PUNTO DE ENCUENTRO DE AMIGOS, FAMILIARES, DE LOS ARNÁIZ QUE NAVEGAN EN SINGLADURAS PROPICIAS MUNDO ADELANTE, Y DE TODA LA GENTE DE BONHOMÍA, QUE LO DESEE, DISPONGA DE TIEMPO, GANAS DE EVADIRSE Y BUENA VOLUNTAD. LEMBRANZAS DE FAMILIA.
Corría el año 1536. Un destartalado barco, con una tripulación de tan solo 24 hombres, llegaba al puerto de Lisboa. Se llamaba Santa María de la Victoria y formaba parte de una flota de siete naves y 450 hombres que habían partido de A Coruña el 24 de julio de 1525, la Expedición de García Jofre de Loaísa. Carlos I la había enviado a las Islas Molucas para reclamar su anexión al Imperio Español y conseguir el monopolio de la especia.
Entre sus marinos más insignes se encontraban Juan Sebastián Elcano, que había formado parte de la primera vuelta al mundo junto con Magallanes, Andrés de Urdaneta, que se convertiría en el más grande cosmógrafo de su tiempo o Rodrigo de Triana, primer español en avistar América en el primer viaje de Colón. Esta Expedición realizó numerosísimos descubrimientos geográficos y marítimos y a punto estuvo de fracasar estrepitosamente si no hubiera sido por un náufrago, un Robinson Crusoe gallego que permitió la comunicación con los indígenas de las islas del Pacífico. Esta es la historia de la Expedición que partió de A Coruña y que un náufrago de Vigo, un héroe, salvó del desastre.
Gonzalo Álvarez Martínez nacía en Vigo en fecha desconocida, aunque todo apunta a que lo hizo a finales del Siglo XV e inicios del XVI. Se hacía llamar “Gonzalo de Vigo”.
El 10 de Agosto de 1519, Gonzalo se enrolaba en la Expedición Magallanes-Elcano, que se convertiría en la primera en circunnavegar (dar la vuelta) al mundo. Esta Expedición cambiaría el curso de la historia y moldearía el futuro de la Humanidad. En un solo viaje se perfilaron los límites de África, Asia, Europa, América y Oceanía, siendo pioneros en la colonización del Pacífico. Pero, sobre todo, lograron lo impensable hasta entonces, alcanzar Oriente navegando siempre de Este a Oeste.
Ruta de la Expedición de Magallanes-Elcano. https://es.wikipedia.org
En las Islas Filipinas, el Capitán Magallanes fallecería, lo que empujaría a Juan Sebastián Elcano a completar la misión. El 6 de septiembre de 1522 la nao Victoria llegaba al puerto de Sanlúcar con tan solo 18 famélicos tripulantes de los 250 y los cinco navíos que habían partido, completando la primera circunnavegación al globo de la historia.
Fernando de Magallanes. http://www.rtve.es
Nuestro protagonista, Gonzalo de Vigo, formaba parte de la tripulación de la nao Trinidad. Solo ésta y la Victoria alcanzarían las Molucas. Gonzalo y dos tripulantes más, hartos de enfermedades y penurias, desertaban en Guam. Sus dos acompañantes fallecían en una trifulca con los indígenas, pero Gonzalo aprende la lengua, sus costumbres y se integra en la vida de los nativos de la isla.
Islas Molucas en la actualidad. https://es.wikipedia.org
Era marzo de 1521 y allí permanecería nuestro Robinson hasta que el 5 de septiembre de 1526, las velas de un barco se recortaban en el horizonte: La nao Victoria, la misma que años antes había dado la vuelta al mundo con Elcano y Magallanes. Era lo que quedaba de la Expedición de García Jofre de Loaísa que había partido en 1525 de A Coruña. Elcano había muerto días antes y la nao Victoria era tripulada por moribundos enfermos de escorbuto.
Juan Sebastián Elcano. https://cadenaser.com
A su llegada a una bahía de la Isla de Guam, la Victoria era abordada por decenas de indígenas. Andrés de Urdaneta escribiría sobre ese momento: “Los hombres prefieren morir a manos de los salvajes que prolongar su agonía en la nao Victoria”.
