jueves, 2 de junio de 2022

La nación española y Recaredo. Por José Crespo.


La nación española y Recaredo. Retrato imaginario de Dióscoro Puebla

“Fue el 9 de mayo del año 589,  bajo el reinado de Recaredo, que quedó sellada la unidad espiritual y territorial del Reino visigodo de Hispania”

 
Ayer un amigo me recordó tan importante evento y asumí el recordatorio de una fecha que como españoles debemos mantener muy presente.
 
Todos conocemos ese tópico de la ‘lista de los reyes godos‘ de la historia de la educación en España que hace referencia a la lista ordenada cronológicamente de treinta y tres reyes del reino visigodo (siglos V al VIII), planteada exclusivamente como una prueba memorística que la pedagogía ‘progresista’ utilizó como prueba de que la pedagogía tradicional reducía los contenidos de la asignatura de Historia a la enumeración acrítica de nombres, datos y fechas, negando la utilidad de la memorización pura y dura y llegando a su completa ridiculización y a su olvido como ahora se pretende en las actuales leyes educativas.
 
De esa lista que se inicia en Ataulfo, entresacamos una fecha y un rey. Cada 9 de mayo es importante y este es el MCDXXXIII Aniversario del nacimiento espirutal de la Nación Española.
 
Fue el 9 de mayo del año 589, durante el III Concilio de Toledo y bajo el reinado de Flavio Recaredo, que quedó sellada la unidad espiritual y territorial del Reino visigodo de la Hispania peninsular, que dejó oficialmente de ser arriana por su conversión al catolicismo que era la religión que profesaban los hispanorromanos peninsulares.
 
Este es el inicio de la unidad católica aquella Hispania de la que emerge España, y puede considerarse como el nacimiento de la Nación Española.
 
San Isidoro de Sevilla eleva a España a la categoría de Primera Nación de Occidente en su libro «Historia Gothorum», donde dejó escrito para nuestra memoria: «De cuantas tierras se extienden desde el Occidente hasta la India, tú eres la más hermosa, ¡oh! sagrada y feliz España, madre de príncipes y de pueblos».
 
No debemos olvidar nuestra historia, cuando un pueblo la olvida se desliza por el talud de su destrucción cayendo en manos de aquellos que manejan las 3M, mentira, miedo y manipulación, azuzadas por el rencor, la revancha y el resentimiento.
 
No olvidemos que solo podemos luchar por aquello que amamos, amar aquello que respetamos y respetar aquello que conocemos. Por eso el interés gubernamental de evitar el conocimiento creando generaciones de ignorantes a los que adoctrinar.

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