Cuando Darwin estuvo en Chiloé dijo que jamás había encontrado un pueblo tan cortés y modesto. Las particularidades del carácter chilota, de la arquitectura de madera y del clima hacen que este archipiélago sea, como dice el arquitecto chileno Edward Rojas, un país dentro un país. Durante los días en la Isla Grande entendí por qué los españoles le dieron el nombre de Nueva Galicia: se sucedían las suaves lomas pintadas de verde, bañadas por la lluvia con frecuencia, y las mujeres mariscaban durante la bajamar. Dos lecturas me sirvieron de guía para recorrer Chiloé: Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin y Los pasos del hombre, las memorias de Francisco Coloane. Ambos autores mencionan el archipiélago; Darwin desde una visión científica y de exploración, Pancho, el apodo de Coloane, desde el prisma sentimental, refiriéndose al lugar que fue testigo de su infancia. Los dos coincidieron en un punto: la lluvia, que les provocó estados de ánimo muy diferentes. |
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