Andrés de Urdaneta. https://www.biografias.info
Pero, súbitamente, un milagro apareció en una de las canoas de los aborígenes. Un melenudo casi desnudo les espetó en perfecto castellano con acento gallego: “En buena hora os veo, capitán, maestro y toda su buena compañía. Señores, yo soy uno de los de la Armada del Capitán Magallanes, soy gallego y mi nombre es Gonzalo de Vigo”.
Situación de la Isla de Guam. https://www.ditchey.com
Gonzalo, tras concedérsele el Seguro Real, que suponía el perdón automático para todo crimen (la deserción en su caso), fue acogido por la expedición como lo que era, un salvador y un héroe. Actuaría como intérprete y mediador ante los indígenas y, sobre todo, ante el Rey de las Molucas, propiciando un encuentro amistoso que favorecería el intercambio comercial de especias entre las Islas y el Imperio Español. Su papel en la conquista del Pacífico es incalculable.
Tras su paso por las Molucas, a Gonzalo se le pierde la pista. Tan solo se sabe que llegó a obtener el perdón Real y que la Corona Española le pagó todos los salarios que le correspondían por sus servicios en la Expedición de Magallanes-Elcano y la de García Jofre de Loaísa.
Última página del diario de la Expedición redactado por Urdaneta. https://es.wikipedia.org
Cuando finalmente lo que quedaba de la Expedición de García Jofre de Loaísa llegó a Lisboa, a bordo de la nao Victoria, Juan III, Rey de Portugal, incautaba la valiosísima información recabada durante la circunnavegación, que había durado nada más y nada menos que 11 interminables años. Además, la Corona Española había vendido los derechos sobre las Molucas a Portugal con el Tratado de Zaragoza en 1529, en donde, además, se repartían el mundo.
Líneas del Tratado de Tordesillas y del Tratado de Zaragoza. https://es.wikipedia.org
Así fue como un náufrago de Vigo, que vivió una de las más increíbles aventuras de la historia de la Humanidad, salvó del desastre a una Expedición que había partido de A Coruña para hacer historia. Otro desconocido héroe gallego, Gonzalo de Vigo.
Estatua a Gonzalo, Puerto de Vigo. https://descubrecadadia.blogspot.com
«Es evidente que la capacidad para seducir de Mata Hari fue innegable y tras su muerte la provinciana Margaretha se convirtió en un mito»
Margaretha Geertruida Van Zelle (1876-1917) fue el auténtico nombre de una mujer que dejó atrás su destino provinciano y una vida difícil para convertirse en una mujer famosa, bailarina, amante de personajes influyentes y espía. Una vida novelesca cuyo final no esperaba. Ella fue Mata Hari.
Nacida en el seno de una familia de comerciantes, hasta que cumplió los quince años su vida era la misma que la de cualquier chica de su edad en una ciudad de provincias en Países Bajos, Leeuwarden, sin embargo el fallecimiento de su madre en 1891, a la que estaba profundamente unida, la marcaría para siempre y será a partir de entonces cuando su vida daría un cambio radical.
Margaretha Von Zelle
Su padre pronto volvió a rehacer su vida y Margaretha ingresó como interna en La Escuela de Maestras de Leyden muy a su pesar ya que no quería separarse de su padre y sus hermanos, la joven estaba necesitada de amor y cariño pero de nada sirvieron las súplicas a su padre para que éste cambiara de idea, su vida comenzaba un nuevo rumbo y un camino desafortunado con los hombres que le causaría infelicidad.
En la Escuela sufrió un acoso constante por parte del director del Centro lo que hizo que la joven se trasladara a vivir con su tío que era su padrino, aunque no podía evitar sentirse sola, triste y abandonada. En 1985, leyendo la sección de contactos de un periódico vio un anuncio que le llamó la atención : “Hombre bueno y honrado de 39 años, capitán del ejército, busca esposa joven y atractiva”.
