jueves, 2 de junio de 2022

Éxtasis arquitectónico en la Mezquita de Córdoba. Guiomar Huguet Pané.

 

Sábado 16 de abril de 2022
Guiomar Huguet Pané
Guiomar Huguet Pané
Redactora de National Geographic España

Éxtasis arquitectónico en la Mezquita de Córdoba

Ondulantes, simétricas, infinitas. Majestuosas, monumentales, eternas. Así eran las inacabables arcadas que formaban una suerte de mar arquitectónico que se desparramaba sobre nuestras cabezas mientras avanzábamos, extasiados, bajo el techo de la Mezquita de Córdoba. Hubo un tiempo en que la actual ciudad andaluza fue un auténtico centro cultural, político y económico del mundo, y la magnífica mezquita es un testigo irrefutable de ello. 

Aquel periodo dorado fue la culminación de siglos en los que ese esplendor se fue cociendo a fuego lento. Durante la época romana, cuya cumbre tuvo lugar entre los siglos II a.C. y II d.C., Corduba era la capital de la provincia de la Bética. El desarrollo urbanístico de la ciudad romana empezó a definir el trazado sobre el que la futura urbe se expandió: las calzadas asfaltadas dibujaron el trazado original entre el que fueron creciendo las murallas, los acueductos, los puentes, el foro y edificios como el circo, el teatro o numerosos templos. Algunas fuentes históricas explican que la ciudad contaba con tantos edificios lúdicos que podía competir con Roma. 

Aunque se mantuvo como un importante centro de poder, el periodo visigodo en Córdoba (siglos V-VII) supuso una etapa de cambios. Uno de los más determinantes fue la creciente presencia del cristianismo. Bajo este influjo se construyó la basílica de San Vicente, un centro religioso donde, con la llegada del poder musulmán a la Península ibérica y la conquista de la ciudad en el 711, parece que cristianos y musulmanes pudieron haber compartido culto por un tiempo. 

Pronto, en el año 716, la rebautizada como Madīnat Qurṭuba se convirtió en capital de al-Andalus, y en el 756 Abd al-Rahmán I en el primer emir independiente que reinaba en ella. A él le debemos el inicio del descomunal proyecto en el que se acabaría convirtiendo la Mezquita. Tras comprar el terreno que ocupaba el antiguo complejo de la basílica de San Vicente, en 786 empieza la historia oficial de la Mezquita con un primitivo oratorio musulmán y las primeras once naves del edificio. Y de ahí a la gloria. 

El enorme desarrollo que alcanzó la ciudad durante los siguientes siglos de dominación musulmana multiplicaba exponencialmente y de manera continua la necesidad de acoger a un número cada vez mayor de devotos. Hixem I, sucesor de Abd al-Rahmán I, construyó el alminar original que permitía la llamada a la oración de una población cada vez más lejana al centro religioso. 

A partir de entonces, se podría decir que la Mezquita crecía en monumentalidad, espacio y preciosismo al mismo tiempo que lo hacía el poder  de al-Andalus. Cada sucesivo emir o califa acometía una ampliación mayor que la anterior, demostrando su ambición y poderío y aumentando la capacidad de acogida del majestuoso templo. Estas soberbias ampliaciones culminaron con la última, llevada a cabo por Almanzor a finales del siglo X, y que convirtió la Mezquita en un complejo de dimensiones colosales capaz de acoger en su interior a 40.000 musulmanes

Bajo todos estos siglos de historia tuvimos la oportunidad de pasear recientemente gracias una nueva experiencia National Geographic que ofrecimos en exclusiva a nuestros suscriptores. En una completa visita nocturna, penetramos en el interior de unos muros que con todo este marco histórico nos permitió apreciar la grandeza de uno de los monumentos más espectaculares del mundo con toda su complejidad. 

¡Hasta la semana que viene!

No hay comentarios:

Publicar un comentario