Fausta Elorz y Olías. ¿ Habría que investigarla ?.
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PUNTO DE ENCUENTRO DE AMIGOS, FAMILIARES, DE LOS ARNÁIZ QUE NAVEGAN EN SINGLADURAS PROPICIAS MUNDO ADELANTE, Y DE TODA LA GENTE DE BONHOMÍA, QUE LO DESEE, DISPONGA DE TIEMPO, GANAS DE EVADIRSE Y BUENA VOLUNTAD. LEMBRANZAS DE FAMILIA.
Fausta Elorz y Olías. ¿ Habría que investigarla ?.
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Perteneciente a una noble y religiosa familia, María Coronel y Arana (1602-1665) nació en el pueblo de Ágreda, en la actual provincia de Soria. A la edad de dieciséis años, su madre, según le habían revelado en una visión, debía convertir su casa en un convento y toda la familia entregarse a la vida religiosa, algo con lo que el padre no estaba de acuerdo en un principio y que costó algún tiempo llevarlo a cabo, sin embargo fue posible de tal manera que en 1619 la casa familiar se convirtió en convento y María tomó los hábitos cambiando su nombre por el de María de Jesús, asociándose a éste el nombre de su lugar de nacimiento por el que será conocida
Sus padres y sus hermanos se entregaron a la vida religiosa y ella junto con su hermana y su madre fundarían el convento de la Orden de las Concepcionistas Franciscanas en su casa natal, la Inmaculada Concepción era una devoción por la que se sentía gran veneración en esos años en España. Su padre y dos hermanos se hicieron franciscanos en el Convento de San Antonio de Nalda en la actual región de La Rioja.

Se entrega a la vida espiritual atravesando un periodo difícil en el que tuvo que afrontar tentaciones, problemas de salud y relevantes experiencias místicas. Pronto su espiritualidad y sus revelaciones hicieron que gozara de respeto y admiración y aumentaran las vocaciones para entrar en la Orden por lo que tuvieron que buscar otro lugar para construir un nuevo convento, el que hoy en día se puede visitar y donde se encuentra, bajo una escultura yacente de la monja, su cuerpo incorrupto en una urna de cristal custodiada por ángeles con una recargada decoración barroca, estilo que encontramos en el resto de la iglesia del convento. Se puede visitar un museo dedicado a Sor María, que tras el proceso de beatificación iniciado en 1673 fue declarada Venerable por el papa Clemente X (1590-1676).

En 1633 fue elegida abadesa con tan solo veinticinco años. Su entrega, sus conocimientos y su espiritualidad hicieron que se extendiera su notoriedad hasta la Corte, mostrando gran interés en conocerla el rey Felipe IV (1606-1665) que la visitó con intención de pedirle consejo sobre asuntos políticos y espirituales, algo que se convertiría en habitual durante años.
El Rey era de carácter débil, no muy decidido, aunque ilustrado y con inquietudes intelectuales, gran mecenas del arte e interesado por cuestiones éticas y morales. Confió demasiado en el valido Conde Duque de Olivares, Gaspar de Guzmán (1587-1645) entregándole quizás demasiadas responsabilidades en cuestiones de estado. El valido, hombre ambicioso y buen conocedor del carácter del Rey se ocupaba de los asuntos de gobierno en un momento difícil para España en el que las crisis económica, demográfica y militar con diferentes enfrentamientos tanto internos como en Europa hacían difícil mantener la prosperidad del país.

Felipe IV encontró en Sor María de Jesús el consuelo y consejo que necesitaba. Mantuvieron una relación por correspondencia durante veintidós años hasta la muerte de la religiosa. Son más de seiscientas cartas las que intercambiaron y constituyen una fuente extraordinaria para conocer la historia del siglo XVII, sus personajes, los entresijos políticos así como el carácter del monarca, el funcionamiento de la Corte y aspectos de la sociedad del siglo XVII. Fueron publicadas en Madrid a finales del siglo XIX por Francisco Silvela (1843-1905) con el nombre Cartas de la Venerable Madre Sor María de Jesús de Ágreda y del Señor Rey Don Felipe IV.

