerda, incorporados durante las restauraciones del pulpitum. Fotografías © Ian Pittaway.

Placa conmemorativa y violinista tallado hacia 1820 en el pasillo meridional del coro de la Catedral de York. Testimonio de las incorporaciones posteriores que enriquecieron la decoración musical del templo. Fotografías © Ian Pittaway.

El rey David con el arpa y Miriam con el pandero, esculturas neogóticas instaladas en la Catedral de York a comienzos del siglo XX. Ambas figuras prolongan, varios siglos después, la tradición iconográfica de los músicos bíblicos. Fotografía © Ian Pittaway.

San Juan Evangelista y santa Cecilia, representada con un órgano portativo, en la Catedral de York. Esculturas neogóticas realizadas a comienzos del siglo XX. Fotografía © Ian Pittaway.

La extraordinaria riqueza musical de la Catedral de York no puede abarcarse en una sola mirada. Desde los ángeles músicos medievales de la Pantalla de los Reyes hasta las esculturas incorporadas siglos después, sus muros conservan un excepcional recorrido por la historia de los instrumentos y de su representación artística.

Este artículo constituye únicamente una primera aproximación a la Pantalla de los Reyes. En futuras publicaciones iremos deteniéndonos en algunos de sus músicos e instrumentos más singulares, para descubrir qué aspecto tenían, cómo se tocaban y qué nos revelan sobre la música de finales del siglo XV.

Para consultar

https://youtu.be/vt8x8v-EUMw?is=0V-skfWIsHHrjh5q

https://earlymusicmuse.com/yorkminster2/

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NOTA personal: Mayte Delgado Oviedo (Familia Arnáiz, vía materna ) me dijo:

La realidad es que yo empecé buscando a un antiguo propietario de la finca La Berlandina, en Burgos, que yo conocí en mi infancia como Finca Puertas Verdes, en el camino de la Cartuja. En esa búsqueda apareció como propietario Francisco Javier Arnáiz.

El interés venía de que Rosario Arnáiz Bohigas, tía de mi abuela Sofía de Quevedo Arnáiz, estuvo casada con César Gallardo Oviedo, director del Hotel París de Burgos. A principios del siglo pasado, la finca La Berlandina era de su propiedad, y yo intentaba entender cuál había sido la conexión familiar o cómo había pasado después a la familia Oviedo.

Además, al hablarme de Álvaro Fontanals, recordé a Rafael Fontanals, a su mujer Carmen, y a sus hijas Carmen, M.ª Fernanda y Mari Paz, con quienes jugué mucho precisamente en la Finca Puertas Verdes. Incluso creo recordar que dormí una vez en su casa de Valladolid, cuando fui allí a examinarme de piano en el Conservatorio, porque en Burgos todavía no había.

Todo esto me ha hecho recuperar muchos recuerdos familiares que tenía bastante dispersos. Por eso te agradezco mucho cualquier pista que pueda ayudar a ordenar esta historia.

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miércoles, 5 de agosto de 2026

La Feria de Sevilla nació gracias a un vasco y un catalán: así surgió la gran fiesta de abril.

 

  La Feria de Sevilla nació gracias a un vasco y un catalán: así surgió la gran fiesta de abril


De mercado de ganado a icono mundial: la historia (y las anécdotas) de cómo Ybarra y Bonaplata encendieron la mecha de la Feria de Abril.


Sarah Romero.

Enlace:


feria ganado

La feria nació originalmente como un evento mercantil de ganado.


Actualmente, la Feria de Abril de Sevilla, parece una ciudad dentro de la misma ciudad; pero su origen no es, ni mucho menos, el de un evento concebido como fiesta. La feria nació con un objetivo práctico y muy del siglo XIX: la compraventa de ganado. Y, paradójicamente, su chispa inicial la encendieron dos 'sevillanos de adopción'. Por un lado, un vasco, José María de Ybarra, y por otro, un catalán, Narciso Bonaplata.

La feria surge cuando Ybarra y Bonaplata solicitan al ayuntamiento de Sevilla la recuperación de las ferias de Sevilla, una en abril y otra en septiembre. Lo de 'recuperar' no era una palabra al azar, ya que en 1254, Alfonso X el Sabio había otorgado el permiso para celebrar esas ferias, apenas seis años después de que su padre conquistara Sevilla. 


La Sevilla del XIX, sin embargo, necesitaba activar su economía y su vida comercial con una cita anual consistente. Y ahí entra la propuesta de una feria de tres días en el mes de abril, pensada para ser un gran punto de encuentro de ganaderos, agricultores y tratantes de ganado en general. La iniciativa cuajó rápido. El Ayuntamiento aprobó la petición en septiembre de 1846 y la feria se autorizó por decreto de Isabel II en 1847.