La joven e inocente Margaretha, que sentía gran admiración por los militares, pensó que sería una oportunidad maravillosa para iniciar una nueva vida feliz y contestó al reclamo, lo que ella ignoraba era que la publicación del anuncio por parte del mencionado capitán surgió tras una apuesta con varios compañeros oficiales en una noche de borrachera.
Margaretha Geertruida Van Zelle y su marido el capitán Rudolph McLeod
Tras algunos meses en contacto Margaretha y el capitán Rudolph MacLeod (1856-1928), que formaba parte del ejército colonial holandés, se casaron cuando ella aún no había cumplido los diecinueve años. Sin embargo ese sueño de vida principesca no fue tal como ella lo imaginó. El capitán resultó ser un hombre violento y mujeriego que no la hacía feliz. El matrimonio tuvo dos hijos en los que ella volcó todo su amor, pero la vida de nuevo le traería un duro golpe. Su hijo Norman, a la edad de tres años, se sintió indispuesto una noche tras la cena muriendo algunas horas después. La criada confesó su crimen afirmando que había envenenado al pequeño para vengarse del capitán MacLead que había maltratado a su marido, un soldado bajo su mando.
Tras la muerte de su querido hijo, la familia se traslada definitivamente a la isla de Java. Su marido, se volvió cada vez más violento y autoritario hasta tal punto que una noche la maltrató públicamente en una fiesta llegando a amenazarla con una pistola. La situación se volvió insostenible en el matrimonio y se divorciaron obteniendo ella la custodia de su hija, sin embargo, acusando a Marghereta de una vida disoluta y desenfrenada, finalmente MacLeod logró raptarla y amenazar con matarlas a las dos si ella hacía algo para recuperar a su hija. De esta manera, la desdichada madre fue despojada de nuevo del amor y del cariño.
En Java, Margaretha queda fascinada por las danzas de las bailarinas y la forma de contonear sus cuerpos. Antes de divorciarse decide aprender la técnica de esa danza que la había cautivado y las técnicas amatorias orientales, pues ya intuía que su vida daría de nuevo un vuelco y así ocurrió.
Mata Hari
En 1903, la joven neerlandesa llega a París con una nueva identidad, su nuevo nombre Mata Hari y su origen indostánico. Inventó una historia en la que afirmaba ser una princesa de Java que se dedicaba a la danza y ella misma se autodenominaba “bailarina exótica”, aunque en realidad eran danzas llenas de erotismo.
En la gran capital europea comienza a trabajar como modelo para artistas y pronto prepara su espectáculo de danza que llevara a los principales teatros y cabarets de la ciudad cautivando a todos y estableciendo contacto con personajes poderosos e influyentes del momento como el emperador Francisco José de Austria, que quedaría deslumbrado por la originalidad de su danza seductora.
Mata Hari
Mata Hari se convierte así en una bailarina admirada y la mujer más famosa de su tiempo. El sufrimiento en su vida personal, experimentando el abandono, la soledad, la tristeza y el maltrato le hacen saber cómo tratar a los hombres. Vive ahora su nueva vida, con personajes ilustres del mundo de la política y la cultura a los que deslumbra con glamour. Sus contactos serán decisivos para la nueva faceta que experimentará en los años siguientes.
Esta nueva vida le da la oportunidad de viajar por toda Europa y es en Alemania cuando toma contacto con altos mandos del ejército. Son los años en los que trascurre la Primera Guerra Mundial (1914-1918). En un principio la bailarina sentía simple curiosidad por los secretos que le contaban sus amantes en la alcoba, pero Mata Hari se daría cuenta de la importancia de la información a la que tenía acceso, el poder que eso significaba y que podría utilizarlo a su favor, en un momento en el que ya no disponía tanto de la ayuda económica de sus amantes, fundamentalmente militares, que como consecuencia de la Guerra fueron desplazados, por tanto quiso utilizar ese poder y así se convierte en espía, trabajo que en realidad no pasó de la mediocridad.
Los dos bandos le hacen la propuesta de ser espía, siendo los germanos los primeros en hacerlo, algo que no comunicó a los franceses, aceptando también trabajar para ellos, esto será una decisión errónea y decisiva para su futuro.