Sor María de Jesús asesoraba a Felipe IV en asuntos financieros y le daría su opinión sobre las campañas militares dada la crisis a la que España debía hacer frente. En este sentido, aspectos como evitar enemistades, aconsejar sobre decisiones públicas o no dejarse influir por otros y tomar sus propias decisiones eran cuestiones en las que Sor María insistía. Con respecto a la opinión sobre los validos y personas cercanas a la Corte también se pronunciaba y dejaba ver cómo no era muy partidaria del Conde Duque de Olivares a quien acusaba de perturbar la paz del gobierno de la nación. Estos son algunos de los aspectos en los que daba consejo y opinión al Rey, cuyo reino iba de fracaso en fracaso perdiendo ya desde época de su padre Felipe III (1578-1621) la gloria que consiguió anteriormente.
En cuanto al aspecto personal, el monarca necesitaba también consuelo y recomendaciones sobre las relaciones con su familia, sus infidelidades y su vida matrimonial. Sor María le aconsejaba desde un punto de vista espiritual al indicarle cómo ser un buen cristiano, cómo tratar a los demás y a su propia familia. Las palabras de Sor María, a quien el Rey verdaderamente admiraba, aliviaban mucho al monarca.

Como escritora, Sor María de Jesús escribió varias obras como Las sabatinas, Pláticas sobre el cumplimiento de la voluntad de Dios y otras obras sobre la pasión de Jesús o la doctrina de la perfección, pero su obra más conocida y también polémica es Mística Ciudad de Dios, milagro de su omnipotencia y abismo de la gracia. Historia divina y vida de la Virgen Madre de Dios. Fue editada en 1670 por primera vez.
La obra fue controvertida ya que Sor María lo enfoca desde un punto de vista sobrenatural lo que hizo que algunos la criticaran duramente acusando a la religiosa de ser incluso una desequilibrada mental. Los tribunales de la Inquisición, el Santo Oficio e incluso la Universidad de París analizaron con detalle la obra y la condenaran como libro prohibido, sin embargo, la Iglesia tiempo después rectificó. Ciudad Mística de Dios narra la vida de la Virgen, su infancia, el misterio de la Encarnación, la vida de Jesús y la muerte, ascensión y coronación de María, abordando temas como el dogma de la Inmaculada o la infalibilidad pontificia, relatando detalles que le fueron revelados en oración. Es de estilo barroco y destacan las descripciones que la santa hace en las narraciones.

Uno de los aspectos que ha originado siempre asombro y curiosidad en la vida de Sor María es el fenómeno de la bilocación, la capacidad de estar en dos sitios a la vez, fenómeno inexplicable que experimentó en más de quinientas ocasiones en América, concretamente en Nuevo México, Arizona y Texas, actualmente en Estados Unidos, con datos sorprendentes que dan prueba de ello.
La forma en que hubo noticias de este fenómeno fue a través del fraile franciscano Alonso de Benavides (1578-1635) que recibió un informe con el testimonio de indígenas de la tribu Jumano en Texas, en el que se afirmaba que a los nativos se les aparecía una señora vestida de blanco con una gran capa azul, hábito de las monjas concepcionistas, que se comunicaba con ellos en lengua materna y les hablaba de la importancia del bautismo y seguir a Jesús, ellos la llamaron La Dama Azul. Ante esto, Benavides viaja a Ágreda para confirmar la noticia y entrevistarse con Sor María que le confirma que en momentos de éxtasis veía plantas exóticas y describía con detalle la geografía del lugar, la vestimenta de los indígenas e incluso haber visto a uno de ellos que tenía un solo ojo, detalle que lo testimonian también los sacerdotes franciscanos que habían conocido a esta persona. Sus apariciones cesaron cuando los nativos recibieron los sacramentos. El estado de Nuevo México, está hermanado con la localidad de Ágreda desde 2008.