INAUGURACIÓN DE LA FERIA DE SEVILLA EN 1847: 19 CASETAS Y ÉXITO INMEDIATO

La primera feria se inauguró el 18 de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián, con 19 casetas, y fue un éxito tan rotundo que, al año siguiente, los organizadores pedían más presencia de autoridad porque 'los sevillanos y sevillanas, con sus cantes y sus bailes, dificultaban la realización de los tratos'. La frase, recogida por el Ayuntamiento de Sevilla es tremendamente reveladora porque desde el principio, la feria mercantil llevaba dentro un alma festiva que terminaría imponiéndose sobre todas las cosas.


Como curiosidad, a aquella primera e histórica feria acudieron alrededor de 25.000 visitantes, una cifra enorme para un evento que acababa de nacer. En ella tuvieron lugar exposición de ganados, premios, pastos gratuitos en Tablada y el Prado, abrevaderos, juzgado especial, puestos de juguetes, frutas y dulces, buñolerías y tabernas…


feria sevilla

La feria ha ido ganando popularidad con el paso de los años hasta convertirse en un reclamo internacional.


UNA FERIA QUE EMPEZÓ SIENDO DE GANADO

Durante sus primeros años, la Feria tuvo un carácter campestre marcado por la venta de ganado, pero a medida que Sevilla crecía, la cita fue ganando un aire más urbano y menos rural. En la edición de 1849, apenas un par de años después, se pusieron caminos en el recinto y se empezaron a expedir licencias para tabernas y quioscos.

La transformación de mercado a fiesta se acelera con el tiempo: durante la segunda mitad del siglo XIX, otras exposiciones y ferias comerciales le restan exclusividad mercantil; y ya en el siglo XX, la Feria se centra cada vez más en el festejo, dejando por completo de lado su componente mercantil a mediados del siglo XX. Dicho de otra forma: lo que empezó para vender ganado terminó como un gran mecanismo de identidad colectiva, transformándose en una expresión singular de color y alegría (y ganando días con ello). Hoy se celebra durante seis días cada año.


LA ESTÉTICA DE LA FERIA TAMBIÉN CAMBIÓ

Hay un momento clave en la construcción visual de la Feria moderna: la portada. Si bien en 1896 se instaló la Pasarela, por ejemplo, una estructura de hierro al final de la calle San Fernando, con iluminación (y focos eléctricos desde 1906), acabó desmontándose en 1921, pero dejó la idea de que la Feria necesitaba un 'umbral', un símbolo importante de entrada. Desde entonces, comenzó a levantarse anualmente una portada, y en 1949 se colocó la primera de gran envergadura.

Otro hito esencial llega en 1973, cuando el recinto se traslada desde el Prado de San Sebastián al barrio de Los Remedios. La mudanza permitió ampliar el número de casetas a más de seiscientas y, con el tiempo, el Real crecería hasta albergar más de mil casetas. Y es que si hay un elemento que define la Feria -más que el albero o los farolillos-, son las casetas.

En los primeros tiempos, las casetas eran más bien establos pero con los años se convirtió en un espacio social, gastronómico y musical y con su propia sociología con la aparición de casetas de familias, de hermandades, de partidos, de distritos… y casetas públicas o de entidades con entrada libre.


La Feria de Abril nació de una necesidad económica que acabó creando un espacio común donde la ciudad se encuentra consigo misma y, casi dos siglos después, el Real sigue funcionando como una promesa anual donde durante una semana, la vida se muda a un lugar efímero donde solo reina la alegría y la música.




Escuelas de Marina San Carlos III y Casa Micolta. San Fernando. Isla de León.


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SAN FERNANDO. Ayer y hoy...y otras historias.: ESCUELA DE SUBOFICIALES https://share.google/zF1ZTgFXeGbwXR4E9

Una gran historia para San Fernando https://share.google/ZQ73DauBSreHX6RkJ

Casa Micolta

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FOTOS: CASA MICOLTA ( Isla de León ). C/ Real de San Fernando.

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TRASMIERA :



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Nota personal:
En la familia hay una rama con apellido De la Hoz.
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Blog Historia Urbana de Madrid: Galdós, el joven periodista desde la veleta de Santa Cruz. Madrid, 1865. Casa Arnáiz. Barbarita Arnaiz.