Con la escusa de la danza, los servicios secretos alemanes la enviaron a cumplir una misión en España. Se instaló en el lujoso Hotel Ritz de Madrid por donde pasaron numerosos personajes ilustres del momento sucumbiendo a sus encantos.
Mata Hari
Sin embargo los ingleses la vigilan constantemente e informan a los servicios franceses de los contactos que mantiene con los alemanes por lo que Mata Hari decide acudir a París y entrevistarse con Georges Ladoux (1875-1933) jefe del servicio de Inteligencia Francesa, en dicha conversación la danzarina se delató ella misma ante algunas preguntas de Ladoux y éste a su vez le tendería una trampa al señalarle objetivos falsos, Mata Hari vuelve a Madrid y se empieza a maquinar la intriga en torno a ella. Se interceptan los informes enviados a Alemania y se le pide que regrese a Francia donde el 13 de febrero de 1917, nada más llegar a la frontera de Hendaya, fue detenida y acusada de espionaje.
El proceso de su causa fue irregular con pruebas poco fiables y en cierto modo fue una vía para culparla de errores cometidos por Francia. Su inventada vida se descubrió y fue utilizada como prueba contra ella, finalmente es declarada culpable de espionaje y condenada a muerte. El 15 de octubre de 1917 fue fusilada en el bosque de Vincennes, a las afueras de París.
Mata Hari
Existieron especulaciones sobre el proceso que llevó a Mata Hari a la muerte y comenzó a contemplarse la posibilidad de estar involucrados el escritor Enrique Gómez Carrrillo y su esposa la actriz Raquel Meller, quien cegada por los celos a causa de los contactos que su marido mantenía con la bailarina, pudo haberla delatado. El matrimonio fue duramente acusado e incluso el propio autor se vio obligado a escribir un libro que se publicará en París en 1925 titulado Le mystère de la vie et de la mort de Mata Hari (El misterio de la vida y la muerte de Mata Hari).
Siendo cierto o no, a partir de su muerte, la sociedad española siguió muy de cerca toda la polémica que suscitó su historia. Su personaje, en sí mismo ya despertaba curiosidad. Lo cierto es que hay muchos aspectos que no han quedado claros en torno a los años finales de su vida, pero es evidente que su capacidad para seducir fue innegable y tras su muerte se convirtió en un mito.
Aunque la vida se presentó difícil para una chica joven provinciana, la ambición la llevó por caminos peligrosos. Su exótica belleza y la gran capacidad de seducción es evidente, algo que la llevó a conseguir algunos de los objetivos que se propuso, aunque su final no fuera el que la joven Margaretha habría imaginado en sus sueños de adolescencia.
En Netflix se ha estrenado la docuserie «Reinas de África», que pretende explorar, en sus distintas temporadas, a las mujeres más poderosas e influyentes de la historia del continente, mediante una mezcla de documental de investigación y dramatización. En la primera entrega, se abordó a Njinga, reina de Angola, y el próximo 10 de mayo es el turno de Cleopatra, papel que representará Adele James, una actriz negra que, tal como se cuenta en testimonios del tráiler, aseguran que era de esta raza, con pelo rizado y un tono más oscuro de piel, en lugar de la clásica representación de la gobernante. Y ahí es donde han metido la pata, hasta el punto de que en Egipto se ha vuelto una cuestión de estado y el país ha cargado contra Netflix por la elección de esta actriz para encarnar a la reina Cleopatra, calificándolo de «una falsificación de la historia egipcia«.
«La aparición de la protagonista con estos rasgos representa una falsificación de la historia egipcia y una flagrante falacia histórica, sobre todo porque la serie está clasificada como documental», dijo en un comunicado el Ministerio de Antigüedades de Egipto.
En este sentido, el secretario del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafa Waziri, dijo en declaraciones recogidas en la nota que «la reina Cleopatra tenía la piel clara y rasgos helenos«.