En 1998 el escritor Javier Sierra (1971) publicó la novela titulada La Dama Azul basada en las experiencias de Sor María de Jesús y sus apariciones en América, la novela fue revisada y reeditada en 2007 y tuvo difusión internacional.
Sor María de Ágreda, una mujer extraordinaria por sus cualidades, su espiritualidad y su capacidad para analizar los asuntos políticos con claridad. Influyente como consejera real, escritora mística, mujer docta y entregada a Dios que estará siempre presente en las páginas de la historia de España.

Con más de cuatro mil años de antigüedad, en Mesopotamia y Egipto aparecen los primeros restos de vidrio en forma de frascos, platos, recipientes para ungüentos, así como amuletos, cuentas de collar realizados con arena y materiales silíceos y otros adornos. Sin embargo, la naturaleza lo proporciona en forma de obsidiana, una roca volcánica que al romperse presenta unos cantos muy afilados por lo que, según restos encontrados hacia 12.500 a. C., se utilizó para fabricar herramientas ya en la prehistoria.
Los fenicios mejoraron aún más la técnica gracias a la arena fina que proporcionaba el río Bela que hacía posible un vidrio más transparente. Con la conquista romana de estos territorios, muchos artesanos del vidrio se trasladaron a Roma donde perfeccionaron la técnica y se extendieron por la península itálica y parte de Europa.
Plinio el Viejo (c.23-79) en su obra Historia Natural narra como algo que ocurrió por casualidad, el modo en el que se descubrió la fabricación del vidrio. Mercaderes sirios que transportaban un material de sosa llamado natrón, pararon en la costa para descansar descubriendo cuando se marchaban como debido al calor se fundieron la sosa y la arena formando un material brillante y duro. Plinio nos narra este hecho situándolo en el siglo I a C., fecha mucho más reciente a la de los primeros restos encontrados.
Tras excavaciones realizadas en los años setenta del siglo XX se supo que en ciudades como Tiro y Sidón existió una importante industria del vidrio aproximadamente hacia el año 1800 a C. utilizando la técnica del vidrio soplado realizada con una caña, lo que supuso una verdadera revolución en su elaboración pudiendo aumentar la producción y la distribución.

Ya implantada en Europa esta técnica artesanal, se crearon importantes centros de producción, tanto en la península itálica como en otros países como Francia, en Poitou o Normandía o en Nüremberg, Alemania, sin embargo, Venecia les hizo sombra a todos ya que gracias a sus relaciones comerciales con Oriente, donde, a diferencia de Europa, este arte había seguido creciendo tras la caída del Imperio Romano en Occidente, aprendieron técnicas como el esmaltado creando verdaderas obras de arte como copas, jarrones y otros objetos labrados a los que también aplicaron capas de oro, piezas muy preciadas y admiradas. Debido a varios incendios en los talleres instalados en el centro de la ciudad, se decidió trasladarlos a Murano para que estuvieran más aislados, por una parte por seguridad, aunque también para preservar los secretos de su arte.
Durante la Edad Media las piezas de vidrio no estaban al alcance de todos, siendo la Iglesia, la Nobleza y la Alta Burguesía quienes las demandaban, era una arte elegante y costoso. En los siglos XVI y sobre todo en el siglo XVII y XVIII estas piezas se convertirían en elementos muy demandados por parte de la monarquía y las clases más altas de la sociedad.

Con la llegada de la Revolución Industrial, uno de los acontecimientos más significativos de la historia, la producción y distribución de vidrio se extendió considerablemente con una importante reducción en los costes de fabricación.
Nicolás Appert (1749-1841) a finales del siglo XVIII aportó una solución a la demanda del gobierno de su país que buscaba encontrar una solución para conservar los alimentos con el objeto de alimentar a las tropas napoleónicas. Comprobó como en tarros de vidrio cerrados herméticamente, éstos se podían conservar sin perder sus propiedades. El gobierno galo lo premió y difundió su invención, convirtiéndose a partir de entonces en un elemento indispensable, como lo sigue siendo hoy en día en la industria alimentaria, industria que comenzó a establecerse a principios del siglo XIX. A partir de la década de los años veinte tiene lugar la mecanización automática de los envases y su producción en serie algo que se ha ido perfeccionando con los años.
El vidrio es un material fundamental para el progreso con numerosas aplicaciones en todos los campos, ciencia, tecnología, decoración, medicina, industria, construcción, arte, etc…