 


Enlace:

Historia Urbana de Madrid: Galdós, el joven periodista desde la veleta de Santa Cruz. Madrid, 1865. Casa Arnáiz. Barbarita Arnaiz. 

lunes, 17 de febrero de 2020

Galdós, el joven periodista desde la veleta de Santa Cruz. Madrid, 1865

El 3 de febrero de 1865 Benito Pérez Galdós publicará su primer artículo en el diario progresista La Nación. Ya conocía Madrid al detalle; mentidero seccionado en barrios, fuente inagotable de información y de recursos literarios que, para el gran observador y ahora periodista, habían representado su mayor aprendizaje.

Meses más tarde, el domingo 29 de octubre, en el habitual espacio que ocupaba su Revista de la Semana, Galdós recomendará a los novelistas modernos elevarse a las torres más altas. Él lo hará, con el sugerente título de «Desde la veleta» como introducción a los temas de la semana. Tan conocedor del paisaje madrileño, se le antojará imaginarse veleta en el campanario de la iglesia de Santa Cruz.


La Plaza Mayor desde la Torre de Santa Cruz.
Parcerisa Boada, Francisco Javier.
Biblioteca digital memoriademadrid. Núm Inventario: Inv. 2491.
Descripción: "CASTILLA LA NUEVA. / Dibº. del nat. y litª por F. J. Parcerisa -- Lit. de J. Donon.
MADRID: PLAZA MAYOR. / desde la torre de Sta. Cruz". Litografía. 21 x 29,2 cm


La iglesia de Santa Cruz
Don Ramón de Mesonero Romanos, aquel curioso parlante que fue su amigo, contará en 1861 la historia de la iglesia parroquial que daba nombre al arrabal de Santa Cruz. La primitiva ya no existía. Su torre, aunque muy antigua, tampoco era la original. Había sido derribada en 1632 por su estado ruinoso y reconstruida a costa del Ayuntamiento y los vecinos de la parroquia. De planta cuadrada y sin ornato, por sus 144 pies de altura (43,89 metros) predominaba en una de las zonas más elevadas del antiguo Madrid, lo que la hacía digna de ser llamada «la atalaya de la corte».

Se dice que la veleta de Santa Cruz estaba en línea recta con el cerrojo de la puerta de Santa Bárbara.

La iglesia, después de varios incendios tuvo que ser reedificada en 1767 y en ocasiones restaurada durante el siglo XIX hasta su completa desaparición.

La Correspondencia de España del día 11 de junio de 1860 publicaba un premonitorio artículo en la columna Diario de las familias. Emulando el diálogo con un parroquiano, decía que se había cerrado la iglesia «para derribar su media naranja porque está desplomada. Esto quiere decir que se van a gastar 25,000 duros en renovarla para que dentro de dos o tres años la piqueta deshaga esta obra como todo el templo». Además, se insinuaba que Santa Cruz debía ubicarse en el templo de Santo Tomás, que estaba en frente, sobre la calle de Atocha…, y así ocurriría años más tarde.

El 22 de marzo de 1861 el mismo periódico anunciaba que ya había finalizado la construcción de la cúpula y que probablemente en unos meses terminarían «las obras de reparación, ornato y restauración de este templo».

Tal como había anunciado La Correspondencia de España en 1860, la iglesia será trasladada a Santo Tomás y derribada en 1869. Sólo se conserva el muro lateral, sobre la calle de la Bolsa (antigua plazuela de la Leña), donde estuvo la capilla de los Ajusticiados.

El joven Benito conocerá este templo y verá el trasiego de gente que acudía a sus oficios; oirá sus campanas, y quizá presencie la salida de los cortejos fúnebres, especialmente los más suntuosos, como el de Antonio María del Valle, exministro de Hacienda y primer subgobernador del Banco de España.


La Correspondencia de España. 16 de mayo de 1863

A la plaza homónima, vecina de la de Provincia, concurría la sociedad madrileña en Navidad por su mercado y el Domingo de Ramos por la presencia de la comitiva del Ayuntamiento. Lejos había quedado la costumbre de poner en la esquina de la plaza un altar con el crucifijo que acompañaría al suplicio a los reos sentenciados.

Y en aquel escenario de arrabal medieval y de los Austrias, el joven Galdós trazará años más tarde un mapa detallado del Madrid que identificamos como galdosiano.


Parroquia de Santa Cruz
Carlos MÚGICA y PÉREZ
Biblioteca digital memoriademadrid. Núm Inventario: Inv. 1965.
Descripcion: "MADRID ARTISTICO. / Mujica litº. PARROQUIA DE STA. CRUZ Litogª de Perez Bº "
Litografía. 17,2 X 22,6 cm


Pero hasta aquí llegamos con esta historia, porque nos ocuparemos ahora de la de dos casadas, con nuestro interés puesto en la iglesia que hasta el año 1869 estuvo en la plaza homónima.