Las licencias artísticas y el retoque de ciertos datos históricos ambiguos o desconocidos para dramatizar, contextualizar o lucir más espectacular son algo habitual en el mundo audiovisual y todos los entendemos, el problema es querer convertir esas licencias en historia. No es ambiguo ni desconocido el color de piel de Cleopatra y si fuese una película pues tampoco habría problema (quién no recuerda a una hermosísima Liz Taylor interpretando este papel), pero es un documental dramatizado donde la veracidad o, como mínimo, la verosimilitud deberían ser las protagonistas.
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ (Cleopatra Filopator Nea Thea), la séptima en llevar ese nombre dentro de la familia que dominaba el país del Nilo desde que Ptolomeo Soter, el diádoco de Alejandro, se estableciese en Egipto tras su muerte, era hija de Cleopatra V y Ptolomeo XII “Auletes” (le llamaban el “flautista” porque era un cretino vividor), y era totalmente griega. La dinastía de los Lágidas o Ptolomeos adoptó el ritual faraónico de casarse entre hermanos para preservar la sangre real, por lo que la reina del Nilo no tuvo ni una gota de sangre egipcia o africana. Lo que sí se sabe es que Cleopatra VII fue la primera reina ptolemaica que aprendió el idioma egipcio. Todos los testimonios de su tiempo indican que era una mujer muy inteligente, culta y refinada. Cuando se presentó en público por primera vez con catorce años, además de su griego vernáculo, ya hablaba egipcio demótico, hebreo, sirio, arameo y algo de latín. Como una especie de precursora de Hypatia, fue educada por un elenco de preceptores griegos y era mujer versada en literatura, música, política, matemáticas, medicina y astronomía. Plutarco dijo de ella:
Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje; Platón reconoce cuatro tipos de halagos, pero ella tenía mil.
Saldos Sánchez… y la caja de Pandora. Ilustración de Linda Galmor
«El conocido mito habla de los males que sobrevienen a los que quieren ser como los dioses y nuestro protagonista de hoy se siente como un dios»
Es evidente que el personaje que nos “preside” –es un decir– no ha hecho otra cosa desde que llegó a la Moncloa, cual “okupa”, cabalgando sobre una “morcilla” jurídica de un juez amiguete, que “trabajar” –es otro decir– por su supervivencia en la prebenda del cargo, una carga cada día más inasumible para buena parte del sufrido pueblo español. Seguro que mis queridos lectores habrán adivinado que me refiero a Pedro Antonio Narciso Falconeti PinócHez, doctor Plagio cum Fraude y otras nocivas yerbas. Pero no lo es menos que, en estas últimas semanas, se ha desatado en su enfermizo objetivo de permanencia en el poder –“psicopatía, maquiavelismo y narcisismo”, lo diagnostica con frecuencia Rosa Díez–, más acentuado a medida que se acerca la fecha de la primera llamada a las urnas, 28 de mayo, ante la que tiembla. Creo que se ha hecho acreedor a un nuevo apelativo para la colección, Pedro I el Prometedor, que ha acelerado en eso que tanto gusta a muchos de “nuestros” políticos, especialmente, aunque no en exclusiva, si son de izquierdas, nacionalistas o extremos de uno y otro lado, “tirar la casa por la ventana”. Por supuesto, con dinero público, ese que “no es de nadie”, que sentenciara en su día aquel dechado “cuRtural” –con R de ramplona– que es Carmen Calvo. Que nadie se lleve las manos a la cabeza, que no se trata de un insulto; según nuestro D.R.A.E., “ramplón, na”, en su primera acepción, significa “vulgar, chabacano” y recordemos que nuestra “ilustre” egabrense decía, entre otras brillantes aportaciones, recogidas en la hemeroteca, aquello de: “Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: Allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes, en bragas”. Comentario que, como otros más de esta “lumbrera” que Manuel Chaves, el Inhabilitado, se quitó de encima endosándosela a José Luis Rodríguez Zapatero, no deja lugar a dudas de su ramplonería.