Murano, en la Laguna de Venecia, abarca siete islas conectadas por puentes entre canales. Ocupada en época romana, la pesca y la producción de sal fueron desde entonces la base de su economía. Será a partir de la introducción de la artesanía del vidrio cuando se especializaría en este delicado arte llegando a ser un punto de referencia en toda Europa. Los maestros vidrieros de Murano eran artesanos muy bien considerados y con buenas relaciones sociales, gozaban de privilegios como la inmunidad judicial y su arte era considerado un auténtico tesoro, sin embargo, también debían cumplir determinadas normas como la obligación de vivir en Venecia y no poder trasladar su residencia a ningún otro lugar para no difundir los conocimientos aprendidos. Las penas por incumplir este requisito eran bastante duras, incluso la pena de muerte, aun así, algunos consiguieron huir.
La técnica utilizada en Murano es la del vidrio soplado. A altísimas temperaturas el material vitreo se convierte en líquido de tal forma que se pueda moldear fácilmente creando burbujas que se consiguen introduciendo aire a través de un tubo, ya sea soplando de forma artesanal o mediante una máquina. Las técnicas se han perfeccionado cada vez más, así como la creatividad sorprende siempre, la industria del vidrio con los años se ha enfocado más hacia el arte. Hay grandes maestros del vidrio que han realizado extraordinarios trabajos a lo largo de los siglos. Actualmente, uno de los creadores más reconocidos en este arte es Césare Toffolo (1961) que ha continuado con la tradición familiar de la maestría en el trabajo del vidrio en Murano.

A principios del siglo XX con los movimientos Art Nouveau y Art Decó, que presentan una nueva estética llena de color y formas diversas, el cristal de Murano experimentó un importante auge en cuanto a su difusión, una estética innovadora y atractiva que rompía con la tradición. Grandes maestros artesanos de Murano ayudaron a artistas reconocidos internacionalmente como Pablo Picasso (1881-1973) o Marc Chagall (1887-1885) a crear sus obras en cristal.
En un edificio de estilo gótico y de notable importancia histórica-artística, el Palacio Giustiniani, se encuentra el Museo del Vidrio que debe su nombre al obispo de Torcello (isla vecina a Murano), diócesis a la que fue donado antes de pasar al Patriarcado de Venecia y posteriormente al Ayuntamiento de Murano hasta 1923 fecha en la que la localidad pasa a formar parte de la gran ciudad de los canales.

Cabe resaltar el techo de la planta principal, que se abre al Gran Canal de Murano, decorado con bonitos frescos de Francesco Zugno (1709-1787) que representan el Triunfo San Lorenzo Giustiniani, antepasado del obispo que dio nombre al edificio y primer patriarca de Venecia. Destacan en su decoración tres lámparas de cristal del Ottocento italiano (siglo XIX) de una gran belleza; el central consta de sesenta brazos y fue realizado por Lorenzo Santi y Giovanni Fuga. Esta magnífica obra de arte ganó la medalla de oro en la primera Exposición del Vidrio de Murano en 1864.
El recorrido del Museo presenta una magnífica colección que comienza con el periodo romano (siglos I-IV d. C.) y una valiosa muestra de setecientos años de historia del vidrio de Murano desde el siglo XIV hasta nuestros días, con excelentes obras maestras de reconocido valor en todo el mundo.

Aún recuerdo la visita a Murano con mi familia hace años y la expresión de un hombre amable que con ilusión nos explicaba cómo hacía su trabajo en el taller, le recuerdo soplando y moldeando el vidrio que sujetaba con unas grandes tenazas, era una tulipa para una lámpara que también nos mostró. Una bonita experiencia que queda grabada en la memoria y gusta recordar.
La belleza del cristal de Murano impacta y es un ejemplo de la artesanía italiana que combina arte, estilo y elegancia. Un arte cuidado durante siglos, un tesoro y un oficio que aun hoy se conserva. Tradición y modernidad.