Muchos años pasarán, además de unas cuantas exitosas novelas y dos series de los Episodios Nacionales, hasta que Galdós vuelva a ser veleta sobre la torre de la iglesia para introducirnos en Fortunata y Jacinta.

Barbarita y Baldomero
Barbarita Arnaiz había nacido en la calle de Postas, esquina con el callejón de San Cristóbal. Por su parte, Baldomero I Santa Cruz tenía una tienda de paños del Reino en la calle de la sal.

Fue en tiempos de la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, el 3 de mayo de 1835, cuando Barbarita Arnaiz y Baldomero II Santa Cruz contrajeron matrimonio en la iglesia de Santa Cruz. Vivirán primero en la casa de Baldomero, que estaba en la plazuela de la Leña y más tarde en la plaza de Pontejos. De la unión nacerá diez años más tarde su único hijo, Juanito, el Delfín. Será en septiembre de 1845, reinando Isabel II.

Plácido Estupiñá
Citado Mesonero Romanos, es propio mencionar, porque así lo refiere Galdós, que Plácido Estupiñá había nacido en 1803 y «se llamaba hermano de fecha de Mesonero Romanos, por haber nacido como éste, el 19 de julio del citado año».

Personaje peculiar, Estupiñá era fiel servidor de los Arnaiz desde su juventud, y más tarde de Barbarita. No era hombre de misa diaria, sino de varias misas al día; además de hermano de la Paz y la Caridad, cofradías que junto con la de las Ánimas y la de Confiteros, formaban las de la parroquia de Santa Cruz. Vivía, como todos sabemos, en los altos de la Plaza Mayor, a tiro de piedra de varios templos.

Era gran madrugador, y por la mañanita con la fresca se iba a Santa Cruz, luego a Santo Tomás y por fin a San Ginés. Después de oír varias misas en cada una de estas iglesias, calado el gorro hasta las orejas, y de echar un parrafito con beatos o sacristanes, iba de capilla en capilla rezando diferentes oraciones. Al despedirse, saludaba con la mano a las imágenes, como se saluda a un amigo que está en el balcón, y luego tomaba su agua bendita, fuera gorro, y a la calle.

Cuando Santa Cruz y su torre desaparecieron bajo los escombros, Plácido y Barbarita lo pasaron muy mal. Y no mejor cuando se levantó una casa sobre el santo solar.

Por aquello de ser hombre no lloraba. Barbarita, que se había criado a la sombra de la venerable torre, si no lloraba al ver tan sacrílego espectáculo era porque estaba volada, y la ira no le permitía derramar lágrimas (…) Cuando el templo desapareció; cuando fue arrasado el suelo, y andando los años se edificó una casa en el sagrado solar, Estupiñá no se dio a partido. No era de estos caracteres acomodaticios que reconocen los hechos consumados. Para él la iglesia estaba siempre allí, y toda vez que mi hombre pasaba por el punto exacto que correspondía al lugar de la puerta, se persignaba y se quitaba el sombrero.

PLANO DE SITUACIÓN
Historia urbana de Madrid - ISSN 2444-1325



Galdós, desde la veleta
Transcribimos a continuación parte del texto publicado en el faldón de La Nación aquel día de octubre de 1865. Omitimos el contenido de los títulos Carta a la Academia de la Lengua - Teatros - Il Saltimbanco - La señora States y el tenor Fancelli - El barítono señor Merly; muy interesantes todos ellos.



Veintidós años tenía Benito Pérez Galdós cuando su mente creadora le llevó a encaramarse en lo más alto de la villa y corte, desde atalaya donde poder contemplar vidas anónimas, las mismas que más tarde plagarían de realidad sus novelas, sus cuentos y la historia de una España empequeñecida desde la veleta.




En tanto que las miradas no se apartan de las veletas que giran en los campanarios, las interrupciones que había sufrido la vida orgánica y política de la corte de España van desapareciendo, y pronto las funciones que caracterizan su existencia volverán a aparecer con los mismos determinados síntomas. Si las veletas, que son ahora el objeto que más atraen nuestra vista pudieran contemplar desde su altura el aspecto de la población y medir en su imperturbable círculo el movimiento de la multitud, ¡con cuánto placer olvidarían su tarea de señalar el caprichoso correteo de Eolo para fijar en la tierra su aguja inflexible como un dedo acusador; para escudriñar con veleidosa atención las posiciones que el viento de tierra hace tomar a los individuos que andan por esas calles sometidos a su versátil influencia!