Volviendo al personaje vendedor de humo, conviene recordar –nunca es mal año por mucho trigo–, aunque no sea de manera exhaustiva –necesitaría un libro más gordo que el de Petete–, sus desastrosos, casi ya, cinco años de presimiente. Como decía al principio, ya fue “anómala” –dejémoslo en eso– su llegada, por mucho que la revistiera de “legalidad” por el voto de todos los enemigos de España, con mención especial para un PNV que, una semana después de “garantizar” la legislatura de Mariano Rajoy, aprobando in extremis sus Presupuestos, votaba a favor de la moción de censura. Conseguido el voto de esa mayoría, absolutamente dispar, que se acomoda en el hemicirco en el que se ha terminado de convertir en estos últimos años el Congreso de los “diSputados”, se mantuvo nueve meses en lo que fue su primera gran mentira: “Hago la moción de censura para recuperar la estabilidad de España y convocar, cuanto antes, unas elecciones generales”. Ni recuperó la estabilidad –salvo la suya en Moncloa y el Falcon– ni convocó pronto elecciones, para lo que se tomó nueve largos meses y su prórroga. Después de dos intentos electorales, abril y noviembre de 2019, acabó consiguiendo formar gobierno, incumpliendo otras dos promesas electorales. Primero se abrazó con un lacrimógeno PabLenin Iglesias, el que “si lo tuviera como vicepresidente, no dormiría tranquilo, como el 95% de los españoles” y, a continuación, se apoyó en los separatistas de ERC, de los que en campaña decía que “no podría dejar la gobernabilidad del Estado en manos de los que quieren romperlo”. Para remate, acabó pactando, desde entonces, cada vez que le ha interesado, o podido, con los extremistas vascos, los amigos de ETA, aquellos de “Con BILDU no vamos a pactar… si quiere se lo repito cinco veces, o veinte… con BILDU no vamos a pactar”, pero dos o tres Presupuestos PGETA salieron adelante pactando con ellos. Formó inmediatamente el gobierno más poblado de ministerios, veintidós, y, por tanto, de cargos, es decir, el más costoso desde la transición, para no retroceder demasiado ni caer en comparaciones, muy mal vistas hoy. Un gobierno, del que es rehén desde entonces y del que no puede tocar a cinco ministros, la cuota podemita, de la que depende su “estabilidad” en Moncloa y en el Falcon, insisto.
Quiero hacer un inciso en relación con algo que ya he comentado algunas veces, y es el flaco favor que, en mi opinión, nuestro Monarca Felipe VI hizo al pueblo español en 2019, conociendo, como debería, al personaje, después de ese casi año y medio de desgobierno. Ya lo tendría que haber conocido desde su llegada a la secretaría general del PSOE en Julio de 2014, como lo vimos alguno muy poco después, mucho antes de aquel repugnante intento de manipulación para mantenerse al frente del partido, que obligó a destituirlo y a crear una gestora el 1 de octubre de 2016. Como también he repetido muchas veces desde aquella fecha, en no pocos artículos, “lástima que lagestora, presidida por el asturiano Javier Fernández, se limitara solamente a destituirlo, en lugar de echarlo a perpetuidad de la militancia”. Recuerdo la literalidad del Art. 99.1 de la Constitución Española: “Después de cada renovación del Congreso de los Diputados… el Rey, previa consulta con los representantes de los grupos parlamentarios con representación parlamentaria… propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. En ningún sitio, al menos que yo haya visto, se dice que tenga que ser propuesto como candidato el representante del partido más votado, como era habitual hasta entonces, pero que, con los antecedentes del susodicho, especialmente las contradicciones de sus propias promesas, alguien podía haber recordado al Jefe del Estado lo recogido en el Art. 61 de la citada C. E.: “El Rey…, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes…”, algo que cualquiera con una mínima visión de Estado podía intuir que estaba en peligro con semejante candidato. También alguno lo dijimos, por tercera vez, tras el batacazo del antes citado Rajoy en diciembre de 2015 y su discreta remontada en la repetición electoral de junio de 2016, tras la que le propuse al entonces líder del Partido Popular ir a unas terceras elecciones. Fin del inciso y perdón por las autocitas, que ya me hubiera gustado no haber hecho.
