domingo, 2 de agosto de 2020

Lanchas de Ferrol. Transporte marítimo y anécdotas.



Transporte marítimo, lanchas de Ferrol. La odisea de la lancha de Mugardos. 

La Ferrolana, salvo error u omisión, (pues ni Ferrolana ni Ferrolano era el Comercio) , embarcación a vapor de una naviera privada que hacía la línea Ferrol - La Coruña, de vuelta en la boca de la Ría de Ferrol, de retorno de La Coruña, al fondo se ve el Castillo de La Palma, que con el de San Felipe y el de San Martín hacían inexpugnable el Puerto de Ferrol y su Arsenal y Astilleros, junto con las baterías de la Cortina y las del baluarte de San Juan, por este frente. No confundir con el Cañonero el Ferrolano de la Marina de guerra.
Ahora hay un par de lanchas, una más grande que la otra, de metal, creo se llaman Rías Altas seguidas de un numeral, y sus trayectos son a Mugardos desde luego y el otro puede que a San Felipe, no sé con seguridad, pero si recuerdo que de cativo/rapaz había lanchas de madera de todos los tamaños y rutas de navegación, a Maniños, el Seijo, Mugardos, San Felipe, La Graña... Etc.
Paseando por el marítimo de Mugardos hace años cuando dejaron de estar en servicio, tuve la suerte de ver varada en su puerto a la última en plena reparación de gran carena, pregunté a los carpinteros de ribera que trabajaban con ahínco para su puesta a punto y a flote de nuevo, y me contestaron que un señor la había comprado por 10 millones de pesetas ( podría ser El Cabo Leiras ).
Cuando volví a Cádiz me enteré de pura casualidad que dicha lancha prestaba servicio en uno de los muelles de Cádiz capital.
Su uso era original, atracada a un muelle céntrico y adecuada como barco restaurante en su interior, con mejoras de habitabilidad para cenas románticas, estaba iluminada con luces rojas y tapicerías forrando su casco interno, con unas pocas mesas, así como también en su proa para cenas al aire libre, según verano o invierno. Y todo con música selecta del momento. Como sala de baile también. 
Posteriormente como alternativa realizaba excursiones a las localidades de la Bahía de Cádiz alquilada a turistas al buen postor, haciendo un poco la competencia al Vaporcito Adriano II o III, de ruta regular desde su base de Cádiz al Puerto de Santa María, que también resultó que había sido otra lancha ferrolana.
Al poco se extendió este tipo de negocio marítimo-hostelero, y se atracó un viejo mercante de buen tamaño que le obligó a acogerse a la alternativa citada.
Lo curioso de todo ésto fue que el comprador fue un ingeniero hidrógrafo de la Marina, en servicios especiales o reserva, compañero de promoción, natural de Pontevedra, cuya hermana está casado con un ferrolano también marino de familia conocida en todo Ferrol porque su madre era maestra y daba también clases particulares y de recuperación.
El caso es que me contaron otros compañeros que se la trajo sólo y bordeando la costa portuguesa en navegación de litoral, más prudente, le pilló una tormenta y para colmo se quedó sin gobierno al enredarse en la hélice una red de pesca a la deriva.
Cuando amainó, se tuvo que poner, a disgusto y no sin cierta cautela, a bucear y librar la hélice desatando o cortando los nudos de la dichosa red.
Pasados dos o tres años se deshizo de ella no sin antes darle uso como barco auxiliar en una empresa, suya, legal y oficial de dragas que recogían arenas en ciertos bancos de arena donde los temporales de poniente las depositaban y rellenaban las playas gaditanas para tenerlas listas y en condiciones en el verano, como la urbana de Playa Victoria y otras de la provincia, La Barrosa en Chiclana, Carmen en Barbate, etc.
Y ahí acabó la vida de nuestra última lancha de madera de Mugardos de nuestra juventud ferrolana que pasó a desguace como descanso de tantos buenos servicios y singladuras.
Las vueltas que da el mundo, como los famosos freidores gaditanos que todos son de gallegos.

Pdta: Confirmado error, es el vapor Comercio, tal como se me apuntó. Gracias.

                                                     Fernando de Arnáiz Núñez

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