Es preciso confesar que el nido de la cigüeña es una magnífica tribuna donde más de un orador pudiera anatematizar la corrupción de la villa, y sería el más feliz de los mortales aquel que pudiera asirse a la campana como el buen Quasimodo, y contemplar dando volteletas en el aire el inmenso panorama que se extiende bajo el horizonte que describe la veleta en su incesante movimiento. Imaginemos una escursion a vista de pájaro; y ya que no podemos como el diablo Cojuelo levantar los tejados para registrar con nuestra mirada las interioridades de las habitaciones, ya encontraríamos asunto para divertirnos en la simple contemplación de las calles y de los dramas, sainetes y comedias que desenvuelven su complicada acción en más de una esquina.

Qué magnífico sería abarcar en un solo momento toda la perspectiva de las calles de Madrid; ver el que entra, en que sale, el que ronda, el que aguarda, el que acecha; ver el camino de este, el encuentro, la sorpresa del otro; seguir al simón que es bruscamente alquilado para dar cabida a una amable pareja; verle divagar como quien no va a ninguna parte; verle parar depositando sus tórtolos allí donde un ojo celoso no se oculte entre el gentío; ver el carruaje del ministro, pedestal ambulante de dos escarapelas rojas, dirigirse a la oficina o a Palacio, procurando llegar antes que el coche del nuncio; mirar hacía la Castellana y ver la vanidad arrastrada por elegantes cuadrúpedos, midiendo el reducido paseo, como si el premio de una regata se prometiera al que da más vueltas; sorprender las maquinaciones amorosas que en aquel laberinto de ruedas se fraguan durante el momentáneo encuentro de dos vehículos; ver al marido y a la mujer arrastrados en dirección contraria, rodando el uno hacia el naciente y la otra hacia el poniente, permitiéndose, si se encuentran, el cambio de un frío saludo; ver la gente pedestre en el paseo de la izquierda contemplando con envidia la suntuosidad del centro; seguir el paso incierto del tahur que encamina al garito; ver descender la noche sobre la villa y proteger en su casta oscuridad la pesca nocturna que hacen en las calles más céntricas las estucadas ninfas de la Calle de Gitanos; oír la serenata que suena junto al balcón y contemplar la rendija de luz que indica la afición musical de la beldad que vela en aquella alcoba; esperar el día y ver la escuálida figura del jugador que tiritando y soñoliento entra en el café a confortarse con un trasnochado chocolate; ver los mercados abriendo al público sus pestíferos armarios; ver al sacristán moviendo el pesado cerrojo de la puerta santa y contar las primeras mogigatas que suben las sucias escaleras del templo; ver de quién es el primer cuarto que recoge el ciego en su mano petrificada; ver salir de una puerta un ataúd gallegamente conducido, y saber dónde ha muerto un hombre; ver salir al comadrón y saber dónde ha nacido un hombre; ver… pero a dónde vamos a parar.

¡Cuántas cosas veríamos de una vez si el natural aplomo y la gravedad de nuestra humanidad nos permitieran ensartarnos a manera de veleta en el campanario de Santa Cruz que tiene fama de ser el más elevado de esta campanuda villa del oso! ¡Cuántas cómicas o lamentables escenas se desarrollarían bajo nosotros! ¡Qué magnífico punto de vista es una veleta para el que tome la perspectiva de la capital de España!

Recomendamos a los novelistas que tan a saber explotan la literatura moderna el uso de este elevadísimo asiento, donde sus ojos podían ver de un sólo golpe lo que jamás pudieron ver ojos madrileños; donde sus plumas podrán tomar, oportunamente remojadas, toda la hiel que parece necesaria a sazonar el amargo condimento de la novela moderna. Suban a las torres, y allí colocados a horcajadas en el cuadrante, con un pie en el Ocaso y otro en el Oriente, podrán crear un género literario remontadísimo, que desde hoy nos atrevemos a bautizar con el nombre de literatura de veleta.
B. PÉREZ GALDÓS


Así describió Galdós la vida madrileña desde una supuesta altura. Suave crítica, delicado humor e ironía en este texto más semejante a una obrita o cuento que a un artículo de prensa.

Aquella «literatura de veleta» será para el escritor y dramaturgo la auténtica renovación de la novela española; la fotografía de una sociedad; el mapa exacto del Madrid decimonónico; la crónica e historias de la urbe y sus gentes; la historia de una España no tan diferente, de la que todo cuanto Galdós dijo continúa vigente.


El presente artículo, donde se muestra a Galdós como un joven periodista, es el fruto de la conversación mantenida con D. Germán Gullón hace unos días. A él se lo dedico.

Eduardo Valero García