Empezó Sánchez su legislatura, digamos formal, retomando de facto el frentepopulismo de la desastrosa Segunda República, con un gobierno socialcomunista, conocido como Frankenstein, adobado con los votos separatistas de ambos extremos del espectro político. Y fue como si esta especie de “Prometeo”, no encadenado –como se titula la conocida tragedia griega atribuida a Esquilo– salvo al sillón y al BOE, que parece estarlo, sino encadenador, hubiera abierto la “caja de Pandora” y se hubieran escapado todos lo males que en ella se escondían.
Recordemos que este conocido mito habla de los males que sobrevienen a los que quieren ser como los dioses y no hay duda de que nuestro protagonista de hoy se siente como un “dios” –con minúscula, por supuesto–. No me voy a referir a las desgracias conocidas de los tres últimos años, como la manipulada “Plandemia” del COVID en 2020; la erupción del volcán de La Palma en 2021; la “guerra” de Ucrania en 2022 o la no menos manipulada “tragedia” del Cambio Climático, retomada en 2023, cuando las otras ya no dan más de sí y visto que hay que tener “acogotado” al rebaño y que el mantra del Calentamiento Global de primeros de siglo se desmontaba al comprobar que el planeta se está enfriando actualmente (no me extiendo sobre este asunto, pero, además del artículo del enlace, que lleva a otros igualmente interesantes, recomiendo a los descreídos, leer este magnífico libro que puede abrir algunos ojos). A lo que sí me referiré es a la desastrosa gestión del “ejecutivo” –tampoco merece la mayúscula– en cada uno de ellos, a base de 132 decretos leyes –récord absoluto de abuso de este instrumento legislativo “excepcional” –, siempre para “gloria” del sanchismo y perjuicio –o no beneficio, que viene a ser parecido– del ciudadano. Baste recordar la gestión de las residencias de mayores que se arrogó el entonces vicepresidente PabLenin Iglesias, ya “marqués de Galapagar”, estrepitosamente apartado de la política tras el varapalo electoral en la obligada llamada a las urnas de Isabel Díaz Ayuso, ante la traición del socio y las zancadillas del apoyo verde. O a los shows semanales del presimiente, Mr. Postureo, solo o simulando coordinación con las comunidades autónomas, en esas insufribles comparecencias. O a las ayudas, todavía no llegadas de verdad, a los damnificados de La Palma, por donde ha pasado repetidas veces el showman y sus acólitos y portavoces mediáticos, para agrandar los respectivos álbumes de fotos, que se quedaron en eso. O a la historia interminable de los famosos y desvencijados tanques Leopard, de los que nunca más se supo. Pero esta “guerra” sirvió para “justificar” la escalada de la inflación que se venía registrando desde hacía un año, la más alta de Europa entonces, aunque ahora no tengamos ese “honor”. Y, para terminar, por el momento, al bombardeo mediático y político, que toma el relevo con la “insólita” subida de temperaturas del mes de abril que, curiosamente, no se conocía desde 1980, o sea, que tampoco es inaudita, sino que ya se había dado hace 43 años. Los que somos de Córdoba sabemos de eso.
Mientras tanto, se han ido pertrechando leyes nefastas y desastrosas en el corto y medio plazo. Por citar las más importantes, tenemos la LOMLOE de educación, “LOMLAÁ” en honor de la ministra del ramo que la ideó, Isabel Celaá, premiada con la embajada de España en el Vaticano, que, entre otras perlas, nos dejó aquello de que “los hijos no pertenecen a los padres”, pero no desciende el abandono escolar ni mejora el lamentable nivel educativo de España en los correspondientes índices. Otra ha sido la de “Reforma de la reforma laboral”, que pese a la manipulación que se esconde bajo el eufemismo del “trabajador fijo discontinuo”, no ha conseguido bajar de 3 millones el número de desempleados y seguimos encabezando estrepitosamente el de jóvenes sin empleo. ¡Qué decir de la ley del “Sólo sí es sí”! Siete meses después de su puesta en vigor ha recortado más de 1.000 condenas y excarcelado a un centenar largo de delincuentes y se ha necesitado todo ese tiempo para plantear una modificación de lo que era la “crónica de una muerte anunciada”, que ha vuelto a evidenciar la ruptura de los socios de desgobierno, que no rompen porque se les acabaría el chollo. Por cierto que, el impulsor de la modificación, tuvo que apoyarse en el PP para su aprobación y prefirió volar en el Falcon a Andalucía a votar lo modificado. No menos desastre es la ley trans, que nos inventó alrededor de 40 “géneros”, aunque no evitará que sólo existan, para todos, urólogos o ginecólogos, únicos especialistas a la postre de los dos únicos sexos que existen en Biología y Medicina –que no “géneros”, por mucho que insistan los defensores de esta ideología–. O su complementaria “ley de familias”, que es un poco más modesta y “sólo” implanta una veintena escasa de tipos, todavía en fase de proyecto, para la que el plazo de presentación de enmiendas terminó el pasado día 24 de abril, pero que seguramente se darán prisa en aprobar para completar los saldos Sánchez. Por último, en este repaso, el regalo que acaba de hacerles a los okupas –parte importante de su bolsa de votos– con esa “nueva” ley de vivienda de la que presumía el pasado jueves en el Congreso y que penaliza a los propietarios y va a añadir una letra más al acrónimo del partido socialista, que va a ser el “PISOE” después de su penúltima promesa electoralista: «En los próximos años se pondrán a disposición de los ciudadanos hasta 183.000 viviendas públicas«, algo pretencioso después de haber pasado cinco en Moncloa sin que se conozca una sola promoción por su parte. Vamos que, con esa ley, acabaremos viendo lo que alguien con imaginación ha dejado en las redes sociales: “Como Sánchez siga prometiendo más viviendas, los okupas van a tener hasta segunda residencia”. Una competencia, por cierto, transferida hace tiempo a las comunidades autónomas en la que comparten contenidos con las corporaciones locales. O sea, otro brindis al Sol en la línea de lo que decía aquel viejo profesor, Enrique Tierno Galván, primer alcalde socialista de Madrid en 1979: “Las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”, y de eso, PinócHez, sabe un rato. En lo que se quedará, espero, la también penúltima propuesta de la “vicesegunda” Yolanda Díaz, que se caracteriza por hacer cosas “chulísimas” y ahora quiere institucionalizar, para los jóvenes, una paga “universal” de 20.000 € al llegar a la mayoría de edad: «Una propuesta de igualación de oportunidades y distribución más igualitaria de la riqueza social que impactaría en los jóvenes», de lo que no hay duda.
Termino, aunque sea a costa de alargarme un poco más, invitando a leer con atención el Capítulo Segundo de la Constitución Española, “Derechos y libertades” –tampoco vendría mal leerla completa–, que comprende los Artículos 14 a 38. En él se recogen los derechos fundamentales de los ciudadanos españoles, que resumo: “Igualdad ante la ley; derecho a la vida; libertad ideológica y religiosa; seguridad; derecho al honor e inviolabilidad del domicilio; libre elección de residencia –no de “okupación”, ojo–; libertad de expresión; derecho de reunión; derecho de asociación; derecho a la participación y acceso a las funciones y cargos públicos; tutela judicial; presunción de inocencia; educación con libertad de enseñanza; derecho a la sindicación y a la huelga –que sigue sin ley reguladora 45 años después–; derecho y deber de defender a España; a contribuir al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica; a contraer matrimonio; a la propiedad privada; derecho al trabajo y deber de trabajar; a la negociación colectiva y a la libertad de empresa”. A continuación, remito a leer, igualmente con atención, el Articulo 47, dentro del Capítulo Tercero, “De los principios rectores de la política social y económica”, que dice: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias…”, no a que se les regale una vivienda ni, mucho menos, a permitir su “okupación”. Como también lo tienen a ser presidente del gobierno, pero si no se presentan y son elegidos, hasta ahí llega ese “derecho”.
Y hablando de derechos, Feliz Día del Trabajo y ya veremos cuántos españoles ejercen el de manifestación, que presidirán los sindicalistas profesionales, que en su inmensa mayoría no han dado nunca “un palo al